Es un libro perfecto. No tiene comparación. En la escuela solo me enseñaron dos de todas las historias aquí contadas. Cabe decir que he llorado mucho ahora que he podido leer el libro completo. Sentirme identificada hoy, luego de tantos años de la realidad puertorriqueña que muestra esta colección de historias, es impresionante. El saber que aún, Puerto Rico, con un paisaje distinto al que muestra Terrazo, sigue siendo igual en más de un aspecto; es triste y desgarrador ver reflejo de mi hoy día en un libro como este. Todo puertorriqueño debe leerlo, eso es ley, aún así todo aquel que no lo sea lo incito a leerlo también. Porque no fuimos nosotros los únicos invadidos y oprimidos por los norteamericanos, porque no somos los únicos en la misma posición, y sobre todo, porque no somos los únicos con sed de patria.