Nueva York desde los ojos de Federico García Lorca…
Si hay una novela gráfica española que ha devenido en universal, a parte del Quijote, es Lorca, un poeta en Nueva York. En 1929, Federico García Lorca tenía 31 años, nunca había salido de España y se disponía a visitar la que, por aquel entonces, ya despuntaba como la capital del mundo contemporáneo occidental: Nueva York. El poeta pasaría allí alrededor de un año, antes de embarcar a Cuba y luego volver a España. Esta experiencia es la que Carles Esquembre ha elegido para su novela gráfica que ahora edita Evolution Comics, sello de Panini.
Lorca, un poeta en Nueva York es una obra de 160 páginas, en blanco y negro. No es una adaptación del libro ni de sus poemas, Carles Esquembre, lo que ofrece es el relato de ese tiempo en el que Federico García Lorca se toma por Estados Unidos. Convierte el viaje que realiza el protagonista por Nueva York en una novela gráfica, ¡y qué novela gráfica!
Cierto es que, en las manos del lector que “caiga” esta obra, puede no engancharse al instante si no conoce los trabajos literarios ni la vida de Federico García Lorca, podría hasta sentirse perdido, pero, “matando dos pájaros de un tiro”, ¿qué mejor manera de leer esta novela gráfica que comenzando a investigar sobre la literatura? O, incluso, todo lo contrario, ¿qué mejor manera de comenzar a interesarse por la literatura que leyendo esta maravillosa obra?
De un modo u otro, el lector que se interese por las peripecias del poeta en Nueva York, encontrará su forma de enfrentarse al mundo y su modo, sensible, de ver la vida desde esa gran ciudad, ¡y qué ciudad!
Nueva York… sus calles, sus edificios, sus documentos históricos, su gente, su ambiente, en definitiva, su magia. En esta ciudad, el miedo, el amor, el dolor, la desesperación, se convierten en emociones humanas, no solo lorquianas y, quizás, gracias a las palabras y gráficas que Carles Esquembre crea en esta obra, nos de la sensación de que seamos nosotros los que paseamos por la orilla de “ese lago” y no el poeta granadino. ¿Que de qué lago estoy hablando? ¡Sólo tenéis que tomar la acertada decisión de leer esta obra para averiguarlo!
Carles Esquembre logra hasta el más mínimo detalle, en mi opinión, es una obra divertida, con toques de humor y, a la vez, transmite muchos aspectos de la historia tanto del poeta, como de Nueva York, como de la vida misma. Aunque el protagonista de esta obra sea un poeta y dramaturgo, el registro que envuelve esta novela es muy diferente a lo que Lorca nos tiene acostumbrados, sus viñetas, sus historietas, sus diálogos, pueden llamar la atención de un público tanto joven, como adulto.