Este libro contiene dos obras de diferentes autores. El primero, Gracias y desgracias del ojo del culo, es obra del insigne poeta conceptista Francisco de Quevedo, quien nos brinda en este breve texto una de sus agudezas del ingenio, un texto de contenido jocoso, burlesco y hasta irreverente. Quevedo toma un asunto privado y obsceno a ojos vista y lo retuerce para poner en solfa que es un acto indisoluble a la vida humana. La segunda obra que contiene este libro es la famosa Defensa del pedo, de Manuel Martí y Zaragoza, publicado originalmente bajo el título Pro crepitu ventris. Como se puede colegir del título, también estamos ante una obra que bajo la apariencia de la seriedad de una obra científica, encierra también una honda jocosidad y un mgnífico uso del lenguaje.
Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas was a nobleman, politician and writer of the Spanish Golden Age. His style is categorized by what was called conceptismo, characterized by a rapid rhythm, directness, simple vocabulary, witty metaphors, and wordplay.
Nadie ha igualado la retórica de Quevedo y su magistral utilización del lenguaje. Gran defensa del culo y su ojo único. Si en Estados Unidos hubieran tenido un Quevedo ya le habrían dedicado decenas de películas y series. Espero que en España comencemos a darnos cuenta de lo que tenemos y lo que hemos dado al mundo, y a darle el bombo que merece.
Libro de fácil lectura, 20 minutos son suficientes. Este ensaño seguramente muy divertido en el siglo XVI ha perdido la fuerza de su humor con el tiempo puesto que la sociedad ha cambiado al igual que los temas de humor. Hay que valorarlo con su perspectiva histórica.
Easy book to spend 20 minutes reading about scatologic topics. It has lost the power with the time as the humor sense has been changed from the XVI century till the present days. It should be evaluated with an historical perspective.
"Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente."
Leedlo, por favor, leedlo. Vale muchísimo la pena.
No hay que buscar en esta obra más que un divertimento, muy bien escrito eso sí. Se lee en apenas 20 minutos (o menos) y poco más de interés literario que ver qué escribió el señor don Francisco de Quevedo a la famosa parte donde la espalda pierde su bello nombre, con sus numerosas comparaciones y sus numerosos giros lingüísticos que logra hacer bello incluso algo desagradable, sin dejar de reírte en ningún momento.
La prueba definitiva de que la alta cultura y el humor de retrete no son incompatibles: Quevedo dedicando su inmenso talento retórico a la apología del ano.
Es exactamente lo que promete el título: un opúsculo satírico donde Don Francisco, con la misma seriedad con la que escribiría un tratado político, enumera las virtudes y sufrimientos del "ojo postrero". Argumenta que es la parte más digna del cuerpo (porque se sienta primero), la más sufrida (porque trabaja sucio) y la más necesaria. Es un ejercicio de estilo barroco aplicado a la escatología pura: cultismos, juegos de palabras y referencias eruditas, todo para hablar de pedos y excrementos.
Lo brillante y lo infantil es el contraste. Es humor de "caca, culo, pedo, pis", sí, pero escrito con una pluma de oro. Quevedo se burla de la pedantería académica imitando su estructura para un tema tan bajo. Me sigue gustando porque, en el fondo, desmitifica al intelectual: nos recuerda que hasta el mayor genio del siglo XVII se reía con las mismas guarradas que un niño de diez años. Es una lectura breve, irreverente y sorprendentemente ingeniosa en su vulgaridad.
Imprescindible para quien crea que la literatura clásica no tiene por qué ser aburrida y disfrute del humor escatológico elevado a la categoría de arte; no apto para estómagos sensibles o lectores solemnes que busquen al Quevedo metafísico y se ofendan con lo grotesco.
Me hice con un ejemplar de esta pequeña obra con la esperanza de pasar un rato divertido ante la genialidad del gran Quevedo. En cambio, me he encontrado con un texto que, salvando un par de frases, resulta aburrido y poco original. Si no fuera por las referencias culturales, pensaría que lo escribió de una sentada. Sé que la mayoría de gente no comparte mi opinión, pero este texto se escribió con ánimo de arrancar varias carcajadas y a mi personalmente no me ha hecho gracia. Y eso es lo que hay...
