Dame Cicely Mary Saunders, OM, DBE, FRCS, FRCP, FRCN (22 June 1918 – 14 July 2005) was a prominent Anglican nurse, social worker, physician and writer, involved with many international universities. She is best known for her role in the birth of the hospice movement, emphasizing the importance of palliative care in modern medicine.
Van a permitirme que comience siendo franco, y ciertamente atrevido. La muerte es un escándalo. La perspectiva de dejar de ser es tan horripilante que anula el ser, desmiente la vida a la que pone fin. Un sinsentido. Por supuesto, Cicely Saunders no parecía pensar eso. Entonces, ¿qué sabía ella que yo ignoro? ¿Qué comprensión profunda, firmemente arraigada poseía ella de la que yo carezco? Déjenme que clarifique que yo no soy, en estas líneas, Ismael, sino que doy voy al pensamiento de mi tiempo, personifico al hombre y a la mujer de nuestra posmoderna experiencia vital. Y aquí viene mi atrevimiento, que no pretende resultar molesto para el lector, sino atraparle: ¿qué lleva a alguien a dedicar su vida y su profesión a testimoniar desde la primera fila, y día tras día, el escándalo de la muerte? Sin duda, un paliativista ha de ser un loco, una especie de hippie, o un cínico, que le resta importancia a este absurdo insultante que es que la gente se muere. Un paliativista tiene que ser, ¡no hay alternativa!, una persona frustrada pero experta en disimular y sonreír: ¡un estafador! ¡Diantre!, entonces, ¿por qué no entreveo nada de esto al leer Velad conmigo? ¿Qué tenía esta mujer excepcional, y los trabajadores del St. Christopher, y aún los profesionales de cuidados paliativos (CP) que conozco, para que yo no vea que están horrorizados ante la muerte? Porque también he conocido a más de uno que lo está, ¡y a quién le extraña! Las conferencias de la Dra. Saunders tienen algunas respuestas valiosas para mis preguntas, las preguntas perplejas y suspicaces del hombre de mi tiempo. Dos de sus capítulos encierran algunas de estas respuestas, que trataré de citar de forma aplicada. La sinopsis de la edición de la fundación Pía Aguirreche del libro contextualiza con maestría sus respuestas, hablándonos de qué clase de mujer daría unas respuestas como ésas. Dice: “Cicely estaba convencida de que toda vida es preciosa incluso mientras se apaga”. Vayamos con las respuestas.
CAPÍTULO - "Enfrentándose a la muerte"
La existencia de una opción legal para proporcionar un atajo hacia la muerte implica concederle ya poco valor a la persona que se está muriendo y al proceso que dicha persona está realizando.
De modo que la persona es valiosa aun cuando sufre, y no solo eso: su propio “proceso” es un proceso valioso. Me sumo a las líneas que en el libro vienen a continuación añadiendo que el valor de este proceso (de sufrir por enfermedad, de llegar al final de la vida) redunda en beneficio no sólo del enfermo, sino de mucha gente. Como ejemplo personal, mi familia se ha beneficiado del proceso de enfermedad del hermano de mi abuela, hasta su muerte, con una intensidad tan arrolladora que ha llegado hasta mí, la tercera generación, con un impulso de alegría y agradecimiento que sigue hoy muy vivo.
La pena más grande de un paciente moribundo es el fin de sus relaciones y sus responsabilidades. Y también: Afrontar la muerte significa enfrentarse al final de esperanzas y proyectos. La autora manifiesta con estas líneas tan adultas, tan sobrias, un conocimiento profundo de la realidad que viven sus enfermos crónicos y terminales. No lo ignora, no pasa de puntillas, no establece un gran parapeto afectivo y psicológico para ignorar o minimizar este sufrimiento. Al contrario, se enfrenta a él y se esfuerza por comprenderlo. Esto puede dar miedo, sin duda, y ella misma pudo verse tentada en más de una ocasión por la urgencia por huir, por el falso consuelo de darse a sí misma una explicación simplona, frívola, para todo el sufrimiento que presenciaba.
Hacer frente a la muerte es afrontar la vida y llegar a aceptar aquella es aprender mucho sobre esta.
Una y otra vez la autora habla del aprendizaje, aprender a vivir. Y esta preocupación por entender la vida mejor parece ser un estímulo constante para Saunders, en un esfuerzo, que es a la vez recompensa, por vivir intensamente, por “afrontar la vida” en todas sus caras, también las amargas.
CAPÍTULO "Fijaos en él"
Ahora teníamos nuevos recursos para añadir a nuestra compasión. Llama la atención que el esfuerzo de la autora y su equipo por dar un paso más allá de la mera (aunque crucial) comprensión de la enfermedad y el sufrimiento de sus pacientes. Poniendo su atención en el auxilio del sufrimiento del enfermo, son inconformistas, ambiciosos en lograr este remedio del dolor de forma eficaz. Además, este uso novedoso de fármacos que ellos desarrollan supone una tecnología que no deshumaniza, que no “sobretecnifica” la medicina, que está puesta al servicio del mismo propósito que toda la profesión del médico y de aquel que cuida de otros: disminuir su sufrimiento.
[Hablando del St. Christopher hospice] “Se estableció y ha madurado como una fundación cristiana [···] desde la creencia de que el Dios revelado en Cristo compartió y comparte la oscuridad del sufrimiento de los moribundos, y ha transformado la realidad de la muerte”.
Las ponencias incluidas en el libro, como la autora, tienen una muy profunda raigambre cristiana. Aunque el texto lo deja claro, me gustaría subrayar que es en la convicción firme de que Cristo ha “transformado la realidad de la muerte” como Saunders entiende esta realidad, que al comienzo considerábamos espantosa para el ciudadano moderno. Esto configura su forma de entender el sufrimiento, la muerte y el dolor, que cobran sentido solo en la dimensión de la fe. En la siguiente frase la misma autora se sabe consciente de que no todos comparten este fundamento, de manera que podemos excluir la ingenuidad como explicación de esta convicción. A juicio de quien escribe estas líneas, que en esta ocasión sí es Ismael, no existe una fundación más sólida que la que tiene Cecily Saunders para afirmar que la muerte no tiene la última palabra, para mirarla a los ojos sin miedo y con la determinación de no dejarla vencer.
Me dejo muchas citas que he ido subrayando en el tintero, que han mantenido mi mente y mi alma en un estado de efervescencia constante mientras leía el libro. La presente reflexión, siendo como es poco ortodoxa en su formato, ha pretendido llevar a su redactor a una profundización asertiva sobre la realidad de los CP tal y como los vivió y encarnó Cicely Saunders, buscando comprender, en lo posible, la realidad de una vida entera en la extensión de un libro breve, y de unas escuetas líneas de reflexión, de manera verosímil y sedienta de aprendizaje.
This is a fantastic book. Cecily Saunders is my role model. I love her writings, they are so profound as a doctor and as a Christian. Cecily talks about the journey of building her hospice, serving patients, the years of hard work. Her thoughts on suffering and pain, are so beautiful. Must read for all in palliative care and for caretakers of these patients. For doctors too.