Jump to ratings and reviews
Rate this book

¿Quién ha visto el viento?

Rate this book
Brand New. Ship worldwide

320 pages, Paperback

First published January 1, 2013

6 people are currently reading
209 people want to read

About the author

Carson McCullers

194 books3,223 followers
Carson McCullers was an American novelist, short-story writer, playwright, essayist, and poet. Her first novel, The Heart Is a Lonely Hunter (1940), explores the spiritual isolation of misfits and outcasts in a small town of the Southern United States. Her other novels have similar themes. Most are set in the Deep South.
McCullers's work is often described as Southern Gothic and indicative of her Southern roots. Critics also describe her writing and eccentric characters as universal in scope. Her stories have been adapted to stage and film. A stage adaptation of her novel The Member of the Wedding (1946), which captures a young girl's feelings at her brother's wedding, made a successful Broadway run in 1950–51.

Ratings & Reviews

What do you think?
Rate this book

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
42 (41%)
4 stars
44 (43%)
3 stars
10 (9%)
2 stars
4 (3%)
1 star
2 (1%)
Displaying 1 - 16 of 16 reviews
Profile Image for David Carrasco.
Author 1 book158 followers
October 15, 2025
¿Cuánta tristeza puede caber en un gesto mínimo, en una frase lanzada al aire como quien no quiere la cosa? ¿Cuánto dolor puede esconderse en una historia aparentemente sencilla?

Si alguna vez te has hecho estas preguntas —o peor aún, si nunca te las has hecho— Carson McCullers tiene algo que decirte.

Leer un cuento de Carson McCullers es como quedarse mirando demasiado rato un cuadro de Hopper: al principio parece que no pasa nada, pero al cabo de un rato entiendes que te está pasando todo. Que te está mirando a ti. Que esa cafetería vacía, esa casa perdida en mitad de la nada, ese personaje que fuma en silencio, son versiones apenas disimuladas de tu propia soledad. McCullers hace eso: coge lo cotidiano, lo desgasta con ternura, y debajo deja al descubierto una tristeza que ya estaba ahí, pero que nadie se había molestado en mirar de frente.

En ¿Quién ha visto el viento? nos encontramos con todos sus cuentos cortos reunidos — si, todos—, lo que viene a ser como abrir una caja de música donde cada nota suena a desarraigo, a inocencia perdida, a una América polvorienta que no sale en las películas. McCullers no escribe para hacernos sentir mejor ni peor. Escribe porque no puede hacer otra cosa. Y lo hace de forma tan brutalmente honesta que a veces dan ganas de cerrar el libro un momento, respirar hondo y seguir, como quien cruza un campo minado de recuerdos ajenos que, de algún modo, son también tuyos.

La soledad, claro, está en cada esquina. El anhelo de ser entendido, el miedo a no serlo nunca, también. McCullers se mueve entre esas heridas con una delicadeza que no es sentimentalismo barato, sino algo más parecido a la compasión: la de quien sabe que la vida no ofrece grandes redenciones, pero que aun así no puede evitar asomarse a mirar. Sus personajes no son héroes ni mártires; son gente que se pelea cada día con la sensación de no encajar en ningún sitio, gente que arrastra su identidad como puede, como un abrigo que ya no abriga, pero que sigue siendo lo único que tienen.

La magia —si es que se puede llamar así— está en cómo McCullers captura esa complejidad emocional en gestos mínimos: un vaso de whisky a medio terminar, un comentario brusco en mitad de una conversación banal, una mirada que se sostiene un segundo más de lo necesario. No necesita giros de guion ni grandes despliegues narrativos. Su estilo es limpio, claro, sin adornos innecesarios, y eso hace que cada pequeña fisura en sus personajes resuene más fuerte que un disparo.

La técnica narrativa de McCullers es de esas que no gritan, pero te dejan sordo. Suele usar una tercera persona tan pegada a la piel de sus protagonistas que uno siente que está respirando dentro de ellos. En relatos como Sucker, por ejemplo, el narrador no cuenta solo los hechos: los sufre. Y tú, que solo venías a leer un cuentecito tranquilo, acabas arrastrado en la avalancha de inseguridades, miedos y pérdidas que acompañan a sus personajes como un segundo corazón latiendo demasiado deprisa.

