El sintagmarca Jules Gare dirige un grupo de exploradores que recorren unas interminables vías de tren. Aunque desconocen el término de su misión, confían en que en algún momento trabarán contacto con los nativos de ese planeta, a los que denominan los astados.
"El tren", de Teresa P. Mira de Echeverría, es una novela breve en la que la autora despliega su estilo personal para construir un mundo onírico y salvaje con unos personajes enfermos de deseo: deseo de amor, deseo carnal y deseo de conocimiento.
Teresa P. Mira de Echeverría es una maestra de la ciencia ficción especializada en la novela breve. Nacida en Argentina, ha publicado la novela "Memory" (2015), la antología de relatos "Diez variaciones sobre el amor" (2015) y ha sido recomendada en diversos medios en español y en inglés. También fue la ganadora de la primera edición de "Alucinadas" (Palabaristas/Sportula, 2014).
No quiero extenderme mucho porque espero poder diseccionar la novela en el Grupo Diseccionadores de novelas.
Lo único que quiero destacar es el cambio de registro que he visto en Teresa, que acostumbrado a su obra corta, me ha sorprendido bajando dos marchas en su prosa poética y tres en su metáfora continua. Con esto no quiero decir que me haya sentido decepcionado, al contrario, es imposible leer una novela con el grado de intensidad que tienen sus relatos. Por ello, consigue magistralmente mantener la exquisita calidad de su prosa pero haciendo que el texto fluya y te dejes arrastrar por la trama. Aquí sí que ya el tema se pone serio... ambientación, simbolismo, relaciones entre personajes, profundidad y distintas capas de lectura... MARAVILLOSO.
En definitiva, Teresa nunca decepciona. Un texto muy propicio para analizarlo en una disección.
Este viaje en tren ha sido conmovedor, emocionante y onírico. Aunque admito que hay momentos en los que la trama 'romántica' se me hizo algo prescindible, no deja de ser el motor de ese tren, de esa exploración.
6'5/10 El tren es una novelette que alterna una pequeña trama romántica LGBT y la acción de la exploración de un mundo extraño donde las mantarrayas vuelan, todo es de un color cian y vive una raza de ciervos antropomórficos bípedos. Ya he leído más cosas de la autora y sabía que iba a conseguir imbuirme el sentido de la maravilla ya que soy el publico objetivo de esta novelette. Me encanta lo weird, lo LGBT y lo bonito que escribe Teresa. Adoro sus descripciones etéreas en medio de la acción trepidante.
Ha sido un gran acierto por su parte no avasallar con el worldbuilding y empezar la historia in media res, con el tren ya en marcha y un par de situaciones ya vividas. Según avanzas en la historia quieres saber más y más, y el final me ha dejado con un buen sabor de boca. Aunque he de reconocer que ha sido un poco caótico al principio.
Por circunstancias personales no lo he podido devorar de una sentada como me hubiese gustado, pero está hecho para eso. Para sentarte y leer toda la historia de golpe.
5 estrellas. Como todo lo que he leído de la autora hasta el momento. Solo que con esta me ha emocionado de más: tiene todos los elementos que la caracterizan e hicieron que me fascinara desde el segundo 0; lenguaje cuidado y estilo pulido, bichejos antropomorfos pero no humanos, sentimientos profundos, mucho sobre lo que pensar, visiones que no puedes quitar de la cabeza, simbolismo, magia y tecnología, worldbuilding de calidad...
Me ha llevado 3h leerla y eso que iba despacio y degustando las palabras. Caerá una (o dos, o quince) relecturas. He tenido durante pasajes enteros el vello como escarpias. Toca unas fibras que hacía mucho, mucho tiempo que nadie lograba tocar, y es... es... bueno, una puta maravilla. Y además da lugar a tantas interpretaciones, a tanta empatía para con todos y cada uno de los personajes, a tantas imágenes grabadas en la retina del mundo en que todo tiene lugar...
Casi diría que es poesía, poesía derretida y hecha líquido y que, una vez te has sumergido, te cala en cada poro hasta que tú misme eres parte de ese lugar, te acoge, te arrulla, te da la bienvenida.
