Reunimos en este volumen dos breves ensayos de Hannah Arendt que, a la luz de los últimos acontecimientos, destacan por su enorme vigencia.
El primero de ellos, «Verdad y política», fue escrito como respuesta a la controversia causada por la publicación de Eichmann en Jerusalén, mientras que el segundo, «La mentira en política», vio la luz tras la filtración a la prensa de los Documentos del Pentágono a principios de la década de 1970.
Se trata de dos textos esenciales de la autora, una de las figuras más destacadas de la teoría política y una referencia ineludible ante los dilemas del presente.
Hannah Arendt (1906 – 1975) was one of the most influential political philosophers of the twentieth century. Born into a German-Jewish family, she was forced to leave Germany in 1933 and lived in Paris for the next eight years, working for a number of Jewish refugee organisations. In 1941 she immigrated to the United States and soon became part of a lively intellectual circle in New York. She held a number of academic positions at various American universities until her death in 1975. She is best known for two works that had a major impact both within and outside the academic community. The first, The Origins of Totalitarianism, published in 1951, was a study of the Nazi and Stalinist regimes that generated a wide-ranging debate on the nature and historical antecedents of the totalitarian phenomenon. The second, The Human Condition, published in 1958, was an original philosophical study that investigated the fundamental categories of the vita activa (labor, work, action). In addition to these two important works, Arendt published a number of influential essays on topics such as the nature of revolution, freedom, authority, tradition and the modern age. At the time of her death in 1975, she had completed the first two volumes of her last major philosophical work, The Life of the Mind, which examined the three fundamental faculties of the vita contemplativa (thinking, willing, judging).
Continuo pensant que és una de les autores més sobrevalorades de la politologia, no pel que escriu (fa molt bones reflexions) sinó per com ho fa. I estic contenta que existeixi en un entorn tan masculinització com és el de la ciència política. Curiosament aquest llibre em va sorprendre. És un recull de dos assajos sobre la veritat, la mentida i la política. Vaig quedar encantada amb les reflexions que fa contextualitzades en la guerra del Vietnam i el govern americà (el segon assaig). Gratament sorpresa.
Un libro interesante, formado por dos ensayos de Hannah Arendt que son muy útiles en el mundo actual para saber la raíz filosófica de la verdad y la mentira. Arendt diferencia entre verdades factuales (hechos), verdades racionales (matemáticas) y la opinión; habla de cómo los hechos son fácilmente agujereados por los testimonios falsos de testigos y cómo la mentira cobra más relevancia en el plano Occidental a partir de la moral cristiana puritana. A su vez, habla de la imposibilidad que tienen incluso los regímenes autoritarios de suprimir una verdad factual (caso Trostsky en la URRS) ya que deben de exterminar prácticamente a toda una generación para lograr al cien por cien su objetivo (recuerda a 1984 y "El hombre que amaba a los perros"); Ergo, la verdad no puede ser "asesinada". Al finalizar el primer ensayo la define cómo "aquello que no podemos cambiar; en términos metafóricos, es el terreno que pisamos y el cielo que se extiende sobre nuestras cabezas".
El segundo ensayo (menos teórico), Arendt explora el fango de mentiras burocráticas de la guerra de Vietnam a partir de la filtración de los famosos "Papeles del Pentágono". En éste ensayo, mucho más contemporáneo, critica ferozmente la especie de "caverna de Platón" primitiva en que se puede ver el mismo presidente de EE.UU a través de una realidad de papel maché creada a su imagen por los consejeros presidenciales. A la vez, que critica a los asesores presidenciales que se basaban meramente en la teoría de juegos y estadística, y por ello los llama "los profesionales de la resolución de problemas"; quienes puede que elaboren sofisticadas estadísticas, pero bajo el contexto en que se encontraban de la "teoría dominó" (aquella teoría simplista y que quebraba la lógica de "empatiza con tu enemigo"), acababan sólo dando datos pero sin fondo. O datos acomodados a la realidad que quisiera el presidente. Toda ésta amalgama de "autoengaño" y deseos de ganar más la guerra psicológica hacia el pueblo americano (vendiéndoles la guerra, y que se puso en práctica entre las inmensas contradicciones del Nixon del 68 y el del 72, que aún así ganó), llevo a uno de los mayores desastres de la política internacional de la historia de la humanidad. El propio autoengañó llevo a cultivar aún más los temores de "imagen" de la Administración Nixon sobre "ser el primer presidente que pierda una guerra", la furia de los opositores americanos (masacres cómo las My Lai, la invasión a Camboya, o la manipulación de los datos en "la ofensiva del Tet") y la "batalla moral" de Norvietnam cómo un David contra Goliath.
Arendt analiza con gran sagacidad la forma con la cuál la distorsión de las verdades factuales, llevaron al engaño y al autoengaño de quienes distorsionaban las verdades, y cómo una bola de nieve que desata la avalancha: a la derrota moral, militar y humana de la Guerra de Vietnam. Aunque al final deja entrever un halo de esperanza de que en futuro, ésta derrota permita al pueblo americano hacer lo que no hacían justamente sus gobernantes en temas de política exterior: aprender de la experiencia y de la realidad. Porque cómo ella misma dice: "algo ha quedado claro en los últimos meses: los tímidos intentos del Gobierno de burlas las garantías constitucionales y de intimidar a quienes han decidido no ceder ante la intimidación e ir a la cárcel antes que ver mermadas sus libertades no bastan, ni probablemente bastarán, para destruir la República. Al igual que el veterano Lang (...), tenemos razones para esperara "que el país pueda recuperar su mejor cara como resultado de la guerra."
Arendt esperaba que no se repitiera un menoscabo del ataque frontal a la constitucionalidad cómo con Nixon (repetía que Eisenhower era el último presidente que se había preocupado por consultar al congreso antes de desatar una guerra en Indochina), los incentivos a la contra-insurgencia exterior de Kennedy y el imperialismo de Johnson. Pero tristemente la historia nos dio luego a Ronald Reagan, George W. Bush y Donald J. Trump. Qué logró llegar a la presidencia de EE.UU rompiendo todo canon de Arendt: implantando el engaño, lacerando la credibilidad de la prensa (Arendt abogaba por su defensa y transparencia cómo el "cuarto poder" por cosas cómo Vietnam) y desajustando la base de la verdad cómo realidad.
En los años de la posverdad, sólo podemos aspirar a que se cumpla la última de las condiciones de Arendt: el autoengaño del presidente, y que éste, cómo a Nixon, lo lleve a su nadir personal antes que al de la nación.
Dos articles interessants. El primer sobre la veritat en política, de caire més filosòfic. El segon sobre la mentida usant d’exemple el cas dels papers del pentàgon revelats per Daniel Ellsberg. Aquest més pràctic i proper. Un bon anàlisis del sistema de pensament de les èlits polítiques (amb molt de racisme i supremacisme integrats al subconscient).