Cuando leí el título del libro, pensé que sería más bien un texto expositivo. Si bien es instructivo, su propósito también es diagnosticar y proponer. Comienza con un prólogo de Daniel Mansuy al que hay que prestar atención porque, por un lado, resume muy bien el argumento e intención del escrito, y por otro, comparte y alimenta la propuesta de Ortúzar en su libro de 2016 “nos fuimos quedando en silencio”. Así, este libro, en su propuesta política, puede verse como un complemento del libro de Mansuy. La idea principal de ambos es que el ser humano de constituye de lo heredado (cultura y familia), y el individuo. Desde esa vereda la política no puede dirigir hacia un colectivismo exacerbado ni hacia una atomización individual, ya que si nos aproximamos a alguno de esos extremos se estaría pasando a llevar la naturaleza del ser humano. Con la vista en ese horizonte, Ortúzar se preocupa de ir paso a paso construyendo su argumento para terminar proponiendo una estructura de poder que respeta la naturaleza humana.
Se nota que Ortúzar puso parte de su alma en este libro. Las referencias bibliográficas alcanzan más de 150. Además hay muchas referencias a películas y series como Los Simpson. Buena parte del libro tiene un tono cercano y ameno, como buen millenial, pero no por eso, poco riguroso.
Siendo yo un admirador de la lucidez y capacidad explicativa de Ortúzar, creo que los capítulos más notables son los primeros, donde explica los fundamentos del poder, las normas, y lo que implica esto en la formación de estructuras sociales. Sin embargo, creo que a veces no termina de ser claro en lo que busca exponer o proponer, sobre todo en los capítulos finales como por ejemplo en “Una nueva disposición política”.
El libro está lleno de ideas interesantes, pero siento que a medida que avanza se va diluyendo el sustento su propuesta. Más allá de todo, comparto el deseo final del proyecto de Ortúzar y su priorización por los débiles, pero considero que falta un trecho para entender de mejor manera como se imagina en términos concretos lo que quiere. Con esto me refiero a que me faltó saber en qué tipos de instituciones concretas está pensando, qué debería ser cambiado en la política pública, qué tipo de líderes deberían promoverse o surgir, etc. . Más allá de los principios, esa falta de detalle me hizo más difícil el poder sopesar su propuesta.
Por último, también me pareció un poco excesivo acudir a “La sociedad del cansancio” de Byung-Chul Han, para criticar a la sociedad actual, porque entiendo que ese texto ve al ser humano actual como un ser autoexplotado por la norma social. Más allá de que estemos en la sociedad más individualizada de la historia, ese juicio me alejó un poco de su diagnóstico.
3 estrellas y media.