Ensayos de William Ospina sobre los díalogos de paz que se están llevando a cabo en la Cuba. .
"Estos ensayos se han propuesto reflexionar desde distintos ángulos sobre las convulsiones de nuestra historia, sobre las posibilidades de nuestra comunidad, sobre los desafíos de nuestro presente y sobre las tareas que necesitamos emprender entre todos si queremos ser dignos del país que tenemos, si queremos abreviar la horrible noche. El país admirable que nos espera no nacerá sin nuestro esfuerzo, no dialogará con el planeta sin nuestro concurso, sólo verá la luz por nuestros ojos. Somos ese país, y cada idea nuestra lo hará más lúcido,y cada alianza nuestra lo hará más solidario, y cada acción compartida lo hará más cercano y más possible. Ojalá este libro logre ser digno de los esfuerzos y de los sueños de tantos héroes anónimos que con pensamiento, con investigación, con creatividad y con solidaridad, día a día, en todas las regiones, están reinventando a Colombia".El autor
ENGLISH DESCRIPTION
Essays by William Ospina about the peace talks that took place in Cuba.
“These essays reflect on different angles about the convulsions of our history, about the possibilities for our community, about the challenges in our present day, and about the tasks that we need to take on as a group if we want to be worthy of the country we have; if we want to cut short this horrible night. The admirable country that awaits us will not be born without our effort, it will not converse with the planet without our participation, it will only see the light of day through our eyes. We are that country, and each one of our ideas will make it more lucid, each one of our alliances will make it more supportive, and each shared action will make it closer to becoming reality. I hope this book manages to be deserving of the efforts and dreams of those many anonymous heroes who, with thought, research, creativity, and solidarity, are reinventing Colombia every day and in every region.” –The author
En 1982 ganó el Premio Nacional de Ensayo de la Universidad de Nariño, Pasto, con el ensayo Aurelio Arturo, la palabra del hombre. En 1986 publicó su primer poemario: Hilo de Arena. El 13 de julio de 1993 fundó -junto a 10 profesionales de distintas áreas- la prestigiosa Revista Número, publicación colombiana de circulación trimestral cuyo propósito es la promoción de la cultura. Fue redactor en la edición dominical de diario La Prensa de Bogotá de 1988 a 1989. Escribió ensayos sobre Lord Byron, Edgar Allan Poe, León Tolstói, Charles Dickens, Emily Dickinson, Las mil y una noches, Alfonso Reyes, Estanislao Zuleta, literatura árabe y las brujas de Macbeth. En 1992 obtuvo el primer Premio Nacional de Poesía del Instituto Colombiano de Cultura. En el año 2005 publicó su primera novela (Ursúa), en la que aborda la historia de Pedro de Ursúa, conquistador español fundador de la ciudad colombiana de Pamplona. Un verdadero testimonio dramático de la colonización.
William Ospina es considerado como uno de los poetas y ensayistas más destacados de las últimas generaciones y sus obras son mapas eruditos de sus amores literarios, acompañados de declaraciones ideológicas sobre la historia y el mundo moderno.
"Colombia es uno de esos países que están en el corazón de todos los conflictos de la modernidad: nos cruzan las rutas de la droga, de las armas, de la pobreza, de las migraciones, del naufragio del modelo escolar, de la degradación totémica, de la corrupción que carcome el organismo social y del colapso moral de la política, pero también los caminos del agua, de la biodiversidad, de la necesidad de un nuevo conocimiento donde dialoguen lo local y lo universal. Necesitamos entrar de lleno en la discusión sobre los límites entre el crecimiento y el equilibrio, sobre los desafíos del clima, sobre la necesidad de inscribir el debate político en un horizonte cultural más complejo y más comprometido con los problemas de la época."
Muchos ensayos: eso contiene este libro de William Ospina. Ensayos que se encuentran presentados en un orden cronológico y que fueron publicados (algunos) en un periódico, y otros son transcripciones de entrevistas que le han realizado al escritor. No es necesario seguir el orden, pero este será de ayuda para ir comprendiendo el conflicto que atraviesa Colombia desde hace 60 años en este camino hacia la paz.
