Este volumen de Hellblazer es bastante irregular, quizá por su "peculiar" contenido. Nos encontramos con los arcos argumentales final de la etapa original de Delano en la serie regular, una saga de un autor que supongo que no cuadraba en otro lado, porque es bastante posterior, algunos números sueltos que hizo Delano a modo de fill-in y, paradójicamente, las dos historias que más me han llamado: una serie limitada basada en un futuro bastante delirante y una novela gráfica situada en el Irak de la invasión yanqui.
Pero vayamos por orden: allá por el final de su etapa original Delano estaba muy a tope con el simbolismo ocultista y su personaje iba por Inglaterra con una novia hippy y su hija medium. Los dos arcos son casi como el día y la noche. En el primero tenemos una historia de "terror cotidiano", la típica historia casi de realismo sucio rural que incluye padres matarifes maltratadores. La magia aquí es bastante secundaria y de hecho la historia en sí me parece muy buena. La segunda en cambio tiene que ver con Constantine enfrentado a sus demonios, haciendo un viaje a su propio interior en el que confronta con su hermano gemelo nonato-reverso luminoso. Muy simbólico, sí, pero quizá demasiado lisérgico y críptico. Aunque el dibujo de McKean en el último número le da puntos.
Después de la etapa de Ennis, Delano volvió a hacer un arco de cuatro números bastante simpático centrado en la madre de uno de los secundarios, el taxista Chas. Quizá se nota demasiado la mano de Ennis, porque todo ello se le va de las manos bastante, pero se deja leer tan rápido casi como se olvida.
El fill-in al que me refería antes está a cargo de Eddie Campbell, con Sean Phillips a los lápices. Como el anterior arco, está bien sin matar, pero lo más interesante quizá sea el dibujo de Phillips. Me resulta un poco raro que esté metido en este volumen, pero imagino que no había mejor sitio en el que ponerlo para equilibrar la colección.
Y finalmente pasamos a las dos historias "fuera de continuidad". Mala sangre es una serie limitada bastante gamberra, en la que Delano atiza a la tele, la monarquía y todo lo que se ponga por delante. Un Constantine anciano vive en la República del Amor, una especie de distopía cuqui Mr. Wonderful en la que todos adoran a Lady Di porque hay que quererse mucho... aunque la gente siga muriendo por las calles. De hecho la acción se centra en una médico paquistanía que trabaja en hospitales para pobres que afean el paisaje y que por avatares de la vida resulta ser una especie de Anastasia. El complot monárquico para restaurarla incluye una telenovela. Es la clase de locura womackiana que si te tomas en serio es absurda pero cuando entras en su sátira corrosiva acaba dando en la diana más que cualquier reflexión supuestamente seria.
Hay también una historia corta que, aunque anécdotica, recuerda en parte a Barker y en parte a todos esos epígonos de la fantasía urbana oscura con toques de realismo sucio. Si Delano hiciera una serie de libros al estilo Dresden yo creo que se los compraría. No serán alta cocina, pero seguro que entretendrían mucho.
Pero la joya de la corona para mí es la novela gráfica Pandemonium, dibujada por Jock. Fuerzas sobrenaturales en la invasión de Irak y un Constantine al que enredan en todo el asunto. Hay guiños a la continuidad original y la verdad es que aunque no se quite la gabardina en el desierto, es todo un hallazgo lo de enviar a un personaje tan british a un entorno con un folklore y una sensación de peligro constante completamente distinta a los bajos fondos londinenses con los que se suele asociar al personaje. Y el dibujo de Jock le sienta como anillo al dedo. Muy muy interesante.
En resumen, aunque parece casi un poco cajón de sastre, este volumen permite ver la evolución tanto de los guionistas y dibujantes como del propio personaje a lo largo del tiempo. Quizá me funcionan mejor las historias más actuales que las antiguas, tal vez porque el Vertiguismo de los 90 se diluya y sea un punto menos "pretencioso", pero claro, supongo que ahora viene Ennis y todo el simbolismo y la magia se convertirá en desmitificadores fluidos corporales, como le gusta al norirlandés.