Primera novela de la trilogía Los gozos y las sombras, «El señor llega» narra el regreso al imaginario pueblo gallego de Pueblanueva del Conde, tras una larga ausencia, de Carlos Deza, uno de los últimos descendientes de la familia más aristocrática de la localidad, desafiada en sus aspiraciones a la hegemonía por Cayetano Salgado, un burgués enriquecido. Se sientan aquí las bases de las rivalidades que sirven de entramado a la obra, con personajes tan interesantes como doña Mariana cabeza de los Churruchaos, Rosario la Galana, y Clara y Juan Aldán, en una Galicia feudal agitada por los turbulentos años de la República.
Although primarily a novelist, he also published journalism, essays, and plays. His career as a writer began in Oviedo, but developed largely in Madrid.
After moving around frequently in the later 1920s and early 1930s, including a period in Paris, he returned to Spain and linked himself to Franco's Falange party in order to save his own life and that of his family. His first novel, Javier Mariño, appeared in 1943, and he continued to publish novels almost until his death, receiving major prizes for some of them.
Despite his affiliation to the Falangists, Torrente Ballester always promoted relatively leftist ideas, and from 1939, when he returned to Santiago to take up a university post, he increasingly distanced himself from the party. He joined in protests in favour of striking Asturian miners in 1962, and was expelled from his teaching post at the university as a result. In the mid-1960s he had a number of problems with government censors.
He left Spain for a post at the State University of New York at Albany in 1966, and remained there until 1970. After his return to Spain, he was increasingly celebrated: In 1975 he was elected member of the Real Academia Española, and was awarded the premier Spanish literary prize, the Cervantes Prize, in 1985.
Immediately after his death a foundation was set up to protect, study and disseminate his work. The name of this foundation is Fundación Gonzalo Torrente Ballester and counts among its supporters the Royal House of Spain.
¿Qué puede haber más peligroso en un pueblo que un hombre que llega? No un forastero, cuidado. Un forastero siempre tiene la coartada de no saber dónde pisa. El que vuelve, en cambio, trae memoria, apellidos, heridas antiguas y esa desagradable capacidad de recordar a los demás quiénes fueron antes de disfrazarse de personas respetables.
En El señor llega, Gonzalo Torrente Ballester convierte ese regreso en una declaración de guerra, aunque al principio todo parezca moverse con modales, visitas, rumores y ese ceremonial provinciano donde nadie levanta demasiado la voz porque para eso ya están las miradas. La novela abre la trilogía Los gozos y las sombras entrando en Pueblanueva del Conde por donde más duele: por sus deudas antiguas, sus alianzas podridas, sus nombres de muertos y esa clase de historias que todos conocen a medias, todos comentan en voz baja y nadie se atreve a ordenar del todo.
Estamos a finales de 1934. Carlos Deza regresa después de más de quince años de ausencia. Vuelve como médico, como hombre formado lejos, como último representante de una vieja estirpe local —los Churruchaos— y como heredero de un apellido que aún pesa, aunque más como una lápida que como un blasón. Su llegada altera el equilibrio de una villa gallega donde todos se miran de reojo y nadie ha olvidado una sola ofensa.
Frente a él está Cayetano Salgado, nuevo amo de Pueblanueva, burgués enriquecido, dueño del astillero, del dinero, de la influencia y de una forma muy eficaz de administrar el miedo. Entre ambos se tensa un conflicto desigual: Cayetano ve amenazado su dominio, el pueblo quiere creer que Carlos ha venido a disputárselo y Carlos, mientras tanto, parece mucho menos dispuesto a encabezar una guerra que a entender por qué todos insisten en colocarlo en el campo de batalla.
Lo interesante es que Carlos Deza regresa con una maleta, un apellido y, sin haberlo pedido, la expectativa de un pueblo entero sobre los hombros. Hay quien lo espera casi como si fuera a corregir años de humillación, como si su mera presencia pudiera poner en su sitio a Cayetano y devolver a Pueblanueva un orden perdido que quizá nunca fue tan noble como se recuerda.
El propio título, El señor llega, juega precisamente con esa expectativa: frase con aire bíblico, solemne, casi mesiánico, aunque aquí suene también a chiste amargo, porque Carlos Deza queda bastante lejos de cualquier salvador. Es un hombre inteligente, sí, culto, elegante a su manera, pero también indeciso, cansado, atrapado entre el peso de lo que representa y la confusión de lo que realmente desea. Esa distancia entre el mito que le colocan encima y el hombre que camina por las calles del pueblo es una de las grandes tensiones de la novela.
Ahí está la clave: pueblo. Pueblo en su versión más áspera: poco postal, poco amable y bastante irrespirable. Pueblanueva del Conde tiene niebla, puerto y campanas, pero Torrente los incorpora a un organismo que respira, vigila, murmura y recuerda, con el lector dentro y el café ya enfriándose en la mesa. Cada casa sabe algo de otra casa. Cada apellido contiene una deuda. Cada conversación aparentemente trivial puede estar moviendo piezas en un tablero que viene de lejos. Torrente entiende muy bien una cosa que muchas novelas sobre comunidades pequeñas olvidan: en un pueblo nadie necesita decirlo todo porque casi todo el mundo conoce la parte podrida de la frase antes de que la frase termine.
