Bajo el oscuro sol inicia en un día de revolución. Verónica Loreto, la joven que lleva el hilo de la trama, se encierra en su habitación para romper, por fin, el silencio que la ha atormentado por años. Frente al papel en blanco, se prepara a escribir cuando una bala perdida la alcanza. En su agonía, nos habla a los lectores de manera directa por única vez. Su discurso es insólito. «Soy un hombre nacido de mujer. […] Soy un hombre que perdió su identidad muchas veces y se halla igual después de cada extravío. […] ¿Por qué vengo diciendo que soy un hombre? Soy mujer. A menudo no sabía distinguir cuándo era cuál. Si me ofendían, si sangraba era mujer. En la imprenta con los demás obreros, luchando, pensando era hombre… Llaman hombre al ser humano. Soy mujer retaceada varias veces.» Después de su muerte, queda el eco de su voz mediante escritos, cartas y recuerdos de quienes la conocieron. Verónica Loreto se convierte en una mujer narrada por otros, interpretada, reescrita por la voz masculina. Aun así, entre esas versiones fragmentarias, persiste su palabra. Basta que alguien la lea para que vuelva a encenderse.
Me alegra haber leído esta obra. Realmente se siente una madurez y varios cambios desde su poemario Naufragio (su primera obra publicada). Recuerdo haber dicho que a la Yolanda le salen las cosas bien cuando se pone más oscura. Esta novela lo confirma.
Esta novela reflexiona sobre la muerte a través de diferentes sucesos. La muerte que ocurre en las calles durante a dictadura, el infortunio de la muerte de Verónica Loreto que muere en su casa porque le llega una bala perdida, pero también la muerte de Camargo, un doctor que se suicida. Todas estas muertes tienen algo de banal, pasan sin mucha explicación o razón. Y me parece que es evidente una postura política en ese sentido. Esta es otra obra que aborda lo que sucede sin caer en algo obvio. En pocas, Bedregal propone que la vida ya no vale nada y cualquiera puede morir en cualquier momento.
Más allá de esa reflexión más grande y contextual. Me fascinó el personaje de Loreto porque es fantasmagórica. Esta es una novela gótica, amixes. Y me hizo recuerdo a Las vírgenes suicidas porque su legado trata de reconstruirse a partir de otras voces, pero nunca la de ella misma. Otra coincidencia es que que estás otras voces son hombres. Y se nota la torpeza y la ignorancia para comprender a ella como un ser humano. Hay un trabajo de escritura consciente para que los hombres parezcan tan sesgados. Me pareció fuerte todo lo que pasó este personaje todo el tiempo es súper enigmático. Al final parece revelarse algo, pero realmente solo es la apertura de una fracción del tormento que vivía esa pobre chica. Además todos los que se obsesionan con ella son hombres mayores que ella, con más poder. Y todos son iguales, desde el dr. Gabriño que se obsesiona con ella ya de muerta y era su docente en la universidad; el tipo con el que se cartea que es hecho al izquierdo y poético; finalmente, Bernard, que no voy a decir por qué, solo digo que es el peor de todos.
Me gustaron algunas partes en las que se describe La Paz, es un cotidiano que sigue existiendo y que me encanta de esta ciudad. También me gustó estos juegos con el lugar del narrador, el autor, personaje y espectador. En ese punto realmente sentí una madurez en la escritura de Bedregal que de la nada rompió la atmósfera y se puso a jugar formalmente. Ni hablar del baúl de Loreto que parece un ente orgánico entre muerto vivo, me encantó, muy horroroso. Lo que no me gustó es que hay partes donde se narra más liricamente, son partes un poco aburridas y cursis. No se siente que fluya, sino como algo bien forzado. Otro detalle que no me gustó es que los editores escogieron poner las cartas, fragmentos de otra novela y el diario de Loreto en cursivas. Fue incómodo para mí lectura. Odio las cursivas. Algo más. Hacía el final se puede ver algo de lo que ella pensaba, vivió y sintió. Pero solo un fragmento porque realmente hay un terror tan grande a ver los papeles de ella. Gabriño revisa toda su correspondencia y lee las cartas de un tipo, incluso empatiza con él. Pero cuando llega la oportunidad de ver algo de ella, entra en crisis tan jodido. Como si no quisiera conocerla realmente, como si solo quisiera ver su imagen a través de otros. Muy fuerte realmente. Y muy real. Definitivamente una novela de terror para las girlies, así como también vivimos esa indiferencia a nosotras como seres humanos todos los días.