Hace ya unas semanas que leí este libro, pero he esperado a terminar el proceso de disección para escribir mi comentario. Y creo que hice bien. Es uno de esos libros que lees una y otra vez, y no dejas de descubrir nuevos matices, nuevas ideas o sentimientos sugeridos. Y siempre me quedaba con la sensación de que aún podía profundizar más. Y para profundizar en un libro, nada mejor que hacerlo en compañía, en una disección (no es propaganda del grupo, para mi es así, y por eso me gusta tanto diseccionar). Pues no me equivoqué. Ahora soy consciente no solo de la historia que cuenta el libro (preciosa historia de amor y aventuras, de mundos y civilizaciones, de pasados y futuros paralelos, como las vías de un tren), sino que también entiendo mucho mejor todo el simbolismo que hay detrás y, lo que es más importante, cuánto de su autora se refleja en este libro. Maravilloso libro y maravillosa autora.
Resaltar, más que la parte de ciencia-ficción que no tiene desperdicio alguno, la parte de las relaciones interpersonales. Que aunque van perdiendo algo de fuerza a medida que la trama avanza y requiere centrarse en la acción, no dejan tener un buen tratamiento. Dentro del género, en cuestión de relaciones, creo que (aparte de Proyecto Marte) de lo mejor que he leído.
De Teresa P. Mira de Echeverría es el segundo texto que leo, y no será el último, pues tiene una prosa brutal y trabajada, un registro impresionante y un vocabulario exquisito.
Como todo lo que he leído de la autora, me ha encantado. Utiliza un lenguaje muy cuidado, las imágenes que crea son fascinantes, los elementos de ciencia ficción son muy imaginativos pero es sobre todo a la hora de insuflar a sus personajes de vida donde más destaca Teresa. Los personajes están perfectamente dibujados, y sus relaciones tienen mucha más profundidad de la que se suele encontrar en la literatura de CF.
No entraré en mucho detalle porque vamos a diseccionarla en el grupo Diseccionadores de novelas pero podría comentar que, por momentos, encontraba cierto paralelismo con "En el corazón de las tinieblas" en esa travesía hacia lo desconocido, que me parece muy original el tratamiento que hace de los nativos y que el hecho de incluir de forma tan natural una relación LGBT me ha alegrado el día.
Una novela corta minimalista que invita a pensar en muchos y diversos temas. Unas vías, el tren que las recorre y muy poco paisaje en un planeta exótico donde el misterio acecha. El viaje cambia a las personas y el destino termina no siendo lo importante, porque recorrer hasta el final el camino puede resultar tarea imposible.
Me "vendieron" este libro diciendo que quienes lo habían leído le sacaban parecidos con la película "Rompenieves" y si bien no creo que sea cierto, me hizo elegir leerlo y no me arrepiento de nada.
Se trata de una novela de emociones, de analizar el ser humano y cómo funciona (y cómo no) la comunicación. No es una novela política, ni se trata de una alegoría del sistema capitalista ni del mundo moderno, así que no puedo compararla con "Rompehielos". Aunque sí diré (sin destripar mucho) que funcionaría como precuela en otro universo de esa película.
De hecho, lo veo como una especie de mezcla entre "Rompehielos" (el tren donde viven los protagonistas y que sigue su camino hacia adelante), "Solaris" (por ese planeta en el que ocurren cosas extrañas. confunde a los humanos y parece tener formas de comunicación propias) y "Centauros del desierto" (tiene parte de "western", de personas en territorio hostil con tribus de seres nativos que no los ven con buenos ojos a causa de la colonización humana y las diferencias culturales). Sé que parece una mezcla loca, pero es como yo lo veo, y creo que es una combinación que funciona.
Me gusta cómo está escrito. Sentí amor por el lenguaje y creo que los términos que utiliza la autora para los diferentes cargos en el tren, que provienen del griego (si no me equivoco), están muy bien pensados. Son varios de ellos términos antiguos que se utilizan en esta historia de ciencia-ficción, y de alguna manera hacen la historia más verosímil, afianzan ese mundo nuevo en nuestra propia Historia. Me pareció un buen toque. Un mundo que apenas se esboza, pero se supone que tienen un trasfondo interesante detrás. Y sí, los nombres de los astados están en euskera y le quita mucho el misterio cuando conoces el idioma, pero no me importa porque yo lo hablo, pero la mayoría de la gente no.