Por eso la novela avanza con una calma engañosa. Parece que no ocurre gran cosa y, sin embargo, todo está ocurriendo por debajo. Una visita, una insinuación, una frase dicha en voz baja, una vieja enemistad, una mujer que calla demasiado, un criado que escucha, un cura que mide el aire: todo cuenta. La trama existe, claro, pero la verdadera tensión está en el ambiente, en el subtexto, en esa sensación de que Pueblanueva lleva años esperando una chispa para fingir sorpresa cuando por fin prenda el incendio.
La prosa de Torrente Ballester merece capítulo aparte, aunque prometo no ponerme estupendo con la pipa imaginaria y el sillón de cuero. Torrente escribe como quien exhuma un mundo: retira capas de cortesía, parentesco, miedo y memoria hasta que lo enterrado empieza a respirar otra vez. Es una prosa rica, envolvente, con un narrador que sabe mucho y disfruta administrando lo que sabe. Tiene frase larga cuando la necesita, ironía cuando conviene y una capacidad extraordinaria para convertir la información social en materia novelesca. Las genealogías, los parentescos, las posiciones económicas, los rencores familiares y los equilibrios de poder podrían haber sido una losa. En sus manos son combustible. La novela pide lectura lenta, y aquí conviene decirlo sin complejos: leerla con prisa sería como intentar bailar un vals a ritmo de reguetón. Técnicamente puedes intentarlo, pero el resultado tendrá algo de desgracia doméstica.
Y los diálogos son una parte esencial de ese espesor. En Pueblanueva casi nadie dice exactamente lo que quiere decir. Cada conversación es una negociación envuelta en cortesía, humo, medias palabras o falsa calma. Torrente hace reptar los diálogos: se enroscan alrededor de las frases ajenas como si quisieran asfixiarlas. Su fuerza está en la sospecha que van dejando, en ese lector obligado a vigilar lo insinuado, lo callado y la pequeña violencia que se esconde bajo la educación. En esta novela, el silencio también trabaja. Y a veces cobra.
En medio de ese sistema de silencios, Carlos Deza resulta magnífico precisamente porque cuesta abrazarlo sin reservas. Tiene inteligencia, cultura, una cierta superioridad melancólica y esa tendencia tan peligrosa a creerse observador cuando ya está metido hasta el cuello en la escena. Llega con herramientas de psiquiatra, con lecturas, con mundo, quizá con la tentación de analizar a los demás desde una distancia segura. Pero Pueblanueva le arranca pronto esa comodidad. El pueblo lo interpreta, lo reclama, lo empuja hacia un papel que él no sabe si quiere representar. Hay algo casi cruel en ese hombre preparado para leer almas que acaba siendo leído, manipulado y colocado bajo el foco por todos los que esperaban algo de él.
Cayetano Salgado, en cambio, llena la página con otra clase de energía: poder con olor a humedad, despacho cerrado y abuso perfectamente administrado. No necesita tradición porque tiene dinero. No necesita legitimidad porque tiene poder. No necesita elegancia porque le basta con imponer presencia. Habría sido fácil reducirlo a un cacique de cartón piedra, pero Torrente lo vuelve más inquietante: le da cálculo, apetito, inteligencia práctica, una brutalidad capaz de presionar sin gritar. Cayetano representa el dominio cuando ya ha perdido la vergüenza de llamarse dominio. Un señor feudal con herramientas modernas, o casi modernas, que ha entendido mejor que nadie una verdad bastante desagradable: quien controla el dinero controla también buena parte de la moral pública.
Las mujeres de la novela merecen una atención especial, porque sostienen buena parte de su temperatura moral. Doña Mariana, enemiga de Cayetano y protectora de Carlos, es una de esas figuras que mandan incluso cuando parecen quietas. Le basta con estar sentada, tomar café, escuchar y decidir para que alrededor empiecen a moverse las cosas. Su autoridad tiene algo ancestral, doméstico y político al mismo tiempo. Rosario, por su parte, arrastra una herida social y afectiva donde se ve el coste humano de las jerarquías, esa zona donde el poder deja de ser una idea y se vuelve cuerpo, vergüenza, dependencia. Y Clara Aldán aparece con otra luz: más simbólica, más distante, casi fantasmal por momentos, pero con una inteligencia que late debajo de su aparente quietud. Torrente las sitúa en lugares laterales y deja que desde ahí condicionen el centro.
Leyendo estas páginas, cuesta no acordarse de la gran novela decimonónica. Hay algo de Galdós en la mirada social, algo de Balzac en la anatomía del poder y una sombra de La Regenta en esa comunidad cerrada que convierte la vigilancia moral en deporte colectivo. Pero Torrente toma esos ecos y los hunde en una humedad muy suya: señorío en ruinas, dinero nuevo, puerto, Iglesia, resentimiento de clase, viejas casas que aún imponen respeto y despachos donde se decide la vida de los demás con una naturalidad bastante repugnante.
También hay una lectura política evidente. Pueblanueva funciona como laboratorio de autoritarismo, pasividad, clientelismo y simulación en los años previos a la Guerra Civil. Pero reducir la novela a una alegoría sería dejarla más pequeña de lo que es. Torrente mira algo más amplio y más venenoso: cómo se conserva el poder cuando las justificaciones nobles ya no convencen a nadie; cómo se heredan los odios igual que se heredan las propiedades; cómo una comunidad entera puede acostumbrarse a vivir bajo una mezcla de miedo, cálculo y resignación. Cayetano manda, desde luego, pero la verdadera podredumbre aparece en la cantidad de gente que ha aprendido a ordenar su vida alrededor de ese mando.
