"La cura" es la primera novela del escritor uruguayo Gabriel Peveroni (Montevideo, 1969). Cultor de una prosa de marcado carácter realista urbano, sus novelas se ubican dentro de la llamada “nueva narrativa latinoamericana”, bautizada como movimiento en los volúmenes Mac Ondo y Líneas Aéreas de amplia repercusión continental.
"La cura", que antecede a "El exilio según Nicolás" (2004) y "Tobogán blanco" (2009), fue catalogada como “una novela revulsiva y seguramente fundacional de la nueva literatura uruguaya”. Peveroni se ha destacado como poeta y en las dos primeras décadas del siglo XXI como dramaturgo, siendo nominado en las temporadas 2003 y 2004 al Florencio Mejor Autor por las obras 'Sarajevo esquina Montevideo' y 'El hueco'. Es autor de la trilogía "Groenlandia", "Berlín" y "Shanghai".
"La cura" tuvo su primera edición por Editorial Alfaguara, presentada por primera vez en Feria Internacional del Libro de Montevideo, diciembre de 1997, por Eduardo Darnauchans y Maximiliano Angelieri. Fue finalista del Premio de Novela Rómulo Gallegos.
"Nada de narrativa histórica ni literatura fantá Peveroni crea un mundo circunscrito a los hábitos de un grupo de jóvenes de clase media zambullidos en la movida de "sexo, droga y rock and roll" de los noventa. En un estado de resaca permanente, en una Montevideo nominada como "Ciudad Detenida", el narrador organiza un melodrama aderezado con algún motivo de delirio criminal" (Carina Blixen).
Historia de un lector de "La cura":
Hace frío en Madrid. Llego sin tiempo, está lleno de personas vestidas de negro. Los veo de cerca, empiezan a tocar y él comienza a cantar. Escucho una vez más, Friday I'm In Love, Lovesong , Boys Dont Cry, Just Like Heaven, Lullaby ,Killing an Arab , High, un tema de ahora y uno de antes, suenan mejor que todos los discos que tengo de ellos. Se acerca y hace una reverencia, me ve. Mis amigos se rieron cuando hace años les dije que en Buenos Aires Madonna me miró. Ellos en algún momento te ven. Un breve instante en que el artista agradecido reconoce a sus miles de espectadores que son individuos y ahí están apretados y sudados, pero están. Supongo que los grandes verán y enfocaran a varios como forma de dar las gracias. Tocan dos horas y media, cada vez más, mejor. Simply Red fue igual, tocan hace una vida, son muy buenos, no son un producto. Podría vestirse así o como quisiera, pero que siga. Las luces me marean mucho, y entre la música y el humo siento que el tiempo aparece. Es un telón lleno de imágenes. Me veo con 18 años escuchando mi tocadiscos, tenía “Standing on a beach”, estoy en casa, miro por la ventana y veo el muro del vecino. Estoy solo, y me algún día tengo que verlos en vivo. Luego, con 28 años, camino por el centro y en una librería está la novela “La cura”, leo una frase, el protagonista está obsesionado con las palmas que se escuchan en “Close to me”. Me lo voy a comprar, sale 250 pesos, tengo 200, debo dejarlo en el mismo rincón de la vidriera. Llego a los 38. Paseo por Montevideo, ya no vivo allí, es enero de este año… un gran enero. Paso por la librería y en el mismo rincón está mi libro, el sol decoloró la tapa. Entro a comprarlo, el hombre lo mira y dice “te voy a hacer un descuento porque está medio arruinado”. Me lo compro a 200 pesos. 10 años después. Escucho en vivo a “The Cure”, 20 años después. Siento que el tiempo aparece. Estoy solo. Ya no está el muro.