Vivid imagery and original research are the hallmarks of DFW Modernistic Architecture of North Texas , the latest in Jim Parsons and David Bush’s series of books documenting Art Deco and Art Moderne design in the Lone Star State. DFW Deco examines a vibrant architectural heritage that spans legendary eras in American history, from the Roaring Twenties through the Great Depression to World War II.
DFW Deco explores the full range of modernistic building styles and some of the uniquely Texan influences that shaped the growing cities of North Texas. Classic zigzag skyscrapers promoted by Fort Worth boosters and Dallas businessmen, Art Deco storefronts in the booming towns of the great East Texas oilfield, and streamlined facilities inspired by innovations in transportation and communications all have a place in this book. DFW Deco looks not only at whole buildings, but also at their finely crafted details, ranging from vibrant tile murals depicting the scope of Texas history on Fort Worth’s monumental Will Rogers Memorial Center to stylized gold-leaf pinecones and cotton bolls in the ornate People’s National Bank Building in Tyler.
Using a mix of original and historical photographs, this lavishly illustrated book promotes an appreciation of Main Street movie theaters, innovative suburban homes, and even a surprising collection of modernistic soft drink bottling plants. DFW Deco also documents the federal programs that helped build exceptional courthouses, schools, and post offices from small towns to big cities. The book ends with a chapter of short biographies of the architects and artists who created these landmarks. By illustrating the broad reach of modernistic design in North Texas, the authors hope to advance the preservation of significant buildings and encourage readers to explore the region themselves and discover their own Art Deco treasures.
Visto como un estado crudo y salvaje Texas creo una arquitectura fresca y de vanguardia durante los primeras tres décadas del siglo XX, sus ejemplos viven aún en el corazón de dos de sus grandes ciudades. Tal vez tenemos la imagen equivocada de Texas, lo pensamos como un estado árido donde el ganado y el petróleo aun creado una economía de boom, llena de nuevo ricos y falta de cultura. Algo es cierto, tenemos la imagen equivocada. Hoy Texas es la segunda economía dentro de los Estados Unidos sólo después de California y su producto interno bruto supera al de muchas naciones industrializadas. Muchos factores se conjugaron y los inicios del siglo XX encontraron al estado en la mejor condición para participar y crecer en un boom económico impresionante. El algodón, el ganado y el petróleo, en ese orden, dieron al norte del estado un empuje sin precedentes. Dos ciudades se vieron beneficiadas de este crecimiento Dallas y Fort Worth, ahora una sola zona conurbada, fueron siempre rivales y esa rivalidad dio mucho de qué hablar. Con la llegada de la aviación y después con las dos guerras mundiales llegó la industria aeroespacial y los militares mismos que con los factores económicos prevalecientes lograron sacar adelante al estado honrosamente de la gran depresión. Todo este periodo trajo consigo la construcción de importantes estructuras, fue el estilo Decó – Que no recibiría esa denominación hasta los años 60 del siglo pasado – el que prevaleció. Los ejemplos vigentes son muchos y este extraordinario volumen hace una muy buena recopilación y clasificación. A lo largo del libro se retoman los motivadores e influencias de la época que llevaron a estas ciudades, y los núcleos urbanos en su órbita, a construir grandes ejemplos que forman el rico patrimonio cultural de la región. Afortunadamente estas construcciones han sido revalorizadas y poco a poco retoman su importancia y adecuado lugar protagónico en el acontecer de esta región. Existen capítulos enteros de la historia de regiones como Texas que no sólo se han puesto a un lado tradicionalmente si no que han quedado olvidados, sepultados debajo de estereotipos y cliches. Todos consideramos a Manhattan como la metrópolis del decó y nunca ponemos a Fort Worth. Reconsideremos lo que sabemos y estudiemos a fondo la historia, sorpresas siempre hay, aunque siempre hayan estado ahí.