Quizá por eso, al terminarla, me quedó una impresión muy particular: la trilogía apenas acaba de abrirse y, aun así, Pueblanueva ya parece una casa enorme en la que solo hemos visto las primeras habitaciones. Torrente coloca personajes, tensiones y amenazas con la paciencia de quien confía plenamente en su mundo. Esa confianza deja que Pueblanueva nos vaya atrapando por sedimentación, como esos lugares donde todo parece quieto hasta que descubres que la quietud era una forma de acecho.
Es una novela de poder, regreso, clase, deseo y memoria social. También una puerta de entrada magnífica a una trilogía que, por lo que promete aquí, parece decidida a levantar un mundo entero y luego observar cómo se agrieta. La leí con la satisfacción particular de estar ante una de esas novelas que saben más de lo que aparentan y que confían en que el lector sabrá escuchar por debajo del murmullo.
Cinco estrellas. La valoración nace del respeto que imponen ciertas novelas cuando entiendes la arquitectura moral que las sostiene. Una obra mayor de la narrativa española del siglo XX: densa, simbólica, llena de carne narrativa y con el pulso siempre despierto. La llegada de Carlos Deza importa, claro, pero lo que permanece es el crujido de una villa entera. Y cuando un pueblo cruje así, conviene quedarse cerca: tarde o temprano, algo acaba rompiéndose.
El señor ha llegado. Y cuando alguien cruza así el umbral, ya no hay forma limpia de volver atrás.
Madre mía. Puedo llevar como seis meses sin haber encendido la maquina de hacer reseñas, y estoy seguro de que esto va a ir como cuando le pisas el tubo del respirador al abuelo: a espasmos. Bueno, vamos a intentar encenderla de nuevo, ¡y que sea lo que Dios quiera!
No se cuantas novelas me habré leído ya de Torrente Ballester, narrador de narradores, un monstruo de la pluma, un mago del lenguaje -un crack-, pero cada nueva novela a la que me enfrento es como volverlo a descubrir: no hay dos Gonzalos iguales. Si en la Saga-Fuga de J.B. encontrábamos ese fantástico-rural y en Crónica del rey pasmado el Siglo de Oro, con su olor a incienso y a hereje poco hecho, aquí encontramos al Gonzalo más naturalista, de prosa desnuda, descripciones espartanas y grandes diálogos.
No estoy habituado a este estilo, lo admito, siempre que escojo una novela del gallego vuelvo, inconscientemente, a la Saga-Fuga y a ese lenguaje añejo y a esos pasajes delirantes. Aquí, insisto, no hay nada de eso; esta es una historia realista ambientada en un pueblo gallego en plena Segunda Republica, no hay ni rastro de magia ni de meigas, aquí solo hay caciques, labradores, pescadores, sindicalistas y tontos del pueblo.
¿De qué va esta primera parte de Los gozos y las sombras? Pues de eso mismo, de que el señor llega, y ese señor es Carlos, heredero de una "importante" familia terrateniente del pueblo que vuelve a casa tras la muerte de su madre para hacerse cargo de su hacienda, después de pasar más de veinte años estudiando en Europa, y depositario de todas las esperanzas del pueblo, que ven en él al anhelado libertador que ponga fin a la tiranía del cacique Cayetano, dueño del astillero y follingas profesional, que se ha ventilado sin reparo ni decoro a toda hembra en edad de merecer. Desafortunadamente, Carlos vuelve, sí, pero no se ajusta a las expectativas casi legendarias de los aldeanos, y en esta primera parte, veremos como el psiquiatra -porque es psiquiatra, por cierto- se adapta a la vida rural y participa de todas las rencillas locales.
Lo mejor de la novela, para mi, es su cuidada recreación del ambiente rural y el desarrollo de sus personajes. Vamos primero con Pueblanueva del Conde, la corte en que se suceden todos los conflictos e intrigas. Y no es una analogía forzada, para nada, pues, salvando las distancias, lo que ocurre en el pueblo no es muy diferente a lo que ocurriría en palacio, donde los juegos de poder, las influencias y los puñales vienen y van. Los enfrentamientos que se dan no van más allá de duelos dialecticos y pequeñas escaramuzas, como impedir que se construya un altar en la iglesia, todo aparentemente inofensivo, pero con profundas implicaciones venideras. En este primer capitulo casi pareciera que se están situando las fichas en el tablero, y que será en las siguientes partes cuando protagonista y antagonista empiecen a sacrificar peones y azuzar sus caballos.
El punto más interesante es que, pese a encontrarnos en un pueblo atrasado y describírsenos de esta guisa, el estilo está muy alejado al de la novela naturalista finisecular. Sí, es explicito, violento y descarnado, pero, por ejemplo, aquí en ningún momento se oculta el sexo, y no me refiero sólo a que los parroquianos de la taberna fanfarroneen y aplaudan las seducciones de Cayetano, que éste relata con minucioso y escatológico detalle; no, me refiero que aquí todo el mundo, especialmente las mujeres, jóvenes y más talludas, hablan del sexo como de la cosa más normal del mundo, y son consciente del poder que éste tiene. Me reconoceréis que esto último ya no es tan normal encontrarlo en esa clase de novelas.
