Este volumen alberga los cuatro libros de poesía que publicó Teresa Wilms Montt: Inquietudes sentimentales, Los tres cantos, En la quietud del mármol y Anuarí. A todos los atraviesa una sensibilidad que carece de imposturas: no hay cálculo sino flujo de pulsaciones, un lenguaje que en su obstinación construye una peculiar estética. Sus poemas son reflejo de las contingencias vitales, en particular de una: el suicidio del joven poeta argentino Horacio Ramos Mejía, quien toma la decisión (según se rumorea, en presencia de ella) tras el rechazo de Teresa a contraer matrimonio, quizá porque Wilms Montt ya no creía en ningún vínculo sagrado y prefería ser su amante. Resulta imposible entonces separar biografía y escritura, tanto en esta como cualquier otra obra. Los libros aquí compilados se publicaron en el transcurso de dos años, los veinticuatro y veinticinco de Teresa, 1917 y 1918 del siglo pasado. Y todos fuera de Chile, hecho que demuestra su capacidad de ingresar con rapidez a los círculos culturales de Buenos Aires y Madrid y, a la vez, el terrible trato que tuvo en el país de poetas, donde fue recluida en un convento debido al machismo dominante. Sorprende además la madurez de su escritura. La composición estructural y una cuidada musicalidad envolvente y reconocible. Poesía reunida es un pórtico repleto de sombras que permite ingresar a una escritura donde biografía y canto parecen fundirse en una música inclasificable. Una voz quebrada que exhibe su radical aislamiento, consolidando así una poética sólida y necesaria.
Teresa de las Mercedes Wilms Montt, nació el 8 de septiembre de 1893 en la ciudad de Viña del Mar, en el seno de una acomodada familia compuesta por Federico Guillermo Wilms Montt y Brieba, y su señora Luz Victoria Montt y Montt. Dado el contexto social de la época, su instrucción estuvo a cargo de institutrices y profesores particulares. Cuando Teresa tenía 17 años, contrajo matrimonio con Gustavo Balmaceda Valdés. En los años siguientes (1911 y 1913) nacieron sus dos únicas hijas, Elisa y Silvia Luz.
A poco andar el matrimonio, comenzaron las desavenencias entre Gustavo y Teresa, principalmente debido a las molestias del primero ante la personalidad de su mujer, quien había comenzado a frecuentar tertulias y ateneos y se había adscrito a los ideales anarquistas y a la masonería. Gustavo reaccionó resguardándose en el alcohol y el juego; Teresa, por su parte, en su amigo y primo de Gustavo, Vicente Balmaceda Zañartu, El Vicho (al que se referirá más tarde en su diario como Jean). Tras numerosos conflictos conyugales, traslados y cartas de Vicente Balmaceda dirigidas a Teresa, Gustavo Balmaceda convocó a un tribunal familiar, el que decretó su enclaustramiento en el Convento de la Preciosa Sangre, al que ingresó el 18 de octubre de 1915 y del que escapó en junio de 1916 con rumbo a Buenos Aires, ayudada por Vicente Huidobro. Durante su estada en el convento, comenzó a escribir su diario, en el cual consignó sus sentimientos respecto a la pérdida de sus hijas, a su separación de Vicente Balmaceda y las motivaciones de su primer intento de suicidio el 29 de marzo de 1916.
En Buenos Aires, colaboró en la revista Nosotros, en la que también lo hicieron en su oportunidad Gabriela Mistral y Ángel Cruchaga Santa María, entre otros. También, publicó su primera obra Inquietudes sentimentales, un conjunto de cincuenta poemas con rasgos surrealistas que gozó de un éxito arrollador en los círculos intelectuales de la sociedad bonaerense. Lo mismo ocurrió con Los tres cantos, obra en la que exploró el erotismo y la espiritualidad. Dos años después de esta obra, tras viajes a Barcelona y Nueva York, volvió a Buenos Aires y publicó Cuentos para hombres que todavía son niños. En él, evocó su infancia y algunas experiencias vitales, en narraciones de gran originalidad y fantasía.
