Quizá éste no sea el mejor libro (ni del autor ni del tema) pero a mí me gustó muchísimo. Es cierto que, al inicio, no me convencía la manera en que está escrito: información verídica, contada casi a manera de reportaje, interrumpida por diálogos novelescos; pero, poco a poco, comencé a agarrar el ritmo y terminé disfrutando enormemente el texto.
Esta novela, a pesar de lo que pueda parecer, no es la historia (de amor) de Karmele Urresti y Txomin Letamendi, ni siquiera es la historia de sus vidas, es la historia de las personas que vivieron la Guerra Civil, de sus hijos que sufrieron el Franquismo, de sus nietos que se desencantaron con la Transición. Es la historia del pueblo vasco en el exilio, de sus luchas (públicas o privadas), del miedo a perder su lengua y sus tradiciones, y el afán por conservarlas. Es la historia de un sinfín de vidas, de recuerdos, de sueños. Este libro es un mosaico de datos, anécdotas, informes, cartas y sentimientos, como la vida; y, como la vida, no tiene ni un inicio ni un fin propio, tampoco hay finales completamente felices, nadie recibe su merecido. Pero, creo, eso fue lo que más me gustó: que refleja perfectamente la vida.
Como dije, quizá no sea el mejor libro, pero a mí me gustó no sólo por lo que narra ni por cómo lo narra, sino porque me hizo sentir y aprender muchísimas cosas acerca de los vascos, del exilio, del franquismo y de lo horribles que fueron y son las personas intolerantes. Creo que, para cualquier persona interesada en el pueblo vasco y su historia más reciente, La hora de despertarnos juntos es una gran opción para empezar.