La novela es muy ágil; e incluso en las partes más pausadas, en las que se nos relata la historia de algunos personajes o Carlos sufre uno de sus constantes monólogos internos, el lenguaje es tan sencillo, tan poco afectado, que se va avanzando sin dificultad y nunca se pierde el interés. Si es cierto que la acción se para en seco varias veces para contarnos, a modo de flashbacks, las desgracias de muchos personajes secundarios. Pero esto tampoco desagrada, porque siempre son los personajes los que se acercan a Carlos -que recordemos, es psiquiatra- para desahogarse, por lo que, si bien es cierto que la historia se detiene, está bien integrado por la profesión de Carlos. Que, además, ahí reside la gran fuerza del personaje de Carlos, aparentemente pasivo -de hecho, el mismo se considera un poco lerdo-, pero menos de lo que él cree.
Carlos es un personaje fascinante y atípico. Para empezar, como héroe, es una decepción total: es feo, excesivamente reflexivo y flemático, bordeando lo apático. La mayor parte de la novela se la pasa sin saber muy bien que hacer, intentando desesperadamente que todos le dejen en paz, pero dejándose manejar por todos. A lo largo de sus diálogos vas entendiendo un poco la forma de ser de Carlos, que no deja de ser un tío al que lo han dirigido toda la vida y ahora que por primera vez tiene las riendas de su propia vida sigue preso de la inercia. Solo al final empieza a mostrar determinación… bueno, a su manera. Pero lo mejor, sin embargo, es que pese a tener todos estos defectos y ser un hombre bastante aburrido, uno nunca sabe hasta que punto esta fingiendo su desinterés y su incompetencia. Esto se aprecia mejor al final de la novela, durante una brutal batalla dialéctica en la que se descubre que Carlos, o no es tan tonto, o ha sido muy buen actor todo ese tiempo.
Muy destacables son también los personajes femeninos. Hay de todo tipo: aldeanas casquivanas, mártires llenas de rabia, esposas concupiscentes que se refugian en la religión por miedo al pecado, fanáticas religiosas con la personalidad de un autómata, etc. Pero mi favorita, sin duda, es Doña Mariana, la Lady Olenna Tyrell de Pueblanueva, la única mujer a la que Cayetano no ha podido subyugar con su poder y dinero. Todo el pueblo la odia y la teme, ella lo sabe, y le da igual. Es maquiavélica, estoica e inteligente, pero en ningún momento fría o desapasionada, pues trata a Carlos con un amor a veces casi sospechoso.
La verdad es que la reseña me ha quedado bastante desordenada, por falta la practica y porque la novela da para hablar durante horas. Es muy divertida, pero también muy dura: la España rural republicana no tiene nada de entrañable, menos aún si eras una mujer, porque aquí han venido al mundo a sufrir. Las conversaciones en el casino le hacen hervir a uno la sangre -o debería-, no se concibe, a día de hoy -o eso me gustaría creer-, que haya gente tan repugnante como Cayetano y sus hipócritas aduladores. Si sois de los que el realismo os deja un sabor amargo duradero, mejor mantenerse alejados de esta obra; bueno, de esta y de casi todas las que no se ambienten en el siglo XXI, incluso muchas del XXI os resulten demasiado. Para el resto, es una historia muy recomendable que no deberíais perderos. Así, poco a poco, podríamos rescatar a este excelente escritor del injustificado olvido al que está siendo sometido por el tiempo y por nuestras deshonestas instituciones educativas.
Que livro fantástico, e que escritor maravilhoso é Gonzalo Torrente Ballester!
Tenho o segundo e terceiro volumes da série “Os Prazeres e as Sombras” em português, mas faltava-me o primeiro e resolvi trazer a versão original espanhola da biblioteca. Não me arrependi, pois a escrita, embora rica e com algum vocabulário antigo (a história passa-se pouco antes da Guerra Civil), é muito acessível.
Esta é a história de Carlos Deza (o “senhor” do título), jovem psiquiatra e herdeiro de uma família latifundiária da Galiza rural, que regressa a casa após a morte da mãe, e muitos anos passados fora. Neste intervalo de tempo, a aldeia dividiu-se entre os partidários de dona Mariana, uma velha senhora proprietária de vastas terras e de uma frota pesqueira que administra de forma justa mas rígida, e Cayetano, antigo amigo de infância de Carlos, um novo rico transformado em cacique, dono do estaleiro que emprega metade do povo em regime de tirania, abusando das mulheres à custa de poder e dinheiro.
É uma história complexa, mas surpreendentemente fácil de ler. Temos um retrato detalhado de uma época de mudança histórica, da opressão dos mais pobres e menos instruídos num ambiente rural onde o caciquismo manda e o machismo impera. Mas temos também personagens fascinantes que desafiam tudo isto, momentos de humor cáustico e discussões filosóficas sobre liberdade, moral, espiritualidade, destino e livre arbítrio.
Enfim, um livro a não perder, com o aviso de que se sentirão revoltados com a forma como são tratadas as mulheres, e que, infelizmente, acredito ser um retrato bastante fiel da realidade da época.
