La descripción del muerto es excelente.
Una vez una profesora dijo, a propósito de Madame Bovary, que en el realismo nada puede ser ambiguo. Tolstói es tan juicioso que a veces siento que boquea demasiado. Se me hizo un poco denso. Anna Karénina la leí a los diecisiete, en 10 días, y me había encantado. Pero acá pugna tanto una intención de claridad que me la baja bastante. El juicio que hace sobre lo social me parece buenísimo y atrevido, pero la escritura es un poco vaga; desde la segunda página ya sé por dónde va a ir. "En realidad, tenía todo lo que suele haber en las casas de las personas no muy ricas, pero que quieren aparentarlo, y por eso lo único que logran es parecerse entre sí". Un poco me pasa con Kafka, tienen visiones del mundo tan sólidas que sus palabras salen demasiado cristalizadas, solo que él es estéticamente más filoso. Bueno, volviendo a Flaubert, ese es un texto que se sigue leyendo como nuevo, su genio con Emma fue hacerla ambigua a más no poder, enferma de romanticismo, de lo contrario, si hubiese querido hacer un statement clínico, se hubiera dedicado al naturalismo. After all, por ahí deben diferir los ideales rusos y franceses. Hágalo por el individuo, hágalo por la gente. Nos vendría bien un Tolstói.