“La belleza no es una realidad que el ser humano esté en condiciones de definir. Es demasiado abstracta, demasiado subjetiva.”
Una historia que avanza un tanto rápido, y con algunos cabos sueltos al final, pero que al fin y al cabo entretiene un rato.
Guillaume no es un chico común y corriente, él sufre del síndrome de Wing. Esto lo lleva a ser un “infra-dotado” y al conocer a Grace, una chica igual a él, tiene la esperanza de poder de dotado en algo, ya que ella también sufre de esta discapacidad. Cuando ella vuelve a Montreal, Guillaume decide seguirla e ir él también, sin saber todo lo que ello desencadenará...
La verdad es que fue entretenido, nada del otro mundo, pero entretenido. Me pareció un buen punto que la autora recalcara siempre en cómo Guillaume se fijaba siempre en la hora y en la ropa que usaba cada día, y la historia en general me pareció buena.
Sin embargo, siento que el desarrollo no fue el mejor. Hubo cosas que no se explicaron del todo bien, como por ejemplo, ¿por qué todos tenían pulseras para mostrar su sensibilidad a los sentidos? ¿Estábamos en un mundo igual al nuestro pero en el futuro o uno inventado por la autora? Quizás mis auto respuestas sean algo rebuscadas, pero es que no sé qué pensar al respecto y la autora no desarrolló mucho el tema.
La historia fue bastante rápida, a veces parecía que todo pasaba demasiado rápido, por ejemplo, la relación de Guillaume y de Grace. No lo sé, no me convenció mucho.
Sin embargo, el plot twist me gustó, aunque, de vuelta, no lo explico muy bien la autora.
Pero para pasar un rato, el libro estuvo bueno, por lo que mi puntuación final es...
3/5 🌟