No por que lo diga el libro necesariamente, pero leerlo me hizo ver a los samurais como perros amaestrados, muy elegantes, pero niños, siempre niños protegidos por su "bella y pura ideología". ¡Qué comodidad! que tan arraigados principios te protejan de interpretar el mundo, de intuir, de pensar por tu cuenta.
El trabajo de samurai te permitía no crecer nunca,. quedarte siempre bajo el cobijo de tu padre. Justificaba de manera gloriosa, más que en ninguna otra cultura, la servidumbre.
¿pero el samurai que quiera interpretar el mundo por sí mismo?
El samurai convertido en ronin, el niño convertido en adulto.