En la inquietud del mármol se publicó en Barcelona y constituyó una elegía de tono lírico, compuesta por 35 fragmentos, cuyo motivo central fue la muerte. Escrita en primera persona, enfocó su interés en el rol mediatizador del amor de la vida y la muerte. También publicó Anuarí, obra inspirada en un romance que mantuvo con un joven bonaerense que se suicidó. Además, en 1922 apareció Lo que no se ha dicho, en él, se incluyen "Páginas de mi diario", "Con las manos juntas", "Los tres cantos", "Del diario de Sylvia" y "Anuarí".
Luego continuó viaje por Europa, visitando Londres y París, pero manteniendo siempre residencia en Madrid. En el año 1920 se reencontró con sus hijas en París; pero tras la partida de ellas, enfermó gravemente. En esta crisis, consumió una gran dosis de Veronal y falleció el 24 de diciembre de 1921. En las últimas páginas de su diario, escribió: "Morir, después de haber sentido todo y no ser nada...".
La poesía de Teresa Wilms Montt me seduce, me atrapa, me abraza. No estoy segura si a su estilo se le llama poema en prosa, pero se caracteriza por ser una poesía narrativa, casi siempre en primera persona y con un lenguaje bellísimo al alcance de lectoras inexpertas como yo.
El amor apasionado, la vida, la muerte, la pérdida, el vacío y el dolor son algunos de los tópicos que Teresa plasma con una increíble sensibilidad. Sus poemas son desgarradores, directos, transparentes, hermosos y también llenos de dolor y angustia.
Cuando se habla de poetas chilenas, casi no se menciona a Teresa. En vida no se publicó nada de ella en Chile. Recién en los años 90 se publicó parte de su obra y sus diarios. Creo que es necesario recuperar y valorar su obra porque si bien no es muy extensa, es potente y digna de ser reconocida y leída. Una mujer que habló de la muerte y la espiritualidad, una poeta que se posicionó como sujeto que desea desafiando así la figura de musa y la estructura masculinizada de la poesía o la escritura de su época.
En esta edición de Alquimia se reúnen sus cuatro poemarios: "Inquietudes Sentimentales", "Los tres cantos", "En la quietud del mármol" y "Anuarí", además del poema "Belzebuth".
Este libro debería ser un clásico, Teresa merecía (y merece) un mayor reconocimiento por lo que es su poesía. Es desgarrador en muchas partes, sobre todo al hablar de Anuarí, creo que la palabra más cercana para describir lo que fue el libro es maravilloso, y eso es poco para expresar lo bueno que es. Teresa Wilms Montt se convirtió en una de mis favoritas, y la mejor recomendación que me pudo haber dado mi profesora de castellano. Por favor, lean a Teresa y no se van a arrepentir, pueden encontrar su libro en plataformas digitales gratis (como BPDigital).
Es desgarrador, pero precioso. Cuando ama, ama con todo y el mundo se ilumina. Por eso mismo duele tanto ver todo su mundo colapsar en oscuridad y ser ocupado por la muerte. Un desperdicio. Quizás es la distancia temporal, pero me costaba pasar el lenguaje barroco, por mas sinceros y crudos que fueran los sentimientos que la motivaban. A veces sentía que la poca variedad temática no habría sido tolerable con un lenguaje más directo.
Había leído anteriormente 2 de los poemarios que se encuentran en este libro, pero el conjunto de toda su obra lo hace aún más conmovedor.
Estamos ante poemas llenos de tristeza, desolación, añoranza, una soledad llena de desesperanza, depresión, amor, nostalgia por el recuerdo de sus hijas y el intenso dolor que le provocó el separarse de ellas y luego la pérdida de su amado Anaurí.