"El que quiera cambiar el mundo debe cambiar el presente, y puede estar seguro de que, haciéndolo, cambiara el futuro."
A Colombia la está matando la indiferencia social ante conflictos internos y un debilitamiento en el poder del Estado directo. Ospina parte hablando acerca del arraigamiento cultural que tienen los colombianos desde tiempos de La Colonia, periodo del famoso "descubrimiento", como bien sabemos ya, América Latina no estaba sola y deshecha, había civilizaciones de indios con su única manera de vivir.
El problema radica en la mentalidad del pueblo colombiano y así mismo, sus dirigentes, en hacer menos nuestra historia, nuestra cultura. Todos estos prejuicios vanos son los responsables de no observar un avance como país. Es aquella indiferencia ante todo lo público y lo comunitario el principal mal de la nación. No hay una cultura en común, sensibilidad en común, trabajar en equipo no nos funciona, seres individualistas, no existe algo que nos agrupe como nación buscando un bien en común. Las opiniones están divididas.
Sin embargo, Ospina plantea la raíz de esta problemática cultural, como la falta de criterio propio. Esa hipocresía interna que se mantiene, por ejemplo, en periodo de campaña presidenciales, donde esa falta de criterio hace que nos parezca aceptable una conducta, por vil que sea, si alguien que nos desagrada la reprueba. Los hechos no parecen buenos ni malos por si mismos, sino que se ve una influencia en la opinión en función de quien los realiza. Esto cuenta como problema ético y estético, algo periférico que nos moldea como pueblo.
De igual forma, se plantea una brecha enorme, desde tiempos de la Corona Española, entre nuestra realidad y el lenguaje que hablábamos. Ospina plantea la siguiente interrogante: ¿Cómo hablar de América con una lengua de España?. Colombia se encuentra en este abismo entre la realidad y la lenguaje que se nos fue impuesta. Es evidente que un idioma que viene desde Europa, con ecosistemas distintos a este trópico caribeño en el que vivimos, distintas especies a las que tenemos en nuestras selvas, no podría abarcar esta complejidad.
En este capítulo el autor explora el lenguaje no solo como una imposición colonial, lo cuál fue, sino también como un proceso de hermosa adaptación a la que todos contribuimos, no solo Gabriel García Márquez, Asunción Silva o Luis Borges. El esfuerzo que fue conquistar una lengua propia, el modernismo latinoamericano donde estos autores irrumpieron los estigmas del idioma para hablar acerca de nuestra cultura continental. Para ser valorados y respetados como nación, sólo es posible si partimos del reconocimiento de todo lo que somos, y aprendemos a vivirlo con conocimiento y orgullo.
Por consiguiente, se abre a debate la raíz de las guerras internas que ha sufrido Colombia. Desde la independencia y sus conflictos mestizos, hasta la más actual, los grupos al margen de la ley. Es más, el autor no considera que puedan ser llamadas guerras, son más bien una sucesión de conflictos, puesto que es una especie de circulo vicioso, un conflicto concluye injustamente para un grupo, se toman represalias, venganza, es concebido otro conflicto y así continuamente en nuestra historia.
Excelente... cada ensayo aporta pensamientos, frases e ideas completamente relevantes para el conflicto actual que se vive en nuestro país; e incluso aunque varios de estos se hayan escrito en el contexto del primer intento de proceso de paz vivido hace algunos años bajo el gobierno Pastrana, las palabras retumban hoy con una actualidad sorprendente de cara a los atropellos, engaños e intereses muchas veces ocultos y otras no tanto, de las diferentes partes en conflicto, así como el constante ignorar del gobierno a las necesidades reales de autoafirmación, identidad e implementación de modelos económicos reales que beneficien el pueblo y no solamente a las castas oligárquicas que desde siempre han gobernado a Colombia.