El libro comienza hablando del comunismo y en lo que se ha convertido: un significante vacío. Esta conversión explicaría la manera en la que el comunismo ha podido sobrevivir de una manera teórica, a la vez que ha ido ganando prestigio entre los intelectuales (al ser un significante vacío que se puede llenar de todas las cosas bellas), dando como resultado que se pueda ser comunista sin comprometerse con los hechos empíricos que han acompañado a dicho concepto a lo largo de la historia o, mejor aún, con unos sí y otros no a conveniencia. A lo largo de la narración, Pardo va analizando este fenómeno de la supervivencia del significante vacío para hablar del presente, caracterizado por una nostalgia hacia el pasado, que hacía política "más auténtica". Ahí es donde entra en juego Carl Schmitt y su resurrección en el plano intelectual, con su definición de la política como un juego de amigos y enemigos (políticos). El problema que ve José Luis Pardo es que, en las democracias actuales, no hay verdaderos amigos y enemigos. Por el contrario, hay muchos amiguetes y enemiguetes, por lo que es difícil hacer "auténtica política". Frente a estas políticas auténticas, el autor defiende de una manera muy sutil -implícita- la "aburrida" política que se hace en los parlamentos, y la paz garantizada por el contrato social, que pervive -malamente- en las socialdemocracias actuales, llamadas "Estados de bienestar". El título de "Estudios del malestar" esta puesto a propósito para destacar la corrupción que han sufrido los llamados Estados de bienestar, dando lugar a una situación en la que es difícil decir si estamos en un tiempo de paz o un tiempo de guerra, pues, ¿es una paz con altercados una verdadera paz?
En general, es un libro muy lúcido y muy bien escrito (la forma de escribir de José Luis Pardo siempre resulta muy agradable), donde los autores clásicos de la filosofía y sus preguntas (otra cosa peculiar es que habla a través de lo que dicen los autores, y no le hace falta mostrarse excesivamente para proseguir el argumento)son los protagonistas: la recepción de la filosofía hegeliana y marxista, el contrato social de Hobbes y Rousseau, el Platón de Badiou, las vanguardias estéticas, el concepto de sublevación en Foucault, la política según Jünger y Carl Schmitt..., que nos ayudan a entender el presente. El libro acaba -más bien la arrastra desde el principio para enseñarla al final- con una crítica a Podemos -como nostálgicos de la "auténtica" política y adictos a usar significantes vacíos- y a la situación actual de la filosofía en la facultad de la Complutense. No dice nombres, pero tampoco hace falta.
Ante algunas críticas que he visto a este libro como "mal argumentado, incomprensible, enrevesado, panfletario", me animé a escribir esta reseña para aclarar que en absoluto es así. Tiene una dificultad bastante baja comparada con la mayoría de ensayos filosóficos, y el argumento -se esté de acuerdo con él o no- es bastante claro y constante de principio a fin. Precisamente por cuidar que el argumento quede lo más pulcro posible, no se mete demasiado en política.