«Lo que parece una decisión, no lo es. O lo es negativamente. O lo es sin elección. Pienso que se elige cuando varias cosas atraen en mayor o menor medida, y se toma una de ellas, renunciando a las demás. Pero yo, al decidirme a no volver, no he puesto nada de mi parte. No fue un acto voluntario. Fue como si tú, y todo lo que significas, estuvierais sobre mí como una costra y os hubierais desprendido. No creas que por eso me considero más ligero. No. Estoy lo mismo, sólo que sin ti. [...] Por esto sospecho que lo que verdaderamente me aleja de ti es la necesidad de ser libre. Si lo quieres, animalmente libre. La puerta cerrada ponía un límite a mi libertad que, entonces, existía de veras. ¿Será por eso por lo que quiero abrirla? Quizá oculte una habitación vacía, y quizá la libertad sea también como una habitación vacía».
Hace bastante más de 20 años que leí por primera vez este primer libro de la trilogía. Lo leí porque había visto la serie y pensé que podía ser una buena lectura. Recuerdo que me había gustado, pero no recordaba específicamente la razón. Por ejemplo, algunos diálogos de la serie son muy parecidos a los que se pueden leer en el libro, lo que me agradaba por el trabajo de la adaptación. Pasadas unas décadas, decidí releerlo, que es una buena práctica, no exenta de riesgos (el riesgo de la decepción frente a un recuerdo bonito). Me alegra haberlo hecho porque, quizá porque ya tengo más lecturas y experiencias, he podido apreciar aspectos de la historia distintos al del joven que fui. En primer lugar, Torrente Ballester es un genio de la literatura, la estructura del libro, la gramática, el lenguaje, todo es una maravilla. Engancha, invita a buscar el diccionario y desasnarse, aunque luego se olviden las palabras que ya no se usan. Engancha ver como hace fácil expresar mucho con pocas palabras: un estado de ánimo, la tensión de una discusión, la atmósfera de una escena, el pensamiento de un personaje, él siempre encuentra la fórmula perfecta, sin circunloquios y excesos. Sin embargo, esto no es lo mejor. Para mí, la construcción de los personajes es perfecta, es propia de un genio. Personajes complejos, cada uno con su estilo: el intelectual, el sencillo, la chismosa, el matón, la santurrona, la amante, el loco, el arrogante… todos ellos son un universo en si mismos, todos ellos tienen alma, psicología, vida. Su interacción con una historia sencilla, que no simple, genera en mí, el lector, una intensidad emocional que es difícil sacarme, sinceramente. Una maravilla de obra y un gran escritor.
¿Puedo saber por qué nunca había oído hablar de este libro? No estaré yo permanentemente en el centro de conversaciones literarias, pero en cierto modo me ofende haber entrado en esta historia de forma tan caprichosa, porque podría perfectamente no haberlo hecho. Y, en tal caso, me habría perdido unos paisajes deliciosos de la Galicia rural de la época de la Segunda República, unos personajes harto complejos y fascinantes, una reflexión certera e irónica sobre el dinero y el poder y una prosa rica pero sencilla, descarnada, envolvente y ágil. Quedo con enormes ganas de seguir descubriendo al autor.
Es una novela de estilo y trama aparentemente sencillos pero compleja por la diversidad de temas que aborda. Trata de caciques abusadores y de víctimas (las más sufridas son mujeres), de la erótica del poder y del sometimiento al mismo a cambio de algo, de fe verdadera, miedo al pecado, reformas religiosas, miseria y mezquindad en la España profunda, de ciencia y psicoanalisis, del sentido de la vida, de amor verdadero y de libertad. Ha sido, en conjunto, una buena lectura aunque con altibajos. Además, algunos capítulos se me han hecho demasiado largos y repetitivos pero me apetece completar la trilogía.
Una obra excepcional. Formalmente Torrente Ballester es un maestro (me va a dejar sin posits de tanto marcar frases suyas fabulosas, tan estudiadas en su aparente simplicidad), pero donde destaca es en la construcción de personajes, en esa capacidad para representar lo más sutil del ser humano.
Con muchas ganas ahora de meterle mano a la segunda parte de la trilogía.
Es un libro que sólo escritores brillantes pueden escribir. El vocabulario es rico y la gramática excelente. Es un libro auténtico, de la España antigua y profunda. Chismes, historias y líos de familia en el pueblo gallego de Pueblanueva. Los personajes están bien caracterizados, aunque personalmente no he sentido total empatía por sus vivencias; puede que sea por la forma de diálogo y narración, en ocasiones, algo compleja. Es sin duda un buen libro, sobre todo si uno busca calidad de escritura (arte/placer de leer por leer); aunque no es apto para todo tipo de lectores.
Novela sociológica y, ante todo, psicológica. Galicia rural, 1931. Señores y siervos. Dominación y vasallaje. Excelente. Voy rápido a la segunda parte.
Primera parte de la trilogía de Los gozos y las sombras, una de las grandes novelas españolas del siglo XX.
La novela está situada en un pueblo ficticio gallego en los años 30 durante la segunda república y antes de la guerra civil de 1936.
