Pocas figuras del siglo XX español han sido tan profusamente mitificadas como la de José Antonio Primo de Rivera.
El régimen franquista le dedicó un grandioso culto calificándole de caído y mártir principal de la Cruzada y las biografías redactadas durante la dictadura por falangistas que conocieron y trataron con el Jefe Nacional de la Falange Española de las JONS son en tal grado elogiosas y acríticas que resultan en su mayoría inservibles.
Por fin, a los 80 años de su muerte, Joan Maria Thomàs, especialista en la historia de Falange, nos ofrece una nueva e imprescindible biografía que explica al personaje a la luz de los rasgos de su personalidad, de su pensamiento y sus actuaciones políticas más definitorias, cuestionando el mito y culto interesados que le fueron dedicados. Thomàs dibuja, con rigor y objetividad, el perfil de un líder fascista dispuesto a conseguir la implantación de un régimen político de ese tipo en España, al frente del cual aspiraba a estar él mismo, al tiempo que distingue entre lo que pretendía José Antonio y lo que fueron la Falange franquista y el Régimen de Franco.
Interesante biografía política e ideológica. Así como un breve análisis de su mitificación tras su muerte. El aspecto más relevante es, a mi modo de ver, el análisis de su pensamiento. La idea de patria como "unidad de destino en lo universal", expresión que nunca antes había entendido. Una unidad superadora de las divisiones partidistas, sociales, económicas... sublimadas en torno a un proyecto común, la vocación imperial. Pues de eso se trataba. De convertir a España en una gran potencia, inspirada en el antiguo Imperio hispano. Curioso su proyecto de usar la bandera catalana, el castellano como lengua común y ubicar la capitalid en Lisboa para ese nuevo Imperio. Interesante también el engarce institucional a través de familia, municipio y sindicato. O el cristianismo como base moral, aunque sin caer en la identificación iglesia-estado. Contrario al capital especulativo y partidario de una reforma agraria sin amenazar la propiedad privada, basada en el pequeño agricultor y en unidades productivas racionales, su visión resulta, desde nuestro presente, un tanto ingenua. En cualquier caso, hubiera sido un digno contrincante político si no se hubiera decantado por la "dialéctica de los puños y las pistolas". El mesianismo seguramente mermó su capacidad efectiva de diálogo.
Es interesante ver cómo va evolucionando. Al principio, un chico que quiere alejarse de la figura del "dictador" que es su padre. En parte por vergüenza por lo "campechano" de su discurso, en parte por querer superarle y conseguir lo que su padre no consiguió: cambios reales. Empieza a desarrollar una doctrina propia, intentando acercarse a intelectuales, y formándose él mismo, y empieza a construir algo que mama mucho del fascismo italiano. Como zelote, se enfrenta a distintos grupos también de derecha para intentar mantener la pureza de su ideología, lo cual al principio lo lleva a ser un personaje muy marginal en la política. Poco a poco, va moviendo ficha y va cobrando protagonismo y adeptos (nunca llegan a ser muchísimos antes de la guerra civil) muy sectarios que van cometiendo actos de violencia (que Jose Antonio dice que siempre es respondiendo a agresiones previas, nunca de motu propio). Pero llega un momento en el que ves que se le va de las manos. En el libro comenta esa dualidad de Jose Antonio: por una parte la del mesías que viene a solucionar los problemas de España, inflexible para mantener pura la ideología, pero por otra la de un personaje que pretende hacerse pasar por "ni de izquierdas ni de derechas", que busca consensos y pactos para intentar acercarse más a su objetivo. Y su final es bastante abrupto. Muere su padre en el año en el año 30 en París. Apenas 6 años más tarde muere él fusilado en la cárcel de Alicante. Unamuno llegó a decir de él "Es un muchacho que se ha metido en un papel que no le corresponde. Es demasiado fino, demasiado señorito y en el fondo, tímido para que pueda ser un jefe y, ni mucho menos, un dictador."
En cuanto a su ideología. Me ha sorprendido. Para Jose Antonio, para evitar la revolución social que Marx había vaticinado implicaba hacer una "revolución nacionalsindicalista" contraria a la comunista-marxista o a la anarquista, pero revolución, a fin de cuentas, una que desmontase el capitalismo para construir un orden nuevo, comenzando por el hombre, por el individuo. El eje vertebrador de España para él son las instituciones naturales: la familia, el municipio y el sindicato (vertical), y planea organizar una España nacionalsindicalista, en la que todos los trabajadores generen una plusvalía que revierta en ellos mismos, gobernada por sindicatos verticales de patronos, obreros, sectoriales, que negocien. Entonces se aleja de: - Capitalismo: lo critica muy duramente porque dice que no es justo que el capitalista viva en el exceso mientras se queda con la plusvalía y el fruto del trabajo de unas masas que viven en la miseria. Esta lucha contra el capitalismo es sobre todo el bancario, usurero. Plantea nacionalizar los bancos. No obstante, es defensor de la propiedad privada. Plantea una "tercera vía" en la que la propiedad privada sea de los pequeños empresarios, campesinos, etc. - Conservadores: ve necesaria una revolución que cambie el sistema actual que permite los privilegios de unas minorías frente a las miserias de las masas. - Cristianos: pese a ser cristiano, separa en todo momento el papel de la Iglesia en el Estado. - Monárquicos: parece sorprendente, pero tanto Miguel Primo de Rivera como él, podrían considerarse "republicanos" en el sentido de que detestan a la monarquía (Miguel al final de su dictadura, cuando Alfonso XIII le desbanca en intrigas de salones, generando un odio que Jose Antonio hereda). Falange Española incluso pierde una gran cantidad de patrocinio alfonsino con tal de mantenerse "puros". También, es contrario a los carlistas, monárquicos de la otra rama y encima tradicionalistas. Entonces ¿qué tiene de derecha? - Autoritarismo: odio a la democracia y a la II República (pese a que falange española se presenta en varias ocasiones a las elecciones, sin mucho éxito, y sin interés en fusionarse con la CEDA si no consigue un buen trato). Pretende alcanzar a nivel nacional el título de líder único que había alcanzado en su partido. Se diferencia de los otros fascismos: nazismo alemán porque no tiene esa carga racista (tan marcada) y del italiano, ya que este fascismo falangista es cristiano. - Nacional: cuando le cuestionan socialistas y la CNT durante su juicio el que hable de sindicalismo existiendo ya el PS y la CNT, "donde verdaderamente están condensados y defendidos íntegramente los intereses de la clase trabajadora", Jose Antonio responde que lo que les diferencia de ellos es la nota nacional. Jose Antonio comenta en alguna ocasión que los nacionalismos son una tontería. Por qué va a ser mejor un grupo de personas por haber nacido en un territorio, tener un idioma común y una historia común. No obstante, lo que diferencia a España es distinto, pues tiene un origen imperial y una misión universal y divina. Hay un fragmento en el libro donde se dice que Jose Antonio llegó a decir que en el nuevo estado español, que se expandiría también por América, y antiguos territorios, la bandera sería la aragonesa, la lengua el castellano y la capital, Lisboa.