McCullers es, además, una maestra de detener el tiempo. No porque sus cuentos sean lentos —que no lo son—, sino porque consigue que cada gesto, cada silencio, cada palabra cargada de algo que nadie se atreve a decir, pesen más que cien páginas de acción desenfrenada. Nadie es del todo bueno ni del todo malo en sus relatos. Son, simplemente, humanos. Con sus fealdades, sus ternuras ocultas, sus impulsos absurdos. Y McCullers los mira sin cinismo, sin morbo, sin compasión condescendiente: los mira como quien sabe que la única épica real está en sobrevivirse a uno mismo.

El diálogo, en sus cuentos, es otro de esos prodigios silenciosos. McCullers no escribe conversaciones kilométricas ni monólogos brillantes. Prefiere dejar que una frase rota, una palabra de más o de menos, revele todo lo que sus personajes no se atreven a confesar ni siquiera a sí mismos. En relatos como Wunderkind, esa fragilidad de quien empieza a descubrir que el talento, el amor o el sentido de la vida son cosas que se pueden perder para siempre, se clava sin necesidad de discursos grandilocuentes. Solo con un par de frases, con una escena donde todo parece normal y, sin embargo, ya nada lo es.

Quizá lo más devastador de McCullers —y también lo más hermoso— es que no necesita tragedias para conmover. Sus personajes no toman decisiones heroicas ni viven catástrofes espectaculares. Lo que mueve sus relatos es algo mucho más íntimo y real: un miedo sordo, una vergüenza secreta, un deseo que apenas se atreve a formularse. Y es en esas grietas minúsculas donde McCullers encuentra toda la grandeza de sus historias.

Cuando la comparan con Salinger o Capote, a veces me dan ganas de preguntar si han leído a McCullers con los ojos abiertos. Salinger era más ácido, más de mueca sardónica; Capote, más pulido, más exhibicionista. McCullers, en cambio, es todo vulnerabilidad expuesta sin pudor, pero también sin dramatismos baratos. No caricaturiza a sus "raros": los ama. No ridiculiza sus sueños imposibles: los sostiene en vilo, sabiendo que a veces eso es todo lo que tenemos.

¿Quién ha visto el viento? no es un libro que se devore de una sentada. Es un libro que se respira, que se sufre un poco, que se recuerda como se recuerdan las cosas importantes: con un nudo en la garganta y una media sonrisa amarga. Y, si me preguntas, no hay muchas lecturas mejores que esa.

En esta colección de cuentos, McCullers da vida a una serie de personajes que encarnan su visión de la condición humana: seres frágiles y complejos que encuentran en la introspección su único refugio. Entre ellos, destacaré algunos por su profundidad y la maestría de su narración:

En Sucker se desarrolla una compleja relación entre la admiración y el resentimiento a través de las experiencias del adolescente Pete y su joven primo Richard, a quien apodan “Sucker”. Pete, de quince años, es el narrador y, desde su perspectiva, observamos cómo la dinámica entre él y Sucker, un niño más joven y vulnerable, evoluciona de la cercanía a la distancia y, finalmente, al dolor emocional.

El patio de la calle Ochenta, zona oeste muestra la agobiante soledad de quienes llegan a Nueva York en busca de un futuro. McCullers describe la observación cotidiana de un narrador anónimo que observa el patio y las interacciones de los vecinos, resaltando cómo la proximidad física no garantiza una verdadera conexión emocional. A través de una serie de detalles minuciosos, el relato muestra la indiferencia y el aislamiento que supone la vida en una gran urbe.

En El instante de la hora siguiente , la historia se centra en una conversación nocturna entre una pareja, que, bajo la influencia del alcohol, revela las fracturas y tensiones de su relación. La narrativa es cruda y directa, con diálogos que destacan la incomodidad y el dolor de la convivencia deteriorada, reflejando una atmósfera de sufrimiento emocional.

En Los extranjeros asistimos al encuentro casual en un viaje en autobús de un hombre mayor, judío y músico, con un joven sureño en un trayecto por los campos del sur estadounidense. La historia utiliza este contexto de viaje para explorar el encuentro de dos desconocidos de culturas y contextos opuestos: el judío, que huye de Europa, y el joven local, que nunca ha salido de su región. Este contraste cultural y personal da lugar a una serie de interacciones llenas de matices y pequeñas tensiones, que reflejan temas de identidad, prejuicios y la experiencia de ser extranjero o ajeno en un mundo distinto.

