Bikkuri Island es un libro dificil de evaluar. Por un lado, el hecho de que exista una guía friki de Japón ya debería merecerse automáticamente 5 estrellas. Está bien escrito y es entretenido, así que felicidades al autor, pero como todos los libros super específicos hay algunos aspectos (ajenos al autor) que me hacen no darle mejor nota e incluso haberme planteado seriamente en darle una valoración incluso más baja.
Por un lado, no correspondo al target del libro. Creo que hay dos tipos de personas que lo disfrutarán mucho, por un lado fanáticos del coleccionismo retro, y por otro personas que no han ido a Japón y están planificando ir de visita por primera vez. Afortunadamente, o desafortunadamente, no entro en ninguno de estos dos grupos. Me gustan mucho los videojuegos, pero no planeo ser coleccionista. Y Japón ya me lo conozco se sobra. Eso hace que algunos aspectos del libro me parezcan demasiado específicos y otros demasiado superficiales.
Por otro lado, tampoco es culpa del autor, pero debido a la evolución del coleccionismo de videojuegos y su situación actual, todo el libro desprende una nostalgia y negativismo poco apetecibles. Me compré el libro pensando que era una guía friki más general (como indica su portada y contraportada, ejem, ejem) y no tan específica de coleccionismo de juegos retro. Pero al empezarlo y darme cuenta, pensé que leerlo me haría tener ganas de empezar a coleccionar o por lo menos interesarme más en el tema. Como cuando lees un libro de un tema muy específico y te entran ganas de ver documentales, ir a museos o leer más sobre el tema. Desgraciadamente el hecho de que Japón haya dejado de ser un paraíso para el coleccionismo hace que la sensación tras leer el libro no sea la de querer empezar a coleccionar, sino la de ver que es algo que si acaso se tenía que haber hecho ya hace años y no ahora.
En cualquier caso, me ha gustado leerlo y aprovechar algunas explicaciones para conocer mejor algunas tiendas de Japón que no conocía o había estado demasiado de pasada.