Estabulario es un libro de relatos dotado de un increíble talento creativo que auna referencias a J. G. Ballard, Stanisław Lem, Rafael Chirbes y David Cronenberg, y al universo de series como Black Mirror y Twilight Zone. Dos chicas que charlan por el móvil mientras esperan a los invitados. En la calle se escuchan disparos y explosiones; hasta que un día la televisión empieza a hablarles, animándolas a que huyan. Un pobre diablo que sirve mesas disfrazado de Buda, gracias a una tecnología de quita y pon que te echa cien kilos encima y se que fusiona con tu carne a nivel ADN; el problema llega cuando el software que administra su traje de carne deja de funcionar y el servicio técnico te deja en espera. Un ministro que recibe instrucciones para perpetrar un chanchullo urbanístico que a la postre resulta ser otra cosa, mucho más oscura. Los drenados, individuos que tras ser enchufados a una computadora generan audiovisuales basados en sus vivencias, y protagonizan una producción televisiva ambientada en una Andalucía soberana que tras una guerra fraticida se ha convertido en una combinación de Marruecos con Corea del Norte. Dos homosexuales en estado de narcosis, en eterna búsqueda de un significado, tirados en la cama, mirando una caja de opciones.
Estabulario es como el hábitat controlado en el que se experimenta con las ratas en los laboratorios. Una colección de seis relatos largos que, si tuviera su propia nube de keywords, serían Televisión, Alucinógenos, Software, Telefonía móvil, Religión, Sexo, Internet, Islamismo, Franquicias, Sociedad 2.0 y Apocalipsis.
Bizarro y raro, el relato distópico/tecnológico llevado al extremo. Los relatos con los que abre y cierra el libro son de explotar cabezas. Habrá que seguirle la pista a este hombre.
Autor ya de cuatro novelas y tres poemarios, además de haber sido redactor jefe de la revista El Víbora y guionista de cómics, Sergi Puertas (Barcelona, 1971) se estrena en la editorial Impedimenta con un muy recomendable volumen de relatos. A diferencia de sus libros anteriores, que a menudo incidían en el realismo social (caso de “Subnormal”), “Estabulario” contiene seis historias diversas, todas ellas de carácter distópico. Y todas con un común denominador: una omnipresente tensión muy bien encauzada que a menudo estalla en violencia, y no siempre al final de la historia. Puertas posee nervio narrativo y los temas que aborda son de rabiosa actualidad: el uso de las redes sociales, la degeneración del medio televisivo (con la creciente obscenidad de los “reality shows”), el abuso de poder o el islamismo. Aunque quizás “Torremolinos” se alarga en demasía para la historia que quiere contarnos (con una Andalucía separada de España y convertida en alucinante y terrorífico parque temático), el conjunto del libro puntúa muy arriba. Destacan especialmente “Obesidad Mórbida Modular”, a medio camino entre Philip K. Dick y un episodio de la serie “Black Mirror”, y “Nuestra canción”, una historia que versa aparentemente sobre el racismo (entre otras cosas), pero que acaba mutando en un relato de ciencia ficción realmente original. Y es que Puertas posee la habilidad de mezclar géneros con total desparpajo, y eso no está al alcance de todos. JORDI PLANAS
Seis relatos obsesivos, y con un planteamiento realmente original, que oscilan entre la ciencia ficción y el terror. Todo muy contemporáneo y con importantes aromas a la fórmula «Black Mirror», pero situando la acción en escenarios ibéricos. El autor huye de los golpes de efecto para evocar el terror en la angustiosa degradación de los personajes. Se atreve con voces poco ortodoxas y tonos agresivos, que a veces resultan un tanto agotadores, pero que te obligan a pasar una página tras otra. Pienso seguirle el rastro a Sergi Puertas.
Sabes que un libro te fascina cuando se cumple alguna de estas condiciones:
1.- Aunque estés medio dormido y agotado te aferras a la lectura de sus páginas. 2.- Vas en metro o ferrocarril y casi se te escapa la parada 3.- Se te acerca alguien en la cafetería que no conoces y te dice ‘¿Qué estás leyendo? Porque estás todo enganchado’
Si se cumplen las tres, estamos ante un gran libro. Uno de los mejores que he leído este año.
Seis cuentos ácidos, macarras y tremendamente peculiares, en los que Sergi Puertas desconfía de la naturaleza de los avances tecnológicos, saca las vergüenzas a la situación política, critica la inmoralidad de una industria del entretenimiento dispuesta a todo y, sobre todo, bucea en nuestros miedos y obsesiones como seres solitarios, perdidos en nuestro propio tiempo, hijos de una época que nos bombardea sin tregua con todo tipo de estímulos visuales, sonoros e ideológicos y anula nuestra capacidad de razonar desde el humanismo. Aunque quién sabe: quizás eso del humanismo también sea una patraña.
