Hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, muertos y vivos cohabitan estas páginas y nos permiten conocer, a través de sus historias, las heridas y cicatrices que la guerra grabó para siempre en sus cuerpos y en sus almas. Estos cuentos son como pequeñas pinturas que retratan la condición humana desde diferentes ángulos.
Luego de haber escrito los guiones de Epopeya y Pólvora y polvo -exitosos títulos de la historieta nacional- el escritor Javier Viveros nos demuestra que aquella guerra fratricida entre Paraguay y Bolivia es una cantera verdaderamente inagotable y que hay todavía mucho por contar.
Tiene cuentos realmente buenos y algunos poco relevantes. Es una obra destacable dentro de la narrativa nacional. La adjetivación por momentos es muy borgeana para mí gusto, pero sé que esa es la principal inspiración del autor.
Una buena colección de cuentos cortos sobre esa contienda Chaqueña, del cual extraigo " Recordando al soldado Vargas" , uno de los cuentos que personalmente me llena como lector, que no quita calidad narrativa a ninguno de los demás incluidos en el libro.