En estos versos vemos a Teresa vestida de un profundo dolor, tan así, que echa raíces en todo su ser y la acompaña hasta el final de sus días. La vemos perdiendo la fe, atesorando sus recuerdos y esperando la llegada de la muerte.
"¿Será soñar el morir, o será la muerte un sueño que hiela de espanto?"
"Las penas hace pesada mi sangre"
"Amo la Nada, porque la Nada es Todo, y el Todo soy yo cuando pienso y amo"
"Se han muerto todas mis flores, sólo queda para tu hambre la sangrienta herida de mi corazón partido."
Definitivamente no es un libro para animar el día, pero sí nos ayuda a comprender a Teresa en lo más íntimo.
Cuando Neruda escribió “puedo escribir los versos más tristes en la noche” claramente se refería a la poesía de Teresa un seudo apología al desamor, a la desaventura de la vida.
No soy mucho de poesía, pero Teresa logra que me guste. Creo que este y sus otros trabajos necesitan más reconocimiento ya que son verdaderas obras de arte. Me encanta la manera pasional y transparente de escribir de Teresa, cuando ella sufre yo sufro con ella, cuando ella ríe yo río con ella. Me gustó mucho.
Este volumen alberga los cuatro libros de poesía que publicó Teresa Wilms Montt: Inquietudes sentimentales, Los tres cantos, En la quietud del mármol y Anuarí. A todos los atraviesa una sensibilidad que carece de imposturas: no hay cálculo sino flujo de pulsaciones, un lenguaje que en su obstinación construye una peculiar estética. Sus poemas son reflejo de las contingencias vitales, en particular de una: el suicidio del joven poeta argentino Horacio Ramos Mejía, quien toma la decisión (según se rumorea, en presencia de ella) tras el rechazo de Teresa a contraer matrimonio, quizá porque Wilms Montt ya no creía en ningún vínculo sagrado y prefería ser su amante. Resulta imposible entonces separar biografía y escritura, tanto en esta como cualquier otra obra. Los libros aquí compilados se publicaron en el transcurso de dos años, los veinticuatro y veinticinco de Teresa, 1917 y 1918 del siglo pasado. Y todos fuera de Chile, hecho que demuestra su capacidad de ingresar con rapidez a los círculos culturales de Buenos Aires y Madrid y, a la vez, el terrible trato que tuvo en el país de poetas, donde fue recluida en un convento debido al machismo dominante. Sorprende además la madurez de su escritura. La composición estructural y una cuidada musicalidad envolvente y reconocible. Poesía reunida es un pórtico repleto de sombras que permite ingresar a una escritura donde biografía y canto parecen fundirse en una música inclasificable. Una voz quebrada que exhibe su radical aislamiento, consolidando así una poética sólida y necesaria.
"Criaturas: si el dolor no fuera tan ilimitado como el infinito, yo habría roto sus límites. Porque más allá de todo lo que la mente pueda imaginar, va mi alma inconsolable, encerrada en su mutismo de duelo."
"Quisiera no comprender nada, nacer de nuevo; que las diversas vidas del mundo penetrasen en mi espíritu, poco a poco, deleitándose al causarme sorpresas maravillosas."
"No soy feliz ni podría serlo; porque, entonces, no sería hermana de los miserables; porque no tendría el alma ilimitada de indulgencia."
"Dos palabras, las más enormes que ha creado el lenguaje, podrían unirnos; pero nadie las pronunciará porque la indiferencia ha enmudecido los corazones. Ella y yo, separadas por el mundo y unidas por el sublime amor del alma, moriremos aguardando piedad."