De cualquier forma, Puertas demuestra un enorme talento para diseccionar la realidad, decantar sus jugos más incómodos, estirar las tramas hasta el dolor y urdir puntos de giro chocantes. No obstante, Estabulario no es un libro apto para estómagos sensibles; tampoco para los amantes de los esquemas narrativos clásicos o de un estilo de escritura de corte «americano». De hecho, el estilo de Puertas es tan sucio, cargado, agresivo y (¿pretendidamente?) rebelde que, en ocasiones, puede resultar un poco excesivo (tanto en vocabulario como en descripciones e inflexiones) y acabar agotando al lector en su continua búsqueda de la subversión estética y moral.
Con todo, una vez consigues adaptarte a las particularidades narrativas de Puertas, te encuentras con relatos tan originales que tardarán mucho tiempo en borrarse de tu mente. Mis preferidos son, por este orden, los siguientes: (i) Pegar como texto sin formato, de calidad tanto en el fondo como en la forma, recuerda, de manera inevitable, a una versión (todavía) más oscura de la película El reino, de Rodrigo Sorogoyen, con un final que dejará a más de uno descolocado, (ii) Nuestra canción, cuento extraño en el que las preguntas surgen pronto, las respuestas tardan algo más y el horror va apareciendo de forma paulatina, y (iii) Obesidad Mórbida Modular, porque, pese a ser el más claro exponente de ese estilo kitsch del autor, también es la idea más netamente «blackmirroriana» del conjunto, y su resolución consiguió atraparme poco a poco.
Buen libro distópico para lectores de paladar fino y estómagos sin escrúpulo, con cierta cadencia snob por momentos. Se puede encontrar unión entre los seis relatos en lo perturbador (y perturbado) del futuro que presentan, pero analizarlos en su conjunto no creo que tenga mayor sentido por sus nítidas diferencias: -OMM es un muy buen relato de injusticia y crítica social, terriblemente manchado de una omnipresente escatología que lo vuelve a su vez repulsivo, seguramente con razón. -Manos libres presenta un escenario intensísimo y opresivo, en una obra polémica y claustrofóbica por momentos, de buen suspense. -Pegar como texto sin formato guarda su gracia en lo adjunto. Poca más tiene. -Torremolinos es intensa y potente en lo literario, manteniendo una tensión y una sensación de amenaza poderosas que llevan a un clímax aterrador, que ni mucho menos espera gustar a todo el mundo. -Nuestra canción se aprovecha de su maravilloso recurso central para dar el relato más leíble del libro, pero ni mucho menos por ello el peor. Fantástico, me da pena que el amor por la clase alta que revolotea por todo el libro lo acaricie. -Estabulario hace honor a compartir nombre de la colección de relatos. Poderoso en imágenes distópicas, inquietante, con ese runrún de fondo que avecina una tragedia que no sabes de dónde puede llegarte. Sin duda, es un relato perfecto para esta colección de relatos.
El libro se compone de 6 relatos que tienen lugar en un futuro distópico cercano donde los cambios políticos son más radicales que los avances en la tecnología. La fuerza de los argumentos no recae tanto en dichos avances tecnológicos ni en psique de los protagonistas sino en la tensión que el autor es capaz de crear. Son unos relatos "de acción".
El autor consigue que la narración te atrape, no sólo gracias a su estilo, sino también a que no explica explícitamente cómo es ese futuro cercano donde nos hayamos. Te va dejando que lo descubras de manera implícita sin llegar nunca a desvelarlo del todo. De ahí que siempre quieras saber más sobre qué es lo que está pasando. Manos libres y Torremolinos son los relatos que más me han gustado.
Distinto de lo que suelo leer. Cuesta un poco entrar en los relatos. Yo tuve que volver para releer lo leído varias veces para poder entender alguno de ellos. Es una mezcla de ciencia-tecnología ficción nacional que no deja indiferente. Adictivo. Creo que no me podré quitar de la cabeza al protagonista de Obesidad Mórbida Modular.
Posiblemente, hace unos años hubiera estado más abierto a las virtudes de esta colección de sátiras ambientadas en el tiempo que se ve venir. Ahora algunas me parecen demasiado caricaturescas. Aún así algunas historias son muy sugerentes y el estilo es potente en la mayoría. Merece una lectura.
Quise explorar otros mundos literarios y tengo que decir que fue una lectura bien bizarra... la ficción no es mi fuerte... sin embargo este librito de relatos me ha gustado, este tipo de literatura está hecha para que te explote la cabeza, para hacernos sentir muy incómodos. Los relatos son de lo más raros, uno cree que no entiende a veces, pero al final logras captar que se trata de la humanidad misma, lo frívolo, lo patético y ridículo de este mundo moderno.
El autor nos abre las puertas a un futuro muy presente, un presente no muy lejano en el que la tecnología ya nos tiene absorbidos (si no lo estamos ya) pero en el que poco importa para los protagonistas y, en realidad, para la historias que son un espejo de los miedos de la sociedad actual. Terror que acude a los pequeños detalles de la inconsciencia humana...more
Si al final, todos vamos a decir que es como una temporada de Black Mirror, no estaría de más que señaláramos que TODOS los capítulos de esta temporada son cojonudos.