Kovadloff reúne aquí veintiún ensayos breves, en primera persona, que cruzan la poesía con la vida, la gravedad con el humor, la anécdota con la reflexión más inspirada. Dice el autor en el prólogo "Los ensayos que convergen en este libro van en busca de corazones no compartimentados, de inteligencias no sectorizadas, carnales, únicas, de esa persona integral que es cada uno a la hora de habitar su vida, de ponderarla, de escuchar el susurro o la pena de sus sueños, la insistencia del amor y la conmovedora revelación de su ser en el tiempo". Kovadloff, ensayista, poeta, colaborador del diario"La Nación" mereció, como ensayista, el Primer Premio Nacional de Literatura 1992.