El título hacer referencia a la llegada del señor Carlos Deza, un psiquiatra formado en Viena, un "churruchao", una familia noble que antiguamente dominó la zona y que ha perdido su esplendor. También el título se refiere a Dios, a la llamada religiosa que tienen unos frailes, que pretendían escribir un libro con el título de la novela. La llegada del señor, tanto en un caso como el otro, representa la esperanza de cambio, por un lado en la vida de los ciudadanos de Pueblanueva que sufren la tiranía de Cayetano, el empresario local dueño de medio pueblo, el astillero y de las voluntades, y por otro el cambio espiritual en el que los frailes confían en contraposición al materialismo y la religión vacía del prior actual.
La llegada de Carlos Deza, largamente esperada, nos permitirá conocer todos los entresijos de una pequeña ciudad costera. Todos los personajes tienen la necesidad de confesarle sus miserias, sus sueños, su esperanza en el cambio que él representa y de ahí su tan esperada llegada.
En la novela aparecen las luchas de poder: el antiguo de los nobles que representa doña Mariana y el nuevo de los empresarios, que tiene a Cayetano como su representante. También la lucha por la supervivencia que hace que padres ofrezcan a Cayetano sus hijas para conseguir un puesto de trabajo en el astillero o que una chica de buena familia venida a menos desee ser seducida por Cayetano para tener ropa interior y poder darse un baño. También está presente la religión y la noción de pecado que impregna la novela y que los diferentes personajes entienden a su manera.
El enfrentamiento entre Carlos y Cayetano es inevitable. Son dos maneras de ser y de entender el mundo. Uno es el razonamiento, la calma, la pasividad reflexiva. Es un personaje perdido, que vuelve a sus orígenes porque no sabe hacia donde tirar después de haber sido dominado por dos mujeres. Las altas expectativas que tienen de él chocan con su falta de ambición y acción. Se dedica a escuchar y entender. Cayetano es acción, ansia de poder, fuerza bruta, que busca dominar y humillar a sus enemigos. Seduce por diversión, por dominar más que por placer y para mostrar que la única mujer decente es su madre a la que ama sin mesura. Todo en él es imagen y vive por y para ello.
Es una gran novela, muy bien construida y que nos sumerge en un mundo muy concreto, pero con unos conflictos muy universales.
Tenía muchas ganas de empezar a leer esta trilogía. Esta primera entrega me ha gustado mucho. Aunque a veces es algo lenta y tiene conversaciones muy largas, no me ha resultado pesada. Me da la impresión de que en este comienzo el autor prepara la historia poco a poco y que explotará en las siguientes novelas, ya que ha generado un buen ambiente de tensión. Lo mejor de la historia para mí, los personajes femeninos.
Carlos Deza, psiquiatra formado en Viena, retorna a su pueblo natal, Pueblanueva, en los últimos años de la Segunda República. Aquí todos sus habitantes lo esperan desde hace tiempo cada uno por un motivo distinto. Pronto todo se polariza por la relación que se establece entre él , miembro de una familia de señores venidos a menos, y Cayetano, un burgués que ostenta el poder gracias a su reciente enriquecimiento económico. Es la primera parte de una trilogía y ya que la trama queda cortada en un punto que parece aleatorio se me hace difícil valorarlo de manera separada. Sólo decir que el libro me ha sorprendido mucho teniendo en cuenta en que época fue escrito y que no tardaré demasiado en ponerme con el segundo volumen. También estoy interesada en buscar otras novelas del autor porque la ironía que desprenden sus descripciones y, sobre todo, los discursos y divagaciones de los personajes me ha resultado muy fresca. Como única pega (que es una cuestión de gusto personal) que los personajes se me han hecho un poco distantes e irreales. Recomendable.
Obra maestra del costumbrismo español en tiempos de la segunda República. Entretenido, bien escrito y con una trama nada desdeñable. Recomendadísimos los tres.
Primero de la trilogía. En una ciudad inventada de la Galicia de primeros del siglo XX regresa un joven heredero de una familia aristócrata venida a menos, los Churruchaos
Considerada una de las grandes obras literarias en castellano del siglo XX, la trilogía de Los Gozos y las Sombras a mí me ha gustado mucho. Es una obra que definitivamente merece la pena leer.
Puntos positivos: 1. La estupenda prosa, con abundantes palabras en desuso, algunas de las cuales todavía utilizan nuestros abuelos y otras que son típicamente gallegas, y que te transportan a los años 30. 2. La genial descripción del medio humano justo antes de la guerra civil española, la España profunda, el ambiente de los pueblos relativamente aislados y la meteorología lluviosa y oscura de Galicia. No es exactamente costumbrista, sino que va al fondo, retratando el espíritu pueblerino: envidioso, cotilla, primitivo, ignorante. 3. La importancia mítica de los paradójicos personajes, que hace que no puedas ser indiferente a su destino: el socialista que ejerce de amo del pueblo porque lo domina económicamente, el putón bueno, el intelectual abúlico auto-cortocircuitado.
