Volver a las trincheras propone una visión radicalmente distinta de la Guerra Civil española y la inmediata posguerra. No porque llegue a conclusiones necesariamente diferentes a las de los historiadores, sino porque utiliza una materia prima inédita: latas, casquillos, trincheras y fosas. Estos son los documentos con los que se construyen las historias que aquí se narran. Unos documentos que no hablan solo de batallas y asesinatos, sino también de experiencias cotidianas: de terror, esperanza, amor y memoria. Se trata de las vidas (y muertes) de personas anónimas enfrentadas a circunstancias excepcionales. Este libro cuenta una historia de la guerra que nos llevará desde las trincheras de la Ciudad Universitaria en Madrid, en noviembre de 1936, hasta el destacamento penal de Bustarviejo, cerrado en 1952, muchos años después de que se escuchara el último tiro en los frentes.
En este libro se explica el resultado de varias investigaciones arqueológicas que nos desvelan la vida en las trincheras, como se desarrollan las batallas, los sufrimientos en los campos de concentración españoles e incluso en ciertas cárceles.
Sinceramente, me ha parecido un poco denso, ¡casi hay que tener un máster en balística para entenderlo! La introducción y la parte final, dedicada a la arqueología de los espacios de la posguerra, son los mejores capítulos. El resto es una descripción sin fin de trincheras y parapetos que resulta un tanto tediosa, pero, bueno, el libro divulga el conocimiento que la arqueología aporta al estudio de la guerra de 1936-1939 y lo hace con la mejor de las intenciones.