En Sin título Carson McCullers explora temas de nostalgia y búsqueda de sentido, centrándose en un protagonista que se enfrenta con la soledad y reflexiona sobre su pasado. En particular, este cuento se sumerge en la introspección emocional, donde los recuerdos y los deseos se entrelazan, creando una sensación de melancolía.

Madame Zilensky y el rey de Finlandia , nos presenta una historia que explora los temas de la soledad y el autoengaño. Madame Zilensky, una excéntrica profesora de música que crea su propio mundo de ilusiones, se vale de mentiras para darle un sentido a su vida solitaria. A través de su protagonista, McCullers sugiere que, en ocasiones, las personas recurren a las fantasías como una forma de afrontar una realidad que, sin amor o compañía genuina, resulta difícil de soportar.

Un árbol, una roca, una nube es un relato que indaga en la complejidad del amor y la soledad. La historia se desarrolla de madrugada en un café, donde un chaval, repartidor de periódicos, se encuentra con un forastero que comienza a hablar sobre una "ciencia del amor". Este concepto central propone que antes de enamorarse de una persona, uno debería aprender a amar elementos simples de la naturaleza, como un árbol o una nube. Esta idea se presenta con una mezcla de belleza y melancolía, resaltando la vulnerabilidad y la búsqueda de conexión humana en un mundo a menudo desolador.

El arte y el señor Mahoney explora las experiencias de un hombre común que asiste a un concierto clásico con su esposa. El relato resalta la distancia entre su carácter sencillo y la cultura de élite que lo rodea. Durante el concierto, su falta de familiaridad con las normas de etiqueta le genera una humillación pública que lo marca profundamente. Este cuento es una mirada incisiva sobre las diferencias de clase y las inseguridades personales, narrado con el estilo directo y emotivo característico de McCullers.

El transeúnte trata temas de pérdida, aislamiento y el inevitable paso del tiempo. La historia sigue a John Ferris, un hombre que, en un regreso a Nueva York motivado por la muerte de su padre, se encuentra de manera inesperada con su exesposa y su familia actual. En una cena en la que Ferris es testigo de la vida que ella ha construido, se abre una reflexión interna en él sobre su soledad y la distancia que siente respecto a sus propias decisiones y conexiones personales. McCullers emplea una narrativa introspectiva, sutil y melancólica, transmitiendo la fragilidad de las relaciones humanas y los recuerdos que arrastramos.

Dilema doméstico explora los efectos devastadores del alcoholismo en el entorno familiar a través de la historia de Martin y Emily. Martin, el protagonista, vive atrapado entre su amor por Emily y su necesidad de proteger a sus hijos del impacto de la adicción de ella, que ha ido destruyendo su relación y su vida cotidiana. A medida que el relato avanza, se profundiza en el dilema emocional y ético de Martin, quien oscila entre la ira y la ternura, ilustrando la complejidad del amor en circunstancias difíciles. McCullers destaca en este cuento su estilo detallado y emotivo, usando momentos íntimos para abordar cuestiones universales sobre la responsabilidad, el amor y los conflictos internos. La narrativa es a la vez cruda y compasiva, permitiendo al lector vislumbrar el dolor y la esperanza en una situación trágica y común a la vez.

El relato Muchacho obsesionado se centra en la complejidad de las emociones adolescentes, un terreno común en su obra que explora temas de aislamiento e identidad. La historia sigue a Hugh, un joven atormentado por problemas familiares y sociales, quien busca amistad y validación en un entorno que le resulta hostil. Hugh trata de procesar el estigma y la pena relacionados con su madre, quien se enfrentó con una grave crisis emocional, algo que lo marca profundamente y lo aísla de los demás. El estilo de McCullers se caracteriza aquí por su precisión en los diálogos, que aportan una intimidad y una tensión emocional a la vez contenida y devastadora.

Por último, ¿Quién ha visto el viento? , el cuento que da título a esta recopilación, es un relato magistral que aborda la lucha interna del protagonista, Ken Harris, un joven escritor enfrentado a la ansiedad y la soledad, retratando su persistente fracaso como una forma de existencia. La narrativa aborda temas como la imposibilidad de alcanzar las propias expectativas, el peso de la soledad en la vida de un artista y el efecto de la ansiedad sobre la creatividad y la autoestima. Probablemente, el mejor relato de toda la colección.


