Finkel propone en este libro una visión alternativa de la enseñanza. En cada capítulo se presenta un estudio paradigmático, una historia o una imagen de una situación académica. Se explora la idea de «dar clase con la boca cerrada», se ofrecen ejemplos con un enfoque comprensible de la educación. Al final, no sólo se transforma la noción de la buena enseñanza, sino también el sentido de lo que la misma palabra enseñanza puede significar. Dar clase con la boca cerrada no está pensado como un manual para profesores; su objetivo es provocar la reflexión en las distintas formas en las que se puede organizar la enseñanza. El libro entabla conversación con los lectores sobre la educación. De esta manera, su propósito no es tanto reformar la educación en sí misma como originar un diálogo fructífero sobre la enseñanza y el aprendizaje entre las personas que están interesadas en la educación
Empecé el libro fascinada. ¿Romper la 4ª pared con una actividad que manda al lector para hacerte reflexionar y demostrarte que su punto de vista es correcto? Click. Luego fue yendo a peor, siendo el meme de: un hombre en sus 40 pensando en algo que yo pensé con 13 años.
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Buen libro sobre dar clases mediante seminarios. En la linea de John Dewey pero aplicando muy acertadamente sus principios a casos de clases de literatura. Incluye un buen análisis de la guerra en la Iliada. Algo repetitivo.