Aldo Monteiro, inspector jefe de la Brigada de Homicidios y Desaparecidos de la Policía Nacional, tiene una debilidad: los santos. Conoce el martirologio de memoria y no pierde ocasión de demostrarlo. Sin embargo, cuando el teniente Julio Mataró, su enlace con la Guardia Civil, le revela el nombre del cadáver que están contemplando, experimenta cierta decepción: «Orion Dauber» no posee resonancias muy cristianas. Tampoco hay nada en ese piso, cerrado desde el interior, que confirme su identidad: no se ha encontrado huella alguna. ¿Quién es Orion Dauber? ¿Y qué relación guarda con Daniel, un adolescente desaparecido dos años atrás cuyo caso sigue obsesionando al inspector? Silvia lleva una vida rutinaria que parece perseguir un único propósito: anestesiar los recuerdos. Tal vez por eso no es muy amiga de apegarse a los objetos. A excepción, quizás, de ese prendedor que lleva en el abrigo y del que ya no puede prescindir. Un viejo alfiler de sombrero que pronto adquirirá una función más temible. Algo que todavía desconoce… como tampoco sabe que, desde hace unos meses, alguien la sigue. Es invierno. Quedan pocos días para Navidad. Aldo y Julio se enfrentan al caso más complejo de sus carreras, un juego de apariencias y equívocos que se entrecruzará con el destino de Silvia, marcado por un hecho del pasado que se extiende como una sombra amenazadora sobre todos los personajes.
"El santo al cielo" es una novela negra sobresaliente, que no catalogaría como temática LGTB, pues estos matices son sutiles y están tan integrados en la historia que no son un elemento central del relato.
En las primeras páginas, bastante pronto, ya tenemos claro quién asesina y quién muere, y a partir de ahí, a lo largo de una historia nada lineal, vamos descubriendo lo que hay bajo la punta del iceberg.
De hecho, me sorprendió que al llegar al ecuador de la novela parecía que ya estaban todas las cartas encima de la mesa, conocíamos el crimen y criminal, el móvil, lo que presumiblemente sucedió en el pasado... pero la historia sigue desarrollándose, vamos tirando del hilo de la maraña y éste parece no acabar nunca, como si la matrioska más diminuta aún tuviera otra en su interior y ésta también y así sucesivamente... Esto me provocó la impresión, en algún momento, de que los tentáculos de la historia central llegaban demasiado lejos.
En el plano policial-criminal no tiene un final clásico, lo que quizás puede no resultar satisfactorio para todo el mundo, y sin embargo, creo que sí se dan las respuestas necesarias.
Los protagonistas son personajes estupendos y entrañables, con su trama progresiva entre ellos (que avanza quizá demasiado lentamente, para ansiedad del lector) y que sin lugar a dudas deja abierta la puerta a una saga de novelas de esta pareja tan peculiar de investigadores.
La idea de escribir una novela policial, thriller, o novela negra es, en estos últimos años, casi un deporte de riesgo. De hecho, y debido al boom de estos géneros, el lance se presenta muy complicado si, como ocurre habitualmente, eres de este país, y deseas hacerte un hueco. Pero entonces aparece un libro llamado El santo al cielo, publicado por la editorial independiente Dos Bigotes —ediciones mimadas con esmero—, de un periodista novel canario llamado Carlos Ortega Vilas y compruebas que existen escritores que parecen imaginados. Y me refiero al autor de este libro que con El santo al cielo demuestra ser más hábil y avezado en estas lides que otros escritores que colapsan los medios. Y para ello es de justicia que con el El santo al cielo, el boca-oreja funcione como un reloj de maquinaria suiza porque este libro es de lo mejorcito que se ha publicado recientemente y hay que decirlo alto y claro.
El santo al cielo, vaya por delante, dispone de una historia imparable, un argumento que será leído con avidez debido a su alto contenido en intriga, y que aunará también novela negra y policial... http://www.abrirunlibro.com/2017/01/e...
“Normalizar el silencio no dejaba de ser una forma artera y efectiva de ejercer violencia, siguió cavilando, de negarle la identidad al otro. De hacerle sentir una pieza defectuosa en el engranaje desde pequeño, concluyó.”
Terminé de leer esta novela de 500 y pico de páginas en tiempo récord. Nunca había leído un libro mayor a 200 páginas en dos semanas, pero esta historia es capaz de atraparte al punto en que te cuesta mucho separarte de él para seguir adelante con tu vida.
Lo que Carlos Ortega Vilas hace con El santo al cielo es una cosa magistral. Una novela policiaca llena de enredos, de misterio y cosas normales en este género, pero también cargada de tensión sexual, de psicología y claro, una buena dosis del santoral católico.
