Un libro desmitificador y contracorriente que se cuestiona la medicalización de la psicología y la importancia que se le da a los diagnósticos, que pueden acabar siendo etiquetas que estigmatizan a las personas, así como la equiparación de las adicciones y de los transtornos mentales o del comportamiento a las enfermedades del cuerpo, lo que hace que todos estos problemas se traten habitualmente mediante fármacos. El autor también se cuestiona que la personalidad sea algo fijo e inamovible, considerando que las conductas no serían manifestaciones de esa personalidad, sino que sería al contrario, la personalidad podría modelarse a partir de la modificación de conductas y hábitos.
El libro presenta un enfoque casi revolucionario de la psicología, pero contado desde la sencillez y la empatía. Curiosamente, su autor es también escritor de ficción y guionista.