El lector seguramente recuerda el anterior título de Henry Trujillo, Torquator, publicado en esta misma Colección. Los méritos de aquella primera novela, elogiada por la crítica, reaparecen en El Vigilante: la nítida, precisa estructura y ritmo de la mejor novela policial atrapa al lector; un narrador seguro de sí mismo (el autor sabe desde el comienzo donde nos quiere llevar), un estilo seco, sutilmente tenso y nervioso, nos arrastra a una lectura apremiante: siempre queda una "vuelta de tuerca", un nuevo misterio a resolver.
Una historia corta de misterio con un toque a lo Cortázar.
Cuenta la historia de un vigilante nocturno en Paso Carrasco que ve como un Chevette blanco estaciona entre los árboles en el medio de la noche. Al amanecer cuando el auto desapareció hace horas decide investigar la zona y encuentra debajo de piedras, en pequeños paquetitos, miembros mutilados de una mujer.
Es simple pero muy bueno y el final no tiene desperdicio.
Este libro fue genial, totalmente fuera de lo que me imaginaba, me sorprendió lo bien que está narrado, muy ácido, vueltas de tuerca, situaciones que dejan anonadado. Es tan corto que uno no espera que sea tan bueno, pero lo es, me encantó.