“La psicogeografía se proponía el estudio de las leyes precisas y de los efectos exactos del medio geográfico, conscientemente organizados o no, en función de su influencia directa sobre el comportamiento efectivo de los individuos”. Introducción a una crítica de la geografía urbana. Guy Debord.
Emilio Santiago Muiño hace aquí un ejercicio de geografía poética, un álbum de observaciones y recuerdos en sus paseos por Madrid. Mientras espera la revolución o la vuelta de la vegetación a las calles de la ciudad tras la el colapso energético del capitalismo, puede imaginar Atocha como un lugar tras el que está el mar, un descanso tendido en el parque del Oeste puede originar una epifanía en la que comprender el “todo continua” de Hegel, o puede observar a un grupo de jubilados jugar al dominó en un Burger King y constatar que el poder no es omnipotente y “la gente, sin aspavientos, desvía el sentido de los planes del poder y hace lo que le da la real gana”. Como hace el paseante al andar.
Interesante planteamiento. Mas teórico que su propuesta poética o su forma de ver las cosas muy centrada en sus posiciones ideológicas. Pero es cierto que el ejercicio -libre- que plante es muy interesante a la vez que contagioso. Y no paro de mirar la ciudad desde esa perspectiva poética, encontrado en la realidad la belleza que muchas veces se nos escapa y que muchas veces busco(amos) en abstracciones. La imaginación y la realidad son una pareja perfecta que genera posibilidades infinitas. Sea esta una de las lecciones que me llevo del libro
Gran viaje por la geografía poética de Madrid. Muy recomendable para aquellas personas que conozcan esta bonita ciudad y sus recovecos. Pero sobre todo, para las que cada lugar va acompañado no solo de su imagen y estructura, si no de recuerdos y emociones.