5⭐⭐⭐⭐⭐
Japón, finales del siglo XVI. El país deja atrás la Era de los Estados en Guerra y se adentra en un titubeante periodo de paz. Entre las víctimas del largo conflicto se halla Seizo Ikeda, único superviviente del clan regente de la provincia de Izumo, huérfano a los nueve años tras el exterminio de su casa. Hostigado por los asesinos de su familia y condenado al destierro y al olvido, inicia un largo peregrinaje al amparo de Kenzaburo Arima, último samurái con vida del ejército de su padre, convertido ahora en su mentor.
En el otro extremo del país, Ekei Inafune, un médico repudiado por aplicar las artes aprendidas entre los bárbaros llegados de Occidente, se ve implicado en una conjura urdida a la sombra de los clanes más poderosos del país. Una conspiración capaz de acabar con el frágil periodo de calma que da comienzo.
Una novela cruda y bella, cargada de matices, que nos hace viajar a través de un Japón devastado por más de dos siglos de guerra, entre cuyas cenizas, sin embargo, florecen los más hermosos cerezos.
"Un samurái doblega con su voluntad al enemigo, ha vencido el combate antes de que las espadas se crucen. El acero solo es la prolongación en tu mano de esa voluntad, la extensión del alma del guerrero"
Segundo libro que leo del periodista y escritor gaditano David B. Gil en el que nos sumerge de nuevo en el peligroso y desafiante Japón feudal de finales del siglo XVI (conocido como período Sengoku 戦国時代), una época en la que las guerras entre clanes se sucedían sin cesar y en el que el honor y las traiciones casi iban de la mano entre los Samurais, los Ashigaru, los Ronin, los Daimios o los Magistrados, quienes afirmaban ser leales al Emperador y al Shōgun, pero que en realidad no anhelaban otra cosa que no fuera conseguir el poder supremo y la jefatura de la nación.
[Definiciones]
- Samurái: Los samuráis (también bushi) eran una clase de guerreros que surgieron en el siglo X en Japón y que prestaron servicio militar hasta el siglo XIX. Soldados de élite y altamente entrenados, expertos en el uso del arco y la espada, los samuráis eran un componente esencial de los ejércitos japoneses en la época medieval.
- Ashigaru: Los Ashigaru eran quienes componían la mayor parte de un ejército, los conscriptos por los señores feudales en sus dominios, provenientes de la clase campesina.
- Ronin: La palabra ronin deriva de las palabras japonesas ro que significa «sin rumbo» y nin que significa «persona». Por lo tanto, un ronin se refiere a un samúrai sin hogar o señor al que servir. Esta condición era el resultado de diversas circunstancias, como la muerte de su señor, la caída del clan al que pertenecían o la pérdida de estatus social.
- Daimio: El término daimyō originalmente se refería a las personas que tenían poder en las provincias, pero desde el siglo XIV, cuando la clase samurái se volvió más poderosa, la palabra empezó a designarse a los samuráis que controlaban una vasta área de tierra y tenían muchos subordinados: en pocas palabras: “señores feudales”.
- Magistrado: Bugyō (奉行), traducido comúnmente como "comisionado", "magistrado" o "gobernador" era un título asignado a oficiales gubernamentales en el Japón feudal.
- Shōgun: En el Japón medieval, los shogunes eran dictadores militares que gobernaban el país por medio de un sistema feudal, en el que se intercambiaba el servicio militar y la lealtad del vasallo por el patronazgo del señor. Establecido como una institución por el primer shogun oficial, Minamoto no Yoritomo, en 1192, los shogunes gobernarían durante siete siglos, hasta la Restauración Meiji de 1868.
Este libro es una auténtica delicia, un compendio de conocimiento acerca de un periodo como es el Japón feudal del siglo XVI en el que creo que no existen en español demasiados libros y que David domina a la perfección. Fue finalista del Premio Fernando Lara y se convirtió en la primera obra autoeditada en ganar un Premio Hislibris de Novela Histórica, ahí es nada.
Llegué a este libro gracias a amigos y amigas de GR y en especial de La Banda, donde se ha convertido en un libro de culto y ahora entiendo el porqué.
Son 800 páginas llenas de crudeza pero escritas con una narrativa delicada y tan absorbente que parece que es el propio libro el que te lleva en volandas hasta el final, un final apoteósico que me ha dejado extasiado, sorprendido, maravillado y en cierto modo, triste por haber llegado a él tan pronto.
La novela está estructurada entre 2 tramas principales que se necesitan la una a la otra para existir y que requieren de bastante atención por parte del lector o lectora, aunque tengo que decir que la forma tan exquisita y delicada en que David nos lleva de una a otra, hacen que en ningún momento nos salgamos de una historia en la que se mezclan el honor, la venganza, la bondad y la crueldad de una forma sin igual.
La narrativa es fluida y ágil, con una atmósfera de suspense y de misterio que evoca ese sentido del honor y belleza que se respira en la cultura japonesa, además de tener un ritmo milimétrico entre pausas y escenas de acción, que hacen de la lectura una experiencia maravillosa. El estilo es sencillo y directo, pero no por ello menos efectivo, utilizando David un lenguaje preciso y evocador con el que describe a la perfección los escenarios, los personajes y las emociones (muchas y muy fuertes) que se desprenden de su lectura.
Los personajes, tanto los principales como los secundarios están llenos de vida y de historias excepcionales, con dilemas existenciales y morales muy fuertes. Son personajes valientes, honorables a la vez que impulsivos y vengativos, con los que resulta sencillo empatizar y con los que aprendemos que la venganza no es (siempre) la respuesta y que es posible encontrar la paz y la felicidad sin recurrir a la violencia.
Por último cabe destacar el gran proceso de documentación del Japón feudal por parte de David, se nota en cada detalle, en las notas al pié de página y en cada aderezo lírico la gran labor de investigación que hay detrás de este novelón, siendo exhaustiva y fiel desde el punto de vista histórico en el reflejo que realiza de la cultura japonesa y la filosofía de vida de los Samuráis y de otros personajes esenciales en aquellos siglos de guerras entre los señores feudales.
Si aún no lo habéis hecho, leed a David B. Gil sin perder ni un sólo minuto.