Profesores, de Gabriel Wolfson es un libro que narra distintas anécdotas, unas dentro de otras, haciendo énfasis en el uso del lenguaje; es una reflexión sobre la construcción sintáctica como medio de alteración o matizado del discurso.
El autor deja caer anécdotas interesantes y bien estructuradas a lo largo del texto, en medio de una constante variación en la forma del discurso.
La contraportada dice: cuentos. Pero pienso el libro más como una novela de tres partes, en principio, porque la preocupación latente del autor en el cómo en lugar del qué de la narración provoca que se desgloce esta última en una convivencia de historias, personajes, motivos, atmósferas, dominadas por un pensamiento literario autoconsciente de principio a fin. Todo el libro como una sola enunciación novelística, aventuro, es una preocupación por las posibilidades de nombrar el mundo exterior e interior del sujeto (herencia, probablemente, de las novelas mexicanas de la segunda mitad del siglo XX). Sería interesante escribir más al respecto (después; tal vez).