Leer a Carson McCullers es aceptar que algunas heridas no tienen nombre, que algunas nostalgias no necesitan explicación. ¿Quién ha visto el viento? viene a ponerte frente a ese vacío pequeño y cotidiano que todos llevamos dentro, y a decirte, sin alzar la voz: “mira, no estás solo”. Y de algún modo, en esa tristeza compartida, en ese temblor silencioso que atraviesa sus cuentos, uno encuentra algo que se parece mucho a la belleza. No una belleza limpia ni reconfortante, sino esa belleza extraña de las cosas que duelen porque son de verdad. Y a veces —solo a veces— eso basta.
Profile Image for Sofía.
315 reviews14 followers
September 11, 2017
Simplemente, excepcional y brillante. Los cuentos de McCullers son de una prosa llena de metáforas y figuras retóricas, de elegancia y al mismo tiempo de una complejidad de trama sumamente sorprendente. Los temas son variados y abarcan múltiples facetas de las emociones humanas. La adoré.
Profile Image for Jordi Fierro Silva.
Author 2 books147 followers
May 10, 2021
Siempre me toma tiempo leer antologías de cuentos, en este caso fueron unos siete meses. McCullers tiene algo que me encanta, su forma de narrar se enfoca en lo cotidiano, en lo sencillo, en las cosas que cualquier persona ha podido vivir, pero su estilo es tan cuidado que sientes que hay mucho más en el fondo, y sí, la segunda capa de sus cuentos siempre tienen una historia con matices, mensajes, denuncias, circunstancias especificas, y de la misma forma sus personajes son variados, aunque en un primera lectura tengan la simpleza de una persona común.
En general es una gran antología, como siempre unos mejores que otros, pero McCullers es una maestra para contar historias.
Profile Image for Clara.
209 reviews28 followers
January 16, 2018
Leí estos cuentos por las comparaciones con Faulkner y porque tenía muchas ganas de leer relatos escritos por una mujer después del punto de vista extrahipermasculino de Cortázar. La verdad es que algunos cuentos me han dejado helada en el asiento, una sensibilidad brutal y una gracia narrativa tremenda, pero otros me parecen francamente mediocres, sobre todo por culpa de ciertos personajes a los que no me creo. La traducción, además, parece bastante mala. Creo que le daré una segunda oportunidad en lengua original con El corazón es un cazador solitario.
Profile Image for Jenny Jaramillo .
346 reviews88 followers
March 26, 2020
Yo no puedo ser objetiva con una mujer que escribió uno de los libros que más amo en la vida ("El corazón es un cazador solitario"). En estos cuentos deja ver su magia y su enorme talento para escribir historias hermosas a partir de ideas cotidianas. Una genia.
Profile Image for Guillermo Castro.
174 reviews87 followers
June 16, 2022
¿Quién ha visto el viento? es una edición que compila la totalidad de los cuentos publicados por la autora norteamericana Carson McCullers en un atractivo volumen de 310 páginas traducido por José Luis López Muñoz y María Campuzano. El formato del libro es bastante legible, por desgracia no nos ofrece un prólogo (ni siquiera un índice) que nos indique la procedencia y el año en que fuera escrito cada uno de los cuentos. Sin embargo el lector podrá suponer que se encuentran organizados en orden cronológico pues mientras avanzamos con las páginas la calidad de los mismos se va incrementando; amén de que notaremos dos etapas muy puntuales: una de juventud y otra de madurez. Veamos:

Al principio los cuentos están ambientados en el sur de los Estados Unidos de América (principalmente en el estado de Georgia) pero después se ubican en la ciudad de Nueva York. Muchos de ellos dan la impresión de que la niña Mick (uno de los entrañables personajes de la novela"El corazón es un cazador solitario") regresa para protagonizar nuevas historias. Por otro lado, los cuentos finales parecen adelantar la perspectiva adulta y posmodernista de autores como John Cheever o Raymond Carver. En ambos casos McCullers cultiva una cualidad observadora que capta prodigiosamente las alegrías y las preocupaciones de los personajes, especialmente los infantiles, además su bien conocida afición por la música y el cine embellece las narraciones de manera sublime. En síntesis, estamos hablando de un caso de sensibilidad notable que rebasa cualquier consideración negativa de orden técnico.

