Malayerba es uno de los libros más violentos que se han publicado en los últimos años, y también de los más interesantes, precisos, extraordinarios.Es la crónica, necesariamente fragmentaria, de la violencia del narcotráfico en el norte de México, o más bien de la experiencia de ese acaecer violento tal como se manifiesta cotidianamente en aquella zona del paí la vivencia de los niños, de los empleados y empleadas, de los ciudadanos de a pie; de los narcos incipientes y los pesados. Y es también un poderoso registro sonoro de la infiltración de esa experiencia terrible en la lengua de todos los días, en el habla de la calle.
Con este libro, Javier Valdez Cárdenas entra de manera definitiva en la historia de la crónica en México, y lo hace por la puerta grande.
Debo decir que estuve tentada a ponerle tres estrellas, pero recapacité. Es indiscutible que Javier Valdez refleja cómo el narco y la violencia no sólo se han normalizado en México, sino que están entretejidos en la vida cotidiana de la sociedad. Por eso los sujetos de sus crónicas son mamás solteras, niños, adolescentes, un vendedor de queso y no un narcotraficante. Si acaso el protagonista del libro es el Narco (así, en mayúsculas). El detalle que no celebro es el tono y el estilo: escribe impecable y usa muchos recursos literarios y el ritmo de la poesía en sus crónicas, pero eso me parece un tanto distractor. Soy periodista y de manera cotidiana leo textos sobre narco, así que celebro que haya buscado formas novedosas de retratar esta realidad, pero son TAN notorios esos detalles de estilo que la historia a veces pasa a segundo plano y eso no me convenció. Es decir, cuando el escribir bien llama más la atención que lo que se quiere comunicar, me parece que el texto tiene cierto problema. Aún así es un muy buen libro.
El periodista, Javier Valdes Cárdenas, ejecutado por denunciar el fenómeno narcosocial en el norte de México recopiló, en este libro, una serie de crónicas acerca de los personajes, las atmósferas y las relaciones humanas que rodean a Culiacán y Mazatlán en este mosaico literario llamado "Malayerba". Con diferentes registros, unos contados en primera persona, y otros desde la óptica del periodista que se viste de narrador para contar la vida de niños, mujeres, hombres comunes y toda la fauna que da vida a la narcoliteratura mexicana desde hace unos años. Irregular, pero entretenido y emocionante, en ciertas partes.
Relatos anónimos sobre la situación actual de nuestro país, tan sorprendentes que no puedes creer lo que sucede, una crónica que queda para la posteridad y que nuestra sociedad conozca bien su pasado y presente y evitar repetirlo, tristemente pareciera que nuestra sociedad no se preocupa aun en conocerlo, al terminar de leerlo vinieron a mi mente unas estrofas olvidadas y/o desconocidas de nuestro himno:
Ya no más de tus hijos la sangre Se derrame en contienda de hermanos; Solo encuentre el acero en tus manos Quien tu nombre sagrado insultó...
El trabajo de Javier Valdez es imperdible para todo mexicano. Si bien las historias se centran en la narcocultura de Culiacán, las narraciones no dejan neutral a nadie.
Si no le pongo las 5 estrellas es porque al ser crónicas, por lo menos para mí, se pierde un tanto en la poética que buscaba darle el autor. Aunque lo disfrute la mayor parte del tiempo, soy alguien que disfruta la crónica más cruda, pero por todo lo demás todo bien. Espero leer más de Javier, siempre recordando que el narco y la impunidad del Estado fue quién nos lo quitó.
Lenguaje un tanto complicado para un lector sudamericano, con algo de esfuerzo se logra comprender al menos la idea principal de los relatos. Para los que estamos tan ajenos a la realidad del mundo narco del norte de México, es difícil hacer la distinción entre la realidad y lo fabulesco. Al ser crónicas debiera suponer que las historias fueron reales pero con el tipo de narración empleado cuesta un poco asimilarlas cómo tal. 3.5⭐
Una serie de relatos cortos sobre la vida dentro y alrededor del narco. Narración cruel, cruda, simpática, poética. A veces todo al mismo tiempo, pero lo que más me deja impactado es que en la vida real hayan asesinado al autor justamente la gente del narco. Tal vez debería agregar depresivo y aterrador al final, pero literariamente vale mucho la pena como una crónica de la situación.
Que en paz descanse Javier Valdez Cardenas. Tristemente un martyr de la verdad en Mexico y en su tiempo un gran autor y reportero del Narco.
El libro es una serie de crónicas. Es muy fácil de leer y tiene un tono casual muy parecido al habla de los norteños de los que trata tanto el libro. Conmovedor, chistoso, y realista.
La verdad es que esperaba un libro mucho más explícito y ha sido, justamente, la sutileza con la que deja aparecer la violencia que se imprime en todas las dimensiones de la vida en México, lo que hace de este libro un retrato oscuro y ajustado de la realidad actual de ese país.
Fascinantes relatos cortos sobre personajes, sucesos, cotidianidades que forman el día a día de mi ciudad Culiacán. La pluma de Javier Valdés es magistral. Describe con gracia y de manera muy amena, además de con un lenguaje sintético los personajes y los ambientes de sus relatos.
Crónicas de un país que cada vez está más acostumbrado a convivir con el narcotráfico. La crudeza de cada relato me fue envolviendo cada vez más y por momentos me hacía pensar que estaba leyendo una ficción de un mundo que no existe. Increíble pensar que es el día a día de muchas personas.
Duro, sobrecogedor, enfurecedor, violento. Valdez es sutil, pero directo; su ausencia en el mundo de la crónica universal es un agujero que nunca podrá llenarse.
Crónicas cortas sobre la violencia cotidiana de este México sangriento. Lo que más me gustó fue el uso del lenguaje: poético, violento, vertiginoso. Quizás es un libro de tres o cuatro estrellas pero le doy cinco porque cualquier cabrón asesinado por escribir, en un intento por censurarlo, merece cinco estrellas en todos sus libros.