En esta obra, Aldo Monteiro, el inspector jefe de la Brigada de Homicidios de la Policía Nacional, investiga junto a Julio Mataró, teniente de la Guardia Civil, un caso muy extraño. Han encontrado el cuerpo de un hombre llamado “Orion Dauber” que parece ser un total desconocido, sin mayores registros de su existencia previo a este descubrimiento. Pero un hallazgo adicional en el lugar en donde encuentran en cuerpo le permite a Aldo atar este caso a uno que llevo hace dos años y que no pudo resolver.
Por otro lado, esta Sara, una maestra que parece llevar una vida muy tranquila y sin sobresaltos, hasta que, luego de una excursión del colegio, no planificada, se ve sumergida en los enredados cuestionarios y encuentros con el inspector Aldo, que trata de arrastrarla con él hasta poder resolver su caso.
Los personajes y la manera en que se relacionan, en especial Aldo y Julio es bastante entretenida y bien elaborada. Julio es joven y está tratando de sobresalir dentro de la Guardia Civil. Trata de seguir los procesos de manera adecuada y no dar pasos en falso, mientras que Aldo, le encanta saltarse cualquier obstáculo en su investigación y poner en aprietos al joven teniente, llevándolo incluso a poner en riesgo su vida. Pero su relación va rompiendo lo profesional y volviéndose más amistosa conforme se van conociendo y también gracias a la extraña costumbre del inspector de decirle el santo del día y su historia al teniente.
Conforme avanzas en el libro te vas topando con más personajes y más enredos, cada vez más complejos, haciendo de este caso y de la historia un rompecabezas imposible de descifrar. Pero, si algo me gustó mucho del libro, es que todos los personajes y todas las ramas de este caso, tienen un sentido y eventualmente convergen para darnos una perspectiva global que nos ayuda a entender lo sucedido.
El santo al cielo de Carlos Ortega Vilas es uno de mis libros favoritos de este año. Un libro con una historia casi perfecta, pero aún, con el hecho de que sentí que el final me dejará un poco inconforme, lo recomiendo mucho y de seguro lo visitaré nuevamente en el futuro.
“El tiempo se me echa encima de tanto mirar cómo se me echa encima el tiempo.”
Libro precioso de misterio y policial. Toca temas actuales y entretiene al lector con migas de pan que puede ir juntando vez a vez. Recomiendo leerlo y disfrutar los pequeños detalles que entrega, por momentos sientes que aquellos personajes a los que retrata están vivos junto a ti.
Quizás esperara algo más, pero no me ha gustado mucho, se me ha hecho muy largo, los diálogos me han resultado irritantes en muchas ocasiones. Aún así se lee bien y los personajes salen de los típicos clichés.
Una primera novela ejemplar. La construcción de la trama es impecable, el desarrollo de la acción medido al milímetro, un lenguaje empleado magnífico. Una novela policiaca de manual. Sin embargo, me ha faltado algo. Me ha faltado el alma de la novela, conexión con los personajes, más desarrollo de cómo sienten, de cómo respiran. Ese "algo" que hace que quieras tomarte un café con ellos, ese "algo" que te hace querer leer otra entrega de una serie. Apenas sabemos un par de cosas acerca de los protagonistas al cerrar las páginas del libro. Y eso no es malo. Pero hace que una novela tenga personalidad propia, desde mi punto de vista.
Una novela negra, muy negra. Perfectamente construida, intensa, revuelta, dura y adictiva. Me ha encantado que los personajes principales fuesen gays pero que eso no determinase la trama de la novela. Es estupendo leer historias de personajes gays pero de temáticas que van más lejos.
Una novela policiaca, entretenida que va narrando dos historias relacionadas. Aunque no es una novela LGBT sus protagonistas tienen una tensión por allí. Nos hace cuestionar que tan crueles somos a la hora de justificar crímenes o si los crímenes tienen justificación.
La esperaba buena y ha sido mejor. Una prosa por encima de lo habitual en el género. Una adecuada dosificación de las pistas y las evoluciones del caso.
Me encantaría que este libro fuera más conocido, porque tiene todos los ingredientes para gustar: personajes carismáticos y bien construidos, pero muy humanos; una trama que adopta un ritmo endiablado y no da tregua hasta el final; una prosa muy bien construida y mejor editada, y lo último, el final, para mí redondo, ¡no podía terminar de otra manera! Ojalá Aldo Monteiro y Julio Mataró protagonicen pronto alguna otra novela. ¡Le seguiré la pista a este autor!