Me dejé llevar por las reseñas y no me resultó tan espectacular y cómico como tanto se presumió. Por falta de costumbre o algo parecido, me resulta pesada la literatura castellana de antaño. En fin.
Creo que el humor del siglo XXI se ha vuelto tan escatológico, que esta obra ni sorprende ni entretiene ya. Pero bueno, tampoco hace perder más de 15 minutos.
La argumentación de Quevedo es imbatible, estadísticamente provocan más males los ojos de la cara que el ojete. Ya lo siento por Góngora, pero la riqueza léxica y retórica de este hombre no tiene parangón. Además te ofrece datos asombrosos, poca broma, yo no sabía que el emperador Claudio César había promulgado un edicto a favor de los pedos por el bien de la salud de la población romana. Y es objetivo, te dice las gracias y las desgracias, tal y como promete. Un tanto sorprendido, no obstante, porque siendo un texto tan corto Quevedo saque el espacio para, aparentemente, aludir al sexo anal (y censurarlo): literalmente dice "en llegando al culo no has de pasar adelante". ¡Cuidado ahí!
Si mi memoria no falla, el ejemplar que tengo me lo trajeron de encargo después de que mi profesor de Literatura Española en Bachillerato, Rodolfo (alguien tremendamente determinante de la persona que soy, que en paz descanse), mencionase su existencia en clase. ¿Cómo no iba a querer yo un libro de Quevedo sobre el culo? Es una edición un poco loca, porque, como lo de Quevedo es tan breve, te añade otra obra de un sacerdote del siglo XVII, Manuel Martí, titulada 'Defensa del pedo' y escrita en latín; aquí, por suerte, traducida a español. Él se trataba de un importante helenista y da la impresión de que tiene documentado cada pedo que fue disparado en la Antigua Grecia. Luego aparece una pequeña antología de un tal padre Barnabás, cuya identidad no he conseguido ubicar, que establece una tipología de seis pedos y reúne a continuación una serie de poemas y cuentos/chistes, como uno bastante perturbador sobre un médico que toma el pelo al chaval que le han puesto de prácticas haciéndole chupar un poco de caca. No sé.
Por lo que veo, es práctica habitual editar estos textos en conjunto desde, al menos, 1901. Son pequeños datos que os doy para elevar culturalmente la experiencia de leer mis reseñas de Goodreads.
Me ha llamado la atención el título y no me lo he pensado ni un segundo.
Bendito sea el momento en que lo descargué. Escatológico a más no poder. A tope con el culo, su ojo y sus pedos.
Quevedo, maestro de la comedia, sí lo digo.
“Los nombres del pedo son varios: cuál le llama «soltó un preso», haciendo al culo alcaide; otros dicen: «fuésele una pluma», como si el culo estuviera pelando perdices.”
La próxima vez que alguien me tilde de malhablado o de tener mal gusto en las cosas que me hacen gracia le remito a Don Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos: “se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y para prueba de esta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota”.
Es un libro para reírse, para no tomarlo en serio. Y como está escrito por el gran Francisco de Quevedo, hace que todas las situaciones suenen poéticas. Si se quieren reír un rato, se los recomiendo, no les toma más de 20 minutos leerlo y ver las múltiples ocurrencias no tan solemnes de uno de los grandes escritores españoles.
Con bellas voces y adornadas palabras se ha hablado y alabado otras partes del cuerpo... ¿acaso no merece este esfinter darle voz y prodigarle unas breves líneas y unas satíricas alabanzas? Un texto breve pero merece leerle porque es Quevedo y porque no conozco otro que haya hablado del ojo del culo.
"Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente."
Surprisingly funny with a little bit of weird in it. Es probablemente lo que todos pensamos pero no decimos del famoso, inquieto y a veces controvertido trasero humano.
A pesar de ser cortito, me ha costado trabajo el castellano, algunas cosas cuesta trabajo pillarlas y yo no soy de reirme a carcajadas con esto... Es una sátira, tiene su punto de humor y está escrito por Quevedo...qué más se puede decir?