“… det måtte stå skrivet i himlen att jag aldrig skall få se annat än exempel på hur synden belönas och dygden slås i bojor.”
Före revolutionen föds två systrar i Frankrike. När föräldrarna dött placeras de båda på ett kloster. En av systrarna tror på vad nunnorna lär ut. Den andra tror inte. En av dem går genom livet från skärseld till skärseld. Den andra lär sig världens vägar – lögn, stöld, mord – och blir rik och upphöjd. Den enas namn är Justine, den dygderika. Den andras Juliette, den lastbara. Hennes berättelse har vi redan fått på svenska.
Vertigo presenterar nu är den första kompletta översättningen av den tredje och slutgiltiga versionen av Markis de Sades berättelse om systern som ville följa dygdens väg, utgiven första gången 1797. Även den här gången är det Hans Johansson som står för tolkningsarbetet.
Justine är en oöverträffad erotisk klassiker från libertinernas 1700-tal och en nihilistisk predikan om Guds död och den absoluta lusten.
A preoccupation with sexual violence characterizes novels, plays, and short stories that Donatien Alphonse François, comte de Sade but known as marquis de Sade, of France wrote. After this writer derives the word sadism, the deriving of sexual gratification from fantasies or acts that involve causing other persons to suffer physical or mental pain.
This aristocrat, revolutionary politician, and philosopher exhibited famous libertine lifestyle.
His works include dialogues and political tracts; in his lifetime, he published some works under his own name and denied authorship of apparently anonymous other works. His best erotic works combined philosophical discourse with pornography and depicted fantasies with an emphasis on criminality and blasphemy against the Catholic Church. Morality, religion or law restrained not his "extreme freedom." Various prisons and an insane asylum incarcerated the aristocrat for 32 years of his life: ten years in the Bastile, another year elsewhere in Paris, a month in Conciergerie, two years in a fortress, a year in Madelonnettes, three years in Bicêtre, a year in Sainte-Pélagie, and 13 years in the Charenton asylum. During the French revolution, people elected this criminal as delegate to the National Convention. He wrote many of his works in prison.
Donatien Alphonse François de Sade, más conocido como el marqués de Sade, es uno de esos polémicos autores que tan repudiados fueron en su tiempo por los estamentos religiosos debido a su fuerte ateísmo y a las situaciones adversas que vivían los protagonistas de sus obras. Gracias a Navona Editorial tenemos en nuestras manos una obra que fue conocida como «infame» durante todo el siglo XIX y parte del XX, aunque circuló clandestinamente para influir en varios autores posteriormente.
Justine o las desgracias de la virtud vuelve a las estanterías en una cuidada edición de la mano de Navona Editorial que, lejos de intentar decorarla hasta el extremo con rimbombantes detalles innecesarios, nos ofrece un formato crudo y desprovisto de color que te inyecta el contenido de la obra desde su portada. Se trata de un libro de tapa dura en verde con un cordel rojo como marcapáginas con nada más que el título de la obra en la portada, sin florituras. Navona Editorial recrea de esta forma el formato ya casi desaparecido del «libro viejo», donde lo importante son las palabras del autor, no imágenes ni notas de la edición. En este aspecto, creo que es un acierto este formato, pues la obra no necesita de ninguna decoración para transmitir el ambiente del texto, las palabras del marqués son más que suficiente.
En la obra encontramos la historia de dos hermanas cuyos modos de vida se contraponen tras la muerte de sus padres: mientras que Juliette se ofrece a la flamante vida del vicio, Justine pondrá todo su empeño en la búsqueda de la virtud en un mundo que carece de ella. La protagonista acudirá a todos los estamentos sociales para mantenerse a salvo del pecado y en todos encontrará lo mismo: perversión, pecado y violencia.
La obra rebosa singularidad y vida propia, ningún autor ha sido capaz de plasmar la violencia desmedida y los abusos sexuales de una manera tan cruda y falta de moral. Mientras que los personajes con los que se encuentra Justine serán recompensados por su falta de moral y su vida indecorosa, esta sufrirá castigos, será torturada y perderá toda su moral de una manera brutal y violenta. Todo esto se intercala con diferentes reflexiones filosóficas acerca de la inexistencia de Dios que avanzarán acordes a la vejación de la pobre Justine.
Creo que las reflexiones morales que hace son muy interesantes, también aunque lamento que a un personaje tan bueno como lo es Justine, le fuera tan mal a pesar de ser siempre bondadosa es lamentable, pero a la vez no pudo ser de otra manera cuando Sade estaba tratando de retratar a nuestra sociedad. Creo que debido a esto pude calificarla mejor, pero las descripciones fueron innecesariamente morbosas jaja y aunque ya esperaba algo así, definitivamente no va conmigo.