Y eso es lo que hubiera pedido de esta novela corta, que fuera una novela más larga, que se desarrollaran más los personajes, su pasado y el contexto en el que se mueven. Es injusto bajar la puntuación a un relato porque te apetece leer más de ese mundo y esas personas, lo sé, pero realmente se me hizo corto, me supo a poco. Me hubiera gustado más saber de Jules, de Pierre... incluso de los astados. Se dan varias pinceladas que a mí me fueron insuficientes. De nuevo, sé que quejarte de que una historia se tenía que haber desarrollado en más páginas es absurdo, porque si la autora hubiera querido escribir una novela más larga lo hubiera hecho, si es una novela breve es por algo. Aún así, no puedo quitarme la idea de la cabeza, ni el deseo del corazón.
De todas formas, me gusto. No es lo que me esperaba, pero me sorprendió para bien. Si a alguien le apetece una historia de ciencia-ficción, de primer contacto con seres de otros planeta, que se puede leer en una sentada y que está bien escrita, es una buena opción.
"El tren" me ha parecido una historia demasiado onírica y filosófica para mi gusto (no soy para nada de este tipo de lecturas, la verdad, pero como la autora me había gustado mucho en DVSA quise probar). Por ello, no he podido disfrutar mucho la trama en sí, aunque el protagonista me ha caído bien y he admirado su determinación, así como su relación con los demás personajes, que me ha gustado bastante. Creo que está bien llevada la inclusión LGBT y la primera vez que leo algo con un protagonista clara y abiertamente bisexual (sin contar Iridiscencia, antología en la que incluir personajes LGBT era requisito indispensable).
Cuando la editorial Café con leche se puso en contacto con nosotras para ofrecernos la posibilidad de reseñar esta novela, fui de las primeras en presentarse voluntaria. Había leído la sinopsis cuando se publicó el libro y me había llamado la atención desde el primer momento, porque contaba con elementos que adoro en una lectura: extensión corta, ciencia ficción y relaciones no normativas. Por eso no podía dejar escapar la oportunidad.
El tren es una novela corta, de unas 150 páginas en la edición física, que nos cuenta una peculiar historia de exploración espacial, con tintes steampunk y con una fuerte carga filosófica. Además, las relaciones personales tienen un peso muy importante en la trama.
La autora, Teresa P. Mira de Echeverría, es una escritora argentina doctora en Filosofía, que trabaja como docente y se dedica a investigar sobre la relación entre ciencia ficción, filosofía y mitología, algo que se refleja muy bien en El tren. Además de esta, Teresa Mira tiene publicadas otras dos novellettes, una antología de relatos y una decena de cuentos distribuidos entre recopilaciones y revistas. Precisamente fue uno de sus relatos, La Terpsícore, el que ganó la primera edición del concurso Alucinadas.
Comentamos El tren, de Teresa P. Mira Echevarría, publicado por la editorial Café con leche. Una editorial que apuesta fuerte por las novelettes y las historias eróticas.
En la novela nos encontramos, bajo mi punto de vista, tres grandes personajes con vida propia. En primer lugar, el propio mundo, un lugar del que los personajes de la novela saben tan poco como nosotros mismos; un mundo que desprende por todos lados misticismo y misterio. El propio tren, un ente carente de vida pero que gracias a sus descomunales dimensiones será el encargado de guiar tanto a los personajes como al lector durante toda la novela. Y finalmente los personajes, con Jules Gare a la cabeza, el jefe de la misión de exploración a bordo del tren.
Teresa juega a dos bandas, llevando de manera brillante dos tramas totalmente diferenciadas pero que se entremezclan entre ellas. La primera es la situación sentimental del protagonista, y la segunda, la misión de exploración y el destino final del tren. Dos misterios que nos mantendrán enganchados a la novela para saber cómo terminan. ...