El estilo de narrar es sencillo y amable valiéndose de un recurso preventivo que engancha al lector mediante preguntas. La escritora hace uso del flashback (analepsis) de manera muy eficaz pero sin recurrir a los artificios sofisticados que pudieran confundir al lector primerizo. Los entramados se inclinan por sucesos cotidianos que parecen no decir gran cosa pero que encierran dentro de sí los misterios de la naturaleza humana. En contraparte, habrá que hacer notar que algunos de los primeros cuentos pueden mostrarse técnicamente débiles (recordemos que McCullers empieza a escribir desde edades muy tempranas) por lo que el lector no deberá juzgar el talento de la escritora con base a los primeros cuentos de la colección.

Por ello me centraré en las mejores muestras literarias de este libro:

El aliento del cielo: Este cuento describe con economía de recursos la angustia de una joven enferma. Aquí encontraremos una interesante analogía entre la insuficiencia respiratoria y las palabras que se callan. En esta dinámica los accesos de tos se muestran como una manifestación de incomunicación o de censura auto-infringida.

El orfanato: Las afirmaciones con que adiestramos a los niños se quedan marcadas para siempre (mucho más cuando nuestra educación tiene motivaciones oscurantistas). Este excelente cuento parece más una memoria que una ficción y muestra un inusual tono sombrío. Trata sobre una niña precoz cuyo hallazgo de un frasco que en su interior contiene un objeto extraño crea turbación en los demás niños.

Sin título: Posiblemente ésta sea la mejor muestra literaria de todo el libro. La narración se centra en un joven que escapa de su casa y rememora los eventos más importantes de su corta existencia. La técnica no lineal se resuelve de manera prodigiosa y McCullers roza el firmamento literario describiendo los sentimientos y las honduras psicológicas de manera más virtuosa que en cuentos anteriores (aquí encontraremos el famoso episodio del vuelo del planeador). En fin, se trata de un cuento tan brillante que suena estúpido el hecho de que no tenga nombre.

El instante de la hora siguiente: Ahora McCullers habla sobre una pareja joven y los excesos a los que se ven expuestos, enfocándose en el momento en que inicia una resaca. Es decir, el instante en el que termina el éxtasis e inicia un dramático descenso hacia el habitual sentimiento de vacío existencial.

Los extranjeros: La literatura del siglo XX no es un arte épico que narre sucesos extraordinarios, sino que puede avocarse a cualquier suceso corriente. Este cuento va de un simple viaje en autobús pero su planteamiento encierra todo aquello que sucedió en las décadas de 1930 y 1940 y que llevaría a la humanidad a la catástrofe… así de trascendente puede llegar a ser un cuento.

Un árbol, una roca y una nube: Otro de los mejores cuentos del libro. La escritora describe un momento doméstico en el que un hombre maduro reflexiona acerca de lo que verdaderamente significa el amor mientras toma un trago en una taberna. Y con ese pretexto McCullers arroja un nuevo rayo de luz sobre sus lectores.

El transeúnte: Quizás este sea el mejor de los cuentos de la época neoyorkina. McCullers sabe describir la pasión por la música como nadie y se apoya en ello para engrandecer el sentimiento de sus personajes. En este caso, un hombre enfrenta el encuentro inesperado con su ex esposa y experimenta la epifanía que le permitirá enmendar sus errores. Este cuento lo podría haber escrito alguien tan brillante como John Cheever.

Dilema doméstico: Al final de su carrera nuestra autora logró crear personajes femeninos lastimosamente trágicos desarrollando brillantemente situaciones harto patéticas. Esta narración nos habla de una madre con problemas de alcoholismo que utiliza a su marido como blanco de sus frustraciones. No sería extraño que Raymond Carver hubiera tomado inspiración de cuentos como este.

Quién ha visto el viento: Quizás el relato más triste que haya leído. Para darnos una idea digamos que roza los terrenos de Francis Scott Fitzgerald en sus años finales. Esta historia patética al extremo es protagonizada por personajes neuróticos al estilo de Dostoievski, pero sin la brillantez ni el humor del maestro ruso (lo que la hace más triste). Por supuesto, esto no significa que el cuento sea malo.

Conclusiones:

En el campo de la narración breve, Carson McCullers refrendó el talento literario mostrado en sus novelas rebosante de sensibilidad artística. Este libro describe el proceso de «maduración» que transforma la confusión infantil en frustración adulta. La escritora nos advierte de las patologías del comportamiento americano que toman parte en ese declive y nos invita a ejercer el respeto por la dignidad humana.