La novela merece una calificación de tres estrellas. Cuando la voz del marqués de Sade se transforma en un ensayo filosófico sobre el vicio y la virtud, la lectura se vuelve sumamente cautivadora. Resultan particularmente fascinantes las ideas que exponen los personajes libertinos, empeñados en desmantelar las defensas morales de los inocentes. Sade sitúa, de forma característica, a un inocente en diálogo con un libertino en el centro de la narración, generando un intercambio que busca desacreditar la religión, las leyes y la moral. El argumento central sostiene que el mal se alinea con los fines de la naturaleza, y que oponerse a él implica, en cierto sentido, ofenderla. Si la naturaleza ha otorgado al ser humano la libertad de buscar placer incluso a través de la perversión, entonces también habría fijado los límites de dicha búsqueda. Pero, al reducirse estos límites a construcciones humanas como la moral o la ley, la pasividad de los virtuosos termina por presentarse como contraria al orden natural. Sin embargo, cuando el discurso filosófico cede su lugar a la narración de los actos, la lectura se vuelve acumulativa, incómoda y excesivamente densa, lo que dificulta su continuidad. Las escenas se repiten con tal insistencia que pierden impacto y relevancia, obligando a realizar pausas frecuentes. Paradójicamente, aquello que en el plano teórico resulta interesante para estudio sobre el mal, en su representación narrativa se vuelve agotador. En este sentido, el lector, al igual que Justine, termina experimentando un profundo hastío ante la reiteración de la maldad. Esta es la segunda vez que leo la historia de Justine. Anteriormente leí la versión resumida —de alrededor de 260 páginas, si la memoria no me falla—, y sospechaba que al no optar por la edición completa de Mauro Armiño me estaba perdiendo una parte sustancial de esta filosofía transgresora.
Finalmente, es aquí donde se comprende que quienes reducen al marqués de Sade a ser el fundador de una práctica sexual —o incluso de una categoría clínica— limitan el alcance de su pensamiento. El sadismo, más que una práctica, aparece como una disposición más amplia: el goce ante el infortunio ajeno, ya sea provocado o contemplado. En su lógica, el aprovechamiento de todo aquello que la naturaleza pone al alcance para el proyecto más egoísta constituye el verdadero fin de la existencia. «Nacemos individualmente porque la naturaleza nos hizo individuales; el hombre inventó el plano social». Y ese principio no se restringe al ámbito sexual, sino que se extiende a la mentira, ateísmo, el poder, la riqueza, la política y, en última instancia, a la utilidad del ser humano dentro de lo que han llamado sociedad. Cabe señalar que catalogar a Sade dentro del erotismo empobrece la lectura y la hace superficial, pues induce a muchos lectores a acercarse a su obra guiados por esa etiqueta. Inevitablemente, se encontrarán con una lectura distinta a la esperada, y descubrirán que su verdadero interés no radica en lo erótico, sino en la potencia de su filosofía transgresora. En otras palabras, a aquellos lectores les aburrirán los extensos diálogos (como he visto tantas quejas al respecto en sus reseñas).
Desde luego que es un libro controvertido en el que he sentido sorpresa, incredulidad, asombro, irá, indignación, rabia, e incluso (y me da un poco de vergüenza decirlo) excitación. Esta vez la recomendación la tomé del programa “hoy por hoy” de la SER. Desde luego que en la COPE, no creo que recomienden este tipo de libros. Es duro, no por cómo está escrito sino por las aberraciones que cuenta, y lo peor de todo es que me ha hecho dudar por momento del acto de actuar de buena fe y de la virtud.
Un libro non per tutti. Contiene scene sessuali e molto sadiche (termine derivato proprio dal nome del Marchese De Sade). La povera Justine rappresenta la bontà e la Virtù calpestata continuamente e senza scrupoli dalla cattiveria del mondo. Un libro molto crudo che rappresenta la realtà dal punto di vista dell’autore. Una realtà crudele e sadica, che non lascia spazio all’innocenza. Credo di aver letto un’edizione molto vecchia senza censure. Consiglio di cercare bene.
Leggendo "Justine" si capisce che l'autore l'ha scritto per sé, senza pensare a stimolare un possibile lettore sadico: è tutto vaghissimo, scene erotiche e di violenza a mala pena accennate, niente in cui "affondare i denti". Divertente la parabola di disgrazie che capitano a Justine, ma per un vero sadico ci vuole altro. Meno chiacchiere, più dettaglio. http://myrosalie.wordpress.com/
Una obra maestra del marqués de Sade, que critica la virtud y defiende el vicio y la depravación como indispensables para el éxito y la suerte en la sociedad. Una crítica brutal a la clase aristocrática y a la política imperante en la época. Escrito con una prosa perfecta y muy cuidada, me ha encantado. Lo recomiendo.