Buscando libros chilenos que leer (hay que visibilizar al compatriota) encontré este en un listado y me acordé que lo leí hace mil años, posiblemente cuando salió, porque yo todavía estaba en el colegio, alguien por ahí lo compró y yo me lo huachipié de puro sapa y lo primero que pasó es que me dio risa cuando él mismo dijo que era una patudez escribir una memoria cuando todavía era un jovenzuelo que no tenía ni 30 años.
Pero al final lo cierto es que ME ENCANTÓ. Me hizo pensar, me hizo reír, muchas veces me hizo identificarme también aunque no sé en qué podría parecerse su vida a la mía, menos entonces, excepto en las universalidades.
No me acuerdo de nada más, solo de que me gustó MUCHO y de que era muy, muy sincero o al menos así me pareció, muy sin tapujos, quizá por eso mismo me hizo reír tanto aparte de sentir cosas porque hay pocas cosas que lleguen más al corazón que un escrito genuino.
Me dan ganas de leerlo de nuevo pero no sé, me da nervios también. Me gusta que me haya gustado tanto, jaja. Es de las cosas que leí de chica que me dio emoción por la literatura, que me acercó de manera profunda a las personas que siempre somos por un lado tan iguales y por otro tan distintas. Puede que al final sus memorias prematuras hayan narrado puras tragedias (la vida de por sí misma es linda pero también dramática y dura), sin embargo mi recuerdo es que lo pasé lo mar de bien oyendo su historia.