He de reconocer que en nuestras pesadillas siempre supimos que volvería, que algún día subiría el caminito en forma de culebra cercado de castaños y sus botas embarradas cruzarían con un ímpetu desordenado la única puerta de la casa por donde entraba el sol. Se sentaría en la mesa de tarugos sin pulir con la cuchara de latón en el puño y esperaría a que se le sirviera de comer como si nada hubiera pasado. Como si no nos hubiera arrancado la alegría del pecho. Era mi padre.
Tras catorce años de misteriosa ausencia, Andrés Pajuelo regresa a su casa con la idea de robar una serie de valiosas obras de arte religioso en varias iglesias de la sierra. Para esta empresa necesitará la ayuda de sus dos hijos, del melindroso prometido de su hija y de un enigmático gigante experto en teología y en arte sacro. Cuando todo parece listo para ejecutar el último y más lucrativo de los expolios, la banda de ladrones es acusada de varios asesinatos. Para sorpresa de toda su familia, Andrés reconocerá al instante su culpa ahorcándose en público.
El ladrón de vírgenes reflexiona sobre las mentiras y fabulaciones que encierra la religión al tiempo que pulsa la importancia de la religiosidad en la condición humana. Una original mirada a los límites de la traición, la lealtad y la fuerza de las promesas. Una novela de aventuras que representa un certero homenaje a la tradición oral de contar historias.
Por eso odiaban a mi padre. Porque él no era como ellos. Porque él quiso ver lo que había más allá de las montañas.
(Salamanca, 1980) Con su primera novela, El baile de las lagartijas, obtuvo la beca de la Fundación Antonio Gala y el XXVII Premio Internacional de Novela Vicente Blasco Ibáñez. Ha publicado, además, El ladrón de vírgenes, La mejor de las vidas, la crónica novelada Desde que me quedé sin dioses y el libro de relatos Verano del 96. Sus textos han sido traducidos a varios idiomas y publicados en más de diez países.
No quiero que se me mal interprete: el autor no escribe mal y no estoy en contra de las innovaciones –al revés. Si ese estilo entorpece mi disfrute, creo que hay algo que falla. Cuando estaba leyendo... http://tardedeleer.blogspot.com.es/20...
El libro es todo un testimonio del día a día de muchos pueblos del interior, con una mayoría de población envejecida y sin estudios, a la que nunca se les ha enseñado a pensar por sí mismos, y para las que los únicos parámetros vigentes son los que tienen que ver con la “ley de dios”. A través de estos personajes y de un argumento, por qué no, adictivo, el autor nos invita a reflexionar sobre la religión y sobre cómo esta se aprovecha de las gentes a través del mecanismo del miedo.
Hay dos Juan Marcos distintos. Uno, éste, el que escribe realismo mágico, el que escribió El ladrón de vírgenes o el Baile de las lagartijas. Otro, el que escribió La mejor de las vidas, novela emotiva y maravillosa. Me gusta más el otro que éste. Anhelo otra novela como aquella. La verdad. (aunque esté tan guapo en todas!)
Novela de 198 páginas, de realismo mágico, de esas en las que al día siguiente continúas dándole vueltas con cara de tonto. Una escritura magnífica, una construcción de personajes impecable, una trama que te mantiene enganchado todo el tiempo y un final impresionante. No puedo darle las 5 estrellas, porque en ocasiones utiliza términos castizos difíciles de interpretar y en una escena del final fuerza mucho una situación. Por lo demás, una novela altamente recomendable.
Excelente libro, una gran historia narrada estilo folklore ... interesante y bien estructurada, con un final muy bien desarrollado y que te mantiene con la intriga hasta la última página
Un libro que comienza muy lento y se desarrolla interesante. Siento que se hubiese podido desarrollar mucho más los personajes y no simplemente mostrar en pocas páginas lo que terminaron haciendo. Historia interesante, pero le faltó desarrollo.