Ahora mismo (en la era de la información y lo políticamente correcto) resulta bien fácil hablar de tolerancia, integración y empatía; pero en la época y el entorno en que escribió Carson McCullers (el sur profundo, la segunda guerra mundial y el macartismo) encaminar las mentalidades hacia un espacio de tolerancia era todo un desafío. Las historias de «Quién ha visto el viento» nos ayudan a entender las contradicciones del ser humano y a enfrentar su principal problema: la incapacidad para comprendernos los unos a los otros.
Profile Image for Moisés.
271 reviews23 followers
October 3, 2014
Lino xunto coa edición galega de "A balada do café triste" e a edición en inglés de "Wunderkind", co que alternei os tres para ler os seus contos completos. En moitos dos relatos, McCullers trata relacións desiguais, nas que o protagonista verte tantas espectativas noutra persoa que onde debía haber afecto só hai admiración, á que segue, case invariablemente, a decepción e o odio. Esa é a idea que respiran algúns dos contos que máis me gustaron, como "Sucker", "El patio de la calle Ochenta, zona oeste" e "Madame Zilensky e o rei de Finlandia". Noutros casos é a pratagonista o que sente a presión das espectativas dos outros e cae presa do medo ao fracaso, como en "Wunderkind" (que semella autobiográfico) ou no terrible "¿Quién ha visto el viento?", no que é o personaxe principal o que se ama a si mesmo, se admira e se decepciona, mentres o resto asisten a súa autodestrución.
Non todos os contos din tanto, pero hai un bo feixe deles que dá moito gusto ler.
Profile Image for vinier.
317 reviews13 followers
June 25, 2020
Tiene la prosa norteamericana una especie de hastío y cansancio. Lo dijo Borges cuando Bradbury se llevó sus largos domingos interminables a Marte; lo demuestra Carson McCullers con estos cuentos llenos de tedio y fatiga. Los personajes esperan, ansían, pero luego de un tiempo todo se torna aburrido, la meta parece desdibujarse y terminan encerrados en sí mismos, en sus recuerdos (siempre agonizantes, la muerte sin fin) y sus miedos. El cansancio y el tedio son parte de ese extraño Sur norteamericano, ese territorio sin fin lleno de algodonales, sirvientes y secretos; acaso ese género tiene algo de universalidad, por eso me gusta tanto. Finalmente, Carson escribe bien, pero nunca pude dejar de sentir que se retenía a sí misma, que había una fuerza impresionante que nunca quiso dejar salir; en estos cuentos, parece que hay algo que no está diciendo (pero se está presintiendo) y sea acaso ese su mayor logro y fracaso.
Profile Image for Antonio Marts.
Author 6 books67 followers
June 12, 2016
Varios de los cuentos incluidos en este libro son memorables como "Un árbol. Una roca. Una nube", "Dilema doméstico" o "Quien ha visto el viento". Entrar en este volumen es subirse a un ring en donde en más de una ocasión nos quedaremos aturdidos ante los contundentes golpes (knock out cantados) que nos acomodará McCullers.
Profile Image for S..
32 reviews10 followers
June 14, 2025
La soledad, la nostalgia, la música, la tristeza vital, las relaciones familiares complejas, el talento prometido en la infancia que nunca llega o se pierde... Todos estos temas entrelaza Carson McCullers de forma perfecta en estos relatos. Es un libro que tienes que cerrar tras cada uno de ellos para saborear el regusto que dejan, hace muy difícil continuar leyendo porque sientes la historia sin acabar como si fuera un cadáver todavía caliente en tu cabeza.

Leí La balada del café triste hace 5 años y no recuerdo demasiado del argumento de cada relato, pero sí que me conmovió. Con ¿Quién ha visto el viento? Cuentos me ha pasado lo mismo con la mayoría de sus relatos.

Mis favoritos:
- Así, Wunderkind, El transeúnte, Dilema doméstico, Muchacho obsesionado y ¿Quién ha visto el viento?
- Mención especial a Sucker, El patio de la calle Ochenta, zona oeste, Poldi y Madame Zilensky y el rey de Finlandia.

El resto, aunque los he disfrutado, no me han dejado tanto poso.

En cuanto a citas, me quedo con unas pocas que demuestran la maestría en su forma de escribir:

Sín título:


- ¿No encuentras a veces horroroso ser quien eres? Me refiero a las veces en las que te despiertas de repente y dices "soy yo" y te sientes asfixiado. Es como si todo lo que haces y piensas no fueran más que cabos sueltos y no hubiese nada que encajara. Tendría que existir una época en la que uno lo viese todo como a través de un periscopio. Una especie de... periscopio colosal donde nada queda fuera y todo encaja con lo demás. Y suceda lo que suceda después de eso, no..., no habrá forma que sobresalga como un pulgar lastimado y que haga que pierdas el equilibrio.


