Elixir es el segundo libro de la trilogía Pociones (The Potion Diaries). Los asuntos que vimos en Filtro, el libro anterior, tuvieron su conclusión, por lo que en esta secuela nuestros personajes ya conocidos han de embarcarse en una nueva aventura que ya se había mencionado antes aunque muy por encima.
En esta ocasión, Sam deberá buscar, con ayuda de sus amigos, el diario perdido de su bisabuela Cleo con el fin de salvar a su abuelo y, al mismo tiempo, evitar que caiga en manos de enemigos, unos conocidos y otros ocultos. De nuevo, los peligros y una buena cantidad de acción están asegurados.
Dando un vistazo general, Elixir me terminó gustando tanto como su predecesor, aunque no todo el tiempo pensé lo mismo. La primera mitad es mucho más pausada de lo que esperaba, y no es que no pasen cosas, sí que pasan, incluso hay un par de picos de acción, pero no me lograba emocionar, lo sentí como un arranque muy largo. Sin embargo, después de cierto suceso en adelante, por ahí de la mitad, adquirió un tinte mucho más movido y, ahora sí, emocionante.
Villanos haciendo sus maldades, complicaciones, giros, descubrimientos, ese ir de aquí para allá que tanto animó la aventura previa. Conocemos rincones distintos del mundo y hace su aparición un nuevo personaje decisivo y algunas criaturitas interesantes.
Eso sí, a diferencia de Filtro, este final no queda cerrado del todo, una parte sí pero otra ya nos deja con el conflicto servido para el último libro.