Se puede ver cómo pese a intentar integrar a otros territorios (sobre todo el catalán), el nacionalismo español es un nacionalismo castellano, siendo el resto de pueblos periféricos casi colonias de Castilla.
Y al final todo termina rápido. Tanto unos como otros se lo querían quitar de en medio rapidito. En Alicante, los republicandos, por miedo a que fuese rescatado e infundiese nuevos ánimos a las tropas sublevadas. En el bando sublevado, o por lo menos a Franco, además de tampoco haber tenido buenas experiencias con él, tampoco le interesaba demasiado tener esta figura que le podía robar el spotlight. Al final termina siendo un peón en la partida. A lo largo de todo el libro te das cuenta de que los distintos "bandos" o "agrupaciones", nunca son para nada homogéneos, que al final los intereses personales, el egocentrismo, forma parte del día a día y esculpe la política y la realidad.
Fue una presencia constante y callada en nuestra infancia. El retrato con su imagen de juventud perennen estaba en las paredes de todos los recintos oficiales. Sin embargo, nunca nadie era capaz de contarme quien habia sido, de dar muchas más señas más allá de su nombre, Jose Antonio, sin apellidos. Sabían que había sido el fundador del Movimiento, que había sido fusilado durante aquella Guerra Civil que entonces se empeñaban que llamaramos el Alzamiento Nacional. Jose Antonio había sido el mártir por excelencia cuya sangre daba legitimidad al régimen fascista del General Franco.
Jose Antonio era un misterio, y continuó siendolo cuando, unos años después, su retrato desapareció de las paredes de colegios, oficinas de la Administración y centros sanitarios. Leer sobre su vida, obra e ideas era una deuda pendiente con mi infancia, que he saldado con este magnífico tomo de Joan Maria Thomas. Una biografía más allá de aquel lejano mito en blanco y negro de nuestros días infantiles, la realidad de un hombre hijo de su tiempo, aquellos tumultuosos años treinta en Europa.
Vida, obra e ideas de Jose Antonio son un continuo, forman un triangulo cuyos vértices no pueden ser entendidos en análisis aislado. Una vida corta e intensa, marcada por la figura de su padre, primer dictador militar en la España del siglo XX. Unas ideas marcadas por las pasiones extremas de entreguerras. Una obra que no existió más allá de un solar vacío con apenas unos cimientos.
El trasfondo de la Europa violenta de los años treinta y sus extremismos que se propagaban sobre el caldo de cultivo de las sangrantes desigualdades y la miseria de España, una España que en vano un régimen republicano trataba de regenerar. Entre aquellos extremos, Jose Antonio tomó partido por el fascismo, sobre el que diseño un marco de ideas donde se mezclaba la nostalgia por el imperio perdido, una fe católica intensa y un vago sentimiento social. Unas ideas apenas pergeñadas que encontraron poco tiempo para ser llevadas a un papel.
Sobre su vida flota un aire de contradicción del que se contagian ideas y obra. A partes iguales, busca el destino de liderar un partido de masas y se siente arrastrado a la fuerza a la vida pública, siente la República como una necesidad para la regeneración de España y fruto de una esteril e injusta revancha contra la obra de su padre, teme y a la vez desea la violencia en las calles como medio de resolución de los problemas políticos. Una contradicción que se intensificó en sus últimos dias, donde trató de erigirse en mediador de un conflicto cuya mecha había contribuido a encender y que muchos de sus seguidores alimentaban a diario de forma extrema, y se prolongó despues de su muerte, cautivo para siempre del aparato propagándistico de un régimen infinitamente lejano de una parte central de sus ideas.
Al final, sigue el misterio, la duda sobre quién realmente fue Jose Antonio. Y termino de entender porqué en mi infancia nadie era capaz de decirme quién había sido aquella persona eternamente joven en un retrato en sepia.
Joan María Thomàs trata de ser neutral y lo consigue, hasta cierto punto. A mitad del libro se le olvida y suelta alguna salvajada y/o comentario infantil manifiestamente populista y por tanto falso. Libro interesante y muy informado.