Siempre me sorprende cuando un libro que habla de hechos del pasado se muestra como una obra de plena actualidad. No debería sorprenderme, puesto que la historia se repite y debería estar acostumbrada, pero lo hace. Lo más curioso de este libro es que está escrito durante el nazismo, por un judío alemán que pretendía remarcar el antisemitismo de su tiempo hablando de una historia pasada como es el levantamiento judío del año 66 d.C. y la consiguiente guerra y caída de Jerusalén y el templo.
Pero no es solo el antisemitismo lo que lo hace una obra actual (esto, desgraciadamente, lo haría actual en cualquier época) sino esa contraposición de Oriente y Occidente: el misterioso y monoteísta Oriente y el cosmopolita Occidente, el antiguo Oriente y el moderno Occidente, el espiritual Oriente y el materialista Occidente, el irracional Oriente y el racional Occidente... Todos esos clichés que siguen utilizándose actualmente y que tiñen cualquier relación entre las civilizaciones de ambos "lugares" (porque al final esa dicotomía Oriente/Occidente y la línea que se traza en el mapa para separarlos es una ficción en sí misma). Resulta sumamente curioso que en el siglo I existieran guerras en Oriente próximo incitadas por una mezcla de religión y nacionalismo, con su punto de reivindicación social. Es aterrador y fascinante al mismo tiempo.
En cuanto a la historia de la novela, nos habla de Joseph Ben Matatías, sacerdote de primer orden, que viaja a Roma para interceder en la liberación de tres compatriotas judíos encarcelados por sedición y cómo a partir de ese viaje Joseph se verá envuelto en la espiral histórica que terminaría con la destrucción del templo de Jerusalén, del que sería testigo y del cual escribiría en el libro "La guerra de los judíos", ya con el nombre romano por el que sería recordado en la Historia: Flavio Josefo.
Me ha gustado mucho el libro. Es ágil, está bien escrito, los acontecimientos históricos están bien narrados de tal manera que aunque pasan muchas cosas y hay bastantes personajes puedes seguir el hilo de la acción sin problemas, describe la religión y costumbres judías de la época de forma muy pedagógica (supongo que sospecharía que la mayor parte de los lectores serían legos en esta materia) y consigue trasladar el drama que fue la destrucción del templo para el pueblo judío, cómo de demoledora fue esa guerra para ellos. Como libro histórico debo decir que está muy bien.
El "pero" que le puedo poner al libro es que Joseph no me cae bien, pero eso no es culpa del escritor. Joseph es una de esas personas muy pasionales, que actúa antes de pensar, y cuando ocurre lo que toda persona racional sabía que iba a ocurrir, se lamenta y cree que es una prueba divina. No, Joseph, no, es que eres tonto. El libro intenta incidir con los personajes en que lo que ocurrió no se pudo evitar, que los personajes actuarón así movidos por impulsos más allá de su control. Como cuando en la obra de Shakespeare Romeo grita "soy juguete del Destino". Lo que ocurre siempre con este planteamiento es que si esas personas se hubieran parado a pensar un poquito en lo que estaban haciendo, nada (o casi nada) de eso hubiera ocurrido. No es el destino, son sus decisiones. Que tomaron esas decisiones empujados por sus creencias y educación y ámbito sociocultural, vale, pero siguen siendo sus decisiones. Por supuesto, esto lo digo con la seguridad que proporciona el saber lo que ocurrió. Nadie en ese momento histórico podía realmente aseverar lo que pasaría al final, aunque algunos lo sospecharan, razón por la que Feuchtwanger convierte a Justo de Tiberíades en némesis de Joseph, echándole siempre en cara su cabezonería, su cerrazón, su hipocresía e insensatez.
Este libro es un buena novela de género histórico y es muy recomendable para todos aquellos que tengan curiosidad por este periodo. Aunque hay que tener en cuenta que es la primera parte de una trilogía (que yo voy a leer entera).