¿Y si el perro, además de ser cancerbero del reino de los muertos, imagen del terror nocturno, símbolo profético del tiempo, criatura en el gran desierto del mundo, alegoría renacentista de la ascensión del espíritu, emblema de la fidelidad y de la melancolía, fuese también, un retrato, una metáfora de un retrato humano, una reflexión sobre nuestra condición y, por qué no, un autorretrato del propio Goya transformado en perro?
Esta es una colección de pequeños ensayos sobre Goya, y en particular sobre su obra El Perro. El primer ensayo es magistral. Los otros dos sufren de los problemas comunes a este tipo de trabajos, que es que requieren mucho conocimiento previo de estética para poder ser parte de la conversación con el autor.
El perro de Goya, el perro semihundido, una de las obras más polémicas y misteriosas, parte de las “pinturas negras” de Goya, que son como un diario íntimo a su alma, que no buscaba ninguna validación externa, sin ninguna ambición de fama adicional simplemente un acto de libertad y creatividad sublime, es manchada por este libro que se queda bastante corto, al ignorar detalles de la obra original como el vuelo de las aves en el fondo, que el perro está observando, en cambio dan teorías conceptuales aburridas otras interesante en busca del significado de la obra pero ignorando este principal detalle con una visión pobre y muy limitada de la obra, creo que el autor debió de investigar más sobre el contexto y el simbolismo original. Fuera de eso, creo que muestra bien la rebeldía artística de Goya y su autenticidad absoluta, lleno de crítica social, desprecio por la hipocresía y una profunda introspección.
"... este perro concentrado, [...] que contempla con pavor y resignación 'algo que está sucediendo', [...] quizá a nosotros mismos asistiendo al paso vertiginoso de la vida ..."