Las faenas agrícolas de un día estival, deparan a un jornalero un relevante hallazgo arqueológico. A partir de esa aparición, todo un pueblo se verá inmerso en el destino de la reliquia. Mientras tanto, la escasez de agua envuelve cada tramo de la narración.
Un alcalde con encomiable sentido de lo público, un sargento divorciado de la ley, un extranjero que disecciona con mordacidad la idiosincrasia meridional, un chaval agobiado por la soledad y un perro ebrio de noche y sombras componen el paisaje narrativo que la piedra va trazando en la rayuela del destino de cada personaje.