El transeúnte:


Otra vez el terror, la comprensión de años desperdiciados, y la muerte. Valentin, impulsivo y confiado, se acurrucaba entre sus brazos. Su mejilla tocó la mejilla suave y sintió el roce de las pestañas delicadas. Con íntima desesperación estrechó al niño como si una emoción tan cambiante como su amor pudiera dominar el pulso del tiempo.


¿Quién ha visto el viento?:


Hubo sin embargo una época (¿cuánto tiempo había pasado?) en la que bastaba una canción en una esquina, una voz de la infancia, para que el panorama de la memoria condensara el pasado de manera que lo fortuito y lo verdadero se transfigurasen en una novela, en un relato... [...] Un talento pequeño es la mayor maldición divina.
Profile Image for Cristian Verón.
131 reviews
March 13, 2024
QUIÉN HA VISTO EL VIENTO? (1987, según parece) de Carson Mc Cullers es una recopilación de cuentos que reune desde relatos tempranos, e inéditos a versiones diferentes (alternativas) de algunos relatos publicados en alguna revista yanqui de los años 60.
.
.
Carson, narradora de corte sureño como Capote (y de hecho bastante emparentada en su escritura a este, al margen de que fueron tambien amigos durante un tiempo) vivió una vida tormentosa y horrenda y se murió a los cincuenta años. Como biografía creo que eso basta. Sin embargo ni su larga enfermedad ni su gusto por la desgracia han arruinado la oscuridad de estos relatos que estan escritos no solo con una prosa muy vívida sino tambien con una intuición por la forma del relato encomiable. Los adjetivos son precisos, las descripciones no son demasiado abundantes pero son coloridas, los personajes no actuan como locos pero debajo de la superficie que los reviste siempre hay un dejo de insanidad mental (y no de la buena). Sin embargo lo más sorprendente de todo es que finalizando el libro uno no recuerda NI UNO SOLO de los personajes, sin embargo puede armar un catálogo de tramas estupendas donde lo que brilla es precisamente la presentación de los acontecimientos.
.
.
Realmente relatos como "Sucker", "Patio de la calle ochenta...", "Poldi", "Madame Zilensky y el rey de Finlandia" (quizás el único con un personaje memorable) o los intimistas "Dilema domestico" y "Muchacho obsesionado" son verdaderas perlas del cuento breve en las que lo curioso es que uno espera que la delicada estructura finalmente caiga y nos esperé lo peor, sin embargo los grises personajes quedan como suspendidos en una cornisa, haciendo equilibrio por no caer finalmente al vacío.
Profile Image for Andrea.
496 reviews9 followers
December 3, 2024
La mayoría de los relatos me han encantado. Co,o siempre, hay relatos que no me han dicho nada, otros más, otros menos... como siempre pasa en todo libro de cuentos. Lo bueno es que adoro a Carson McCullers. Me he dado cuenta que la lea en formato más largo o más corto no me afecta. Me encanta de todas las formas. Estoy poco a poco leyendo todo lo que ha escrito. Creo que me queda poco por leer de ella, y eso me da pena. Me ha dado cuenta que siento predilección por el gótico sureño y autores así. Entonces.... Al comparar tanto la gente a esta autora y otros que me encantan con Faulkner, todo indica a que voy a enormarme de ese autor. Por qué lo estoy atrasando? No sé, tal vez miedo? Es una tontería tener miedo a un autor, pero me impone. Me han dicho que empiece por Luz de agosto, veremos a ver. Quiero empezar con buen pie.
Profile Image for Paola.
115 reviews
February 18, 2024
Es el segundo libro que leo de la autora después de El corazón es un cazador solitario. Es un buen libro, me gustaron las temáticas de cada una de las historias, en donde nos describe el miedo, la soledad y la tristeza de los personajes, logrando empatizar con ellos.
Profile Image for Juan López.
Author 12 books14 followers
July 19, 2018
Ningún relato cojea y hay varios muy buenos. El último, que da título al libro, es magistral. Con ganas de leer todo lo que me falta de ellas.
Displaying 1 - 16 of 16 reviews

Can't find what you're looking for?

Get help and learn more about the design.