«Una voz indefinible, como el hipo de un sollozo histérico, me ha dicho: Soy el erotismo; ¡Ven! / Y yo iba; iba siguiendo a esa bacante estrambótica, como sigue la hoja de acero al imán. / Iba empujada por el misterio... / Mis labios se helaban, y tenía en la garganta una opresión de hierro. / Iba la mirada húmeda, los ojos claros como brillantes en alcohol... / Retorné, y mis labios estaban mustios, y mis ojos no veían, y mis manos enconadas contra ellas mismas, solo querían destrozarse.» VII
De la colección Umbrales de Memoria, publicada en 2016, por @alquimiaediciones. Esta obra reúne así cuatro libros de Teresa: Inquietudes sentimentales (1917), Los tres cantos (1917), En la quietud del mármol (1918), Anuarí (1918), y el poema «Belzebuth» (1919).
Me había pasado el mes previo leyendo cuanto poema, epistolar escrito por Teresa llegara a mis manos. Su historia fue un corte profundo en una llaga que busca libertad, independencia y vivir del arte. La presente edición es un recopilatorio de cuatro de sus libros primeros y un poema –como la mayor parte de su compendio de obra literaria–. Si tuvieran ocasión de leer primeramente algo suyo, empezar por aquí sería la mejor idea: la conocerían más de cerca, y no únicamente como «la historia trágica cliché».
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La belleza de la poesía de Teresa Wilms Montt creo que radica en la lectura actual que se puede hacer, pese a que escribió hace más de 100 años, su poética romántica conmueve a los corazones del hoy. Disfrute demasiado leerla, hay muchos poemas sobre el duelo que, si bien están escritos a un amor, me hicieron pensar en duelos que he vivido con personas que no eran mis parejas. Habla del duelo del amor, la ausencia de este.
había leído previamente dos de los poemarios de esta colección, pero el resto me deja ese mismo sabor de soledad y tristeza. me recuerda mucho a los poemas de Elvira Hernández, con menos carga política sí, pero con esa misma inestabilidad de la vida. algo que me gusta muchísimo de los poetas “malditos” son esos pequeños atisbos de la propia pérdida, el grito desesperado de ayuda.
La poesía de Teresa es poderosa, intensa y contrariada por el amor. El fuego y la potencia de sus palabras provienen de su innegable experiencia como mujer en una sociedad chilena aristocrática y profundamente patriarcal. Sus letras y existencia son rebeldía.
Cuando se lee algo escrito con tanta pasión, lo único que queda es elevarse sin contradicción alguna. Viajar con cada palabra dicha con tanta efusión, “no he pretendido hacer literatura” y procede a realizar historia. La vida solo tiene que darme a alguien que me ame como Theresé amó a Anuarí para irme con tranquilidad “La vida sin ti es una tétrica cosa, que arrastro como un harapo innoble”. Amar o dejarse amar, amar en soledad, en silencio, con pasión, con tristeza, con odio, amar con esperanza de ser amado por alguien…
'Cause I need somebody to remember my name After all that I can do for them is done I need someone to remember me I need something bigger then the sky Hold it in my arms and know its mine Just how many stars will I need to hang around me To finally call it heaven?
Toda la poesía de esta maravillosa poeta chilena en un libro muy bien editado por Alquimia. Cada uno de los libros de poesía de Teresa Wilms Montt aquí reunidos es valioso en sí mismo. Una poesía confesional, íntima, atravesada en su totalidad por el dolor y la muerte (o el luto). Feliz de haber podido encontrar esta joya en un viaje a Santiago de Chile. Sin duda una poeta inmensa, que tendría que ser mucho más leída.
Es un libro para leer en un buen momento, no es uno que recomendaría para cuando la vida nos trata difícil.
Me gustaría que su poesía y figura se hiciera conocida porque fue una poeta brillante. Hipnotiza, si bien me gustó más su escritura temprano no puedo negar la maduración de la más tardía, esta llena de sentimientos tan profundos que dan ganas de gritar con ella mientras lo lees porque te provoca una empatia que no cualquier escritor consigue.
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desgarradoramente hermoso. una mujer que desbordaba emociones profundas y que vale mucho la pena leerla y conocer si historia. una historia que podría fácilmente seguir presente en la historia de muchas mujeres el día de hoy.