Puntos negativos: 1. Las estupideces que tienen en la cabeza casi todos los personajes (excepto quizás Clara Aldán) contribuyen notablemente a retratar ese medio humano medio salvaje y lleno de oscurantismo de la España profunda, y quizá son imprescindibles, pero al cabo de tres libros llegan a cansar. Las estupideces incluyen el catolicismo -hay abundantes discursos absurdos de curas, que al principio resultan fascinantes (¿cómo podían razonar esas chorradas?) pero al final te hacen suspirar-. E incluyen también las estupideces psicoanalíticas del protagonista pasivo-agnóstico-nihilista (estupideces posiblemente compartidas al menos en parte por el autor). Al protagonista sencillamente no hay quien lo entienda y a menudo dan ganas de abofetearle. 2. Los diálogos son en general estupendos y vivos, pero en ocasiones se vuelven demasiado trascendentes para ser realistas y chirrían un poco, aunque en realidad son lo más atrayente de todo.
En resumen: es difícil de explicar, pero esto hay que leerlo.
El señor llega: cuatro estrellas Donde da la vuelta el aire: tres estrellas La pascua triste: cinco estrellas
La serie de tv es de principios de los 80. Tiene muy buena fama y puede disfrutarse gratis en la web de la tv pública española, aquí: http://www.rtve.es/television/gozos-s...
Considered one of the great literary works in spanish of the 20th century, the trilogy "Los Gozos y las Sombras" (The Joys and the Shadows) I liked it very much. It is a work that is definitely worth reading.
Positive points: 1. Great prose, with abundant words in disuse, some of which our grandparents still use and others who are typically Galician, and which transport you to the 30's. 2. The brilliant description of the human environment just before the Spanish Civil War, the "España profunda"[that part that is geographically less accesible and culturally backward], the environment of the relatively isolated villages, and the rainy and dark meteorology of Galicia. It is not exactly costumbrista [description of customs and manners]. It goes to the bottom, portraying the town spirit: envious, gossipy, primitive, ignorant. 3. The mythical importance of the paradoxical characters, so you can not be indifferent to their destiny: the socialist who exercises as the master of the people because he dominates economically, the good bitch, the short-circuited abulic intellectual.
Bad points: 1. The stupidities that almost all the characters have inside their heads (except perhaps Clara Aldán) contribute remarkably to portray that half-savage and obscure human medium of the España profunda, and perhaps they are indispensable, but after three books they tire you. The stupidities include Catholicism-there are plenty of absurd discourses of priests, which at first are fascinating (how could they reason that bullshit?) but in the end they make you sigh. And they also include the psychoanalytic stupidities of the passive-agnostic-nihilist protagonist (stupidities possibly shared at least in part by the author). The protagonist simply is un-understandable and you end wanting to to slap him in the face. 2. The dialogues are generally great and alive, but sometimes they become too transcendent to be realistic and grate a little, although in reality they are one of the most attractive things.
In short: it is difficult to explain, but it has to be read.
El señor llega: The master comes: four stars Donde da la vuelta el aire: Where the air turns around: three stars La Pascua Triste: The Sad Easter: five stars
The tv series is from the first 80's. It has very good reputation and can be enjoyed free on the web of Spanish public tv, here: http://www.rtve.es/television/gozos-s...
I read this for Spanish practice, although it was challenging to understand every word, I enjoyed it thoroughly. The characters of Carlos Deza, Cayetano, Doña Mariana, and Clara Aldán, among others, are well-wrought, especially with the evocative dialogues and events that carries the characters and the narrative well, that you really feel that an epic saga is unfolding in your hands as you read it. The exchanges between Carlos and his archrival Cayetano are an absolute pleasure to read, almost a guilty pleasure like watching a Spanish-language soap opera. As I read this, I keep wondering why it was never translated into other languages, because I think the English readers would love this story, despite its definite Spanish roots, narratively, historically and geographically. Moral, philosophical, political, and religious issues are being examined by Ballester, and some of these discourses would be still relevant today. Highly recommended for anyone.
Me ha gustado: El argumento y los personajes son interesantes, en especial la relación de factores que les obliga a actuar. Los diálogos son brillantes, de una profundidad que a veces necesitas concentrarte para seguirlos.
El punto negativo que le veo al libro es su falta de ambientación, o más bien la escased de descripciones
Los gozos y las sombras. El señor llega (I) Gonzalo Torrente Ballester
El señor llega, es la primera parte de la obra escrita por Gonzalo Torrente. Los primeros capítulos pudieran ser confusos, pero al avanzar en ellos, los personajes se van definiendo, se muestra la personalidad de cada uno, sus cualidades y defectos, por quienes se va sintiendo simpatía, consideración, desprecio y cariño. Dan ganas de meterse en el libro e intervenir. Carlos Deza, descendiente de una familia aristocrática y quien es el personaje principal, regresa a su pueblo natal para retomar su patrimonio. Ahí encontrará al Cacique del pueblo, Cayetano Salgado y conocerá a dos damas que serán objeto de rivalidades entre ambos. El autor nos lleva a recorrer Galicia, en su estado más feudal, sacudiendo sin lugar a dudas los pensamientos políticos y morales del autor. La historia nace en un pueblo ficticio que se desarrolla como cualquier otro de esa época llamado: Pueblanueva del Conde. Sutil, exquisita y por momentos muy divertida, advierte de cómo se llevaban las cosas en ese entonces y como podría ser después, ya que la misma se desarrolla en medio de los años de la República, por lo que los asuntos políticos y religiosos se mezclan en la narración de manera muy perspicaz. Esta primera parte me ha sorprendido muchísimo también, por la gran cantidad de reflexiones que acompañan a los personajes, mismas que son cálidamente aplicables a nuestra vida. Ya alcanzando los últimos capítulos, quería saber más y más sin querer que acabara. Este clásico moderno es muy muy recomendable. Paso rápidamente a la segunda parte. Para quienes como yo, llegamos tarde a esta cita, merece la pena alcanzarla.
