Cuando se habla de las geishas o las cortesanas de Japón lo primero que se nos viene a la cabeza es el exotismo de las fiestas del té, del maquillaje, de los peinados, de los lujosos kimonos, las danzas, los desfiles… pero detrás de todo este exotismo, las cortesanas, por mucho que trabajen en Japón, siguen siendo cortesanas.
La autora nos muestra en “La cortesana de las flores”, ese lado oscuro, que generalmente no vemos a través de seis mujeres, seis cortesanas “OIRAN” (nombre correcto), que trabajan en el mismo prostíbulo y que, aun siendo muy diferentes entre sí, comparten un mismo sueño, dejar de ser cortesanas y vivir sus propias vidas, aquellas vidas que les fueron arrebatadas, secuestradas o que fueron vendidas por sus familias, cuando apenas eran unas niñas, acarreando esa “deuda”.
“La cortesana de las flores” son relatos, donde la autora de una manera hasta casi NAIF, y no menos gráfica, nos narrará la vida de estas mujeres donde estarán presentes la amistad, la sororidad, el amor y la sensualidad; pero también el dolor de una infancia rota, una vida de sacrificios, abusos, castigos, DUROS ENTRENAMIENTOS, violaciones, y MUERTES (a veces como la única salida) y el “esperar” para poder alcanzar algún día la LIBERTAD.
Un libro que no es de fácil lectura por la traducción, los nombres de personajes, ciudades y rituales, pero que no deja de ser una historia en la que aprenderemos sobre la vida en Oriente, en un período dado que se extendió durante siglos (período de EDO). Disfruté de lo aprendido, y siento que por lo menos una vez al año amerita la lectura de un libro así.