Tras una ausencia de 19 años, el psiquiatra Carlos Deza vuelve desde Viena a su pueblo gallego de nacimiento e infancia (el ficticio Pueblanueva) en plena segunda república española. Su retorno provocará un terremoto de emociones en el pueblo.
Recuerdo ver el lomo de la trilogía de "Los Gozos y las Sombras" en casa de mis padres, y creo que era una visión común en la mayoría de hogares españoles en los 70/80. Esta trilogía fue muy leída en su momento, originando una serie de televisión que fue también muy popular en los hogares españoles de los 80 (cuando sólo había dos canales y no mucho donde elegir), sin embargo mi sensación es que Gonzalo Torrente Ballester ha caído en un olvido relativo en el siglo XXI.
Injustificadamente a juzgar por este primer volumen de la trilogía "Los Gozos y las sombras". Esta es una novela con mayúsculas, con unos personajes perfectamente definidos (especialmente los personajes femeninos, interesantísimos), unos diálogos ágiles y directos, profundos sin afectación, magníficos. La descripción de las dinámicas, las envidias, las rencillas de un pueblo gallego en los años treinta es, sencillamente, genial. Vamos a por el segundo volumen.
Carlos Daza, psiquiatra formado en Viena, al regresar a Pueblanueva se ve envuelto en la confesión de lo que realmente quiere para su vida y preguntándose si los sacrificios que su madre hizo por él para pagar sus estudios y mantenerlo fuera de Pueblanueva valieron la pena, siendo así doña Mariana pieza clave para hacerle entender de dónde viene y la importancia de conocer la historia de su familia que él ignoraba por completo.
Pronto se ve en la sorpresa de que muchos esperaban por él por distintos motivos personales, y que su presencia en una u otra forma a marcado la vida de esas personas. Por otro lado, un hombre imponente que se cree el dueño del pueblo, dándoles libertad en sus vidas pero al mismo tiempo obligandoles que le obedezcan, infundir miedo es su arma, lo contrario a Carlos Daza que por medio del razonamiento lo desarma... para Carlos tomar el poder del pueblo no le es importante, sin embargo, los personajes y las diferentes situaciones que se presentan lo llevan a decidir entre ser uno más de los sumidos o tomar las riendas del pueblo y darle un giro a Pueblanueva que se ha visto bajo la industrialización y esclavismo al mando de Cayetano.
A biblioteca de Bueu chámase Torrente Ballester. Nesta etapa de lectura de clásicos sentía a “obriga moral” de atacarlle á súa obra de referencia. Facíao con baixas expectativas, confeso. E sorprendeume para ben. Unha redacción áxil e moderna, unha novela interesante, atractiva, que logo me atrapou. Baseada nunha vila galega “estereotípica”, ao comezo da II República, acolle a tensión entre as vellas familias fidalgas (formadas, viaxadas, propietarias empobrecidas) e unha nova casta industrializante. No cotián rebe de galeguidade, e paixóns máis humanas, as que lle dan o verdadeiro sentido ao título, a esa vida chea de gozos… e de sombras.
E non, a vila non ten nada que ver con Bueu. De ubicala, estaría no contorno de Ferrolterra. A relación con Bueu chegou coa serie de televisión, que gravou partes no porto e no Pazo de Santa Cruz a comezos dos 80. Si, el viveu un par de anos en Bueu e visitouna pero non vexo defendible que se poida dicir Pueblanueva é un trasunto de Bueu, en absoluto.
—[…] ¿Por qué un hombre siente necesidad de poder? Miró interrogativamente a Cayetano, como brindándole la ocasión de responderle, y Cayetano se sintió empujado por la mirada. —Todos los hombres desean mandar, pero unos lo consiguen y otros no. —Pero, ¿por qué? ¿Qué hay en el alma de un hombre que necesita mandar? ¿Qué pasa en el alma de esos seres que son felices si mandan, y que sólo así pueden ser felices? ¿Lo has pensado alguna vez? —Es como si me preguntaras por qué, cuando pasa una mujer estupenda, tiene uno ganas de llevársela a la cama. Es lo natural. Carlos meneó la cabeza negativamente. —No es precisamente eso. Puede ser natural en ciertos hombres, pero del mismo modo que lo son las enfermedades. El apetito de mando es una enfermedad. A Cayetano le dio la risa. —Entonces todos estamos contagiados de ella. —Es posible, pero no por eso deja de ser enfermedad.
Un 3.5. Historia interesante pero no me ha gustado ni el pusilánime personaje de Carlos ni muchos de los diálogos. Los cortos están bien, pero cuando se alargan se hacen artificiales, especialmente los de Carlos y Mariana. Lo peor, algunas discusiones filosóficas y las conversaciones con los monjes del monasterio. En ocasiones el libro se hace muy lento. De los personajes, Carlos no me ha gustado. Otros personajes e historias están bastante bien, especialmente el personaje y las conversaciones con Clara. Supongo que leeré al menos el segundo libro.