Born in Buenos Aires to Russian parents who had fled Europe and the Nazi Holocaust, Alejandra Pizarnik was destined for literary greatness as well as an early death. She died from an ostensibly self-administered overdose of barbiturates on 25 September 1972. A few words scribbled on a slate that same month, reiterating her desire to go nowhere "but to the bottom," sum up her lifelong aspiration as a human being and as a writer. The compulsion to head for the "bottom" or "abyss" points to her desire to surrender to nothingness in an ultimate experience of ecstasy and poetic fulfillment in which life and art would be fused, albeit at her own risk. "Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo" (If I could only live in nothing but ecstasy, making the body of the poem with my body).
Creo que comentí el error de leer este libro antes de comenzar a leer los poemas de Alejandra, porque sus cartas me hubieran llegado más y me hubieran hecho más sentido. Aunque pueda parecer una conjugación obvia (primero leer los poemas y luego las cartas íntimas de ella), este libro lo conseguí de la biblioteca de mi universidad, y solo tenían este ejemplar (el otro, el de los poemas, se lo habían robado XD) De cualquier manera me gustaron las cartas que ella escribió, y tenía muchas frases que me prometieron que Pizarnik es todo lo que dicen. Espero pronto leer su obra como tal. Otra cosa, y es que aparte de lo voyeurista que me parecen este tipo de recopilaciones de cartas íntimas de los autores (no estoy diciendo que esté bien o mal) les tengo que decir que los siguientes escritores no tendrán este tipo de compilaciones jaja, ¿qué les van a compilar, los mensajes de Whatsapp? Me dio risa pensar en eso XD
Es el primer libro de correspondencia que leo y, aunque al principio me pareció un poco extraño hurgar en la intimidad de una autora, resultó menos invasivo de lo que pensaba (después de todo, sus cartas no podían ser más íntimas que las 1100 páginas de sus Diarios).
Aquí se ven las diferentes voces de Alejandra, la variedad de tonos según los años y según los destinatarios de sus cartas: están las formales, enviadas a gente que admiraba o recién conocía; están las tiernas y llenas de humor que escribía a sus amigos más cercanos. En algunas de estas últimas sentí la misma cercanía de sus diarios, y son las que más disfruté; en otras me divertí con sus chistes y sus ocurrencias; de unas cuantas reconozco su valor como testimonio de sus relaciones y de ciertas lecturas, pero no me decían mucho porque sabía poco o nada sobre sus destinarios.
De todos modos, quedo con la impresión de que faltaron cosas: las cartas a su psicoanalista León Ostrov (que, según tengo entendido, estaban incluidas en ediciones previas); sus dibujos (por lo menos los más sencillos), en lugar de indicar entre corchetes “dibujo de tal cosa”, y, en algunos casos, me hubiera gustado ver las respuestas para tener una mejor idea de la correspondencia como tal.
Eso sí, destaco la felicidad inesperada de encontrar entre estas cartas algunos (pocos) poemas que no están incluidos en su Poesía completa.
PS La última carta (ni siquiera es una carta, sino una dedicatoria en una separata) que le escribió a Julio Cortázar —uno de los pocos en todo este libro a los que menciona abiertamente su intento de suicidio— me rompió el corazón. “Julio, fui tan abajo. Pero no hay fondo”. Hace tiempo había leído la respuesta de Cortázar, pero tuve que releerla para buscar consuelo.
“No dejes de verlo a Julio, su n° está en la guía, no dejes de decirle que por llorar gracias a él pude respirar como la reina de los respirantes, no dejes de decirle que el mero hecho de que él, Julio, exista en este mundo, es una razón para no tirarse por la ventana. Julio, vos, Adolfito, Octavio… Pienso que están aquí (así como Hölderlin, cuando una noche “me dijo”: “Estás llorando porque el amor ha muerto (para vos, claro). Desde hoy amarás sombras. ¿Y qué?. Perdón: lo dijo con voces más hermosas) y me digo: Ellos aseguran tu mundo vertiginoso e inclusive te ayudan a respirar como no lo puede hacer ningún medicamento”. Cada vez que leo esta parte me conmuevo. No hay expresión de amor más pura que esta. La amistad de Alejandra con Julio, Silvina, Aldolfo y Octavio es de las más hermosas. Las palabras de Martha Moia a Antonio Beneyto después de la muerte de Alejandra me destruyeron: “Alejandra se ha llevado mucho de mi vida con ella y me cuesta recomponerme”. Y las de Anna Becciú: “Escribirte ahora es para mí muy doloroso. La muerte de Alejandra me ha dejado vacía, cercada, herida. La veo cada día. Vuelvo a su casa. Trato de encontrarla. Sé que volveré a encontrarla”. Tanto amor y tanto dolor condensado en unas pocas líneas. Cuán importante fue para sus más allegados, y cuán importante es para nosotros, sus lectores, a los que sin saberlo nos ha ayudado a no sentirnos tan solos. Sos eterna, Alejandra. Sos lo mejor que tiene este país (aunque reniegues de él).
No puedo no ponerle cinco estrellas porque es Pizarnik y son sus cartas y el libro cumple ese propósito: mostrar su correspondencia con los demás. El libro evidencia la ternura de Alejandra con sus amigos y me impresiona lo parecidas que siento que somos ¿fuimos?
Le debo mucho a Alejandra. A veces me ha salvado de los días ennegrecidos. Me salvó hace unos años, me salva hoy, y me salvará mañana.
Se ha vuelto una de mis compañías predilectas, aun cuando no está en cuerpo presente. Se suicidó hace 49 años y es como si nunca hubiese partido de aquí.
En el último tiempo me he dado cuenta que cuando hablo de ella con alguien, la describo con una pasión única, con una devoción fraterna.
Sin ser una persona que bendice cosas, hoy bendigo el preciso instante en que entré a la librería a preguntar por algo de la Pizarnik y la librera me mostró este libro (contándome que todo lo demás estaba agotado). Ese día decidí llevarme Nueva correspondencia a mi casa, y ese día algo cambió para mí.
Dejo un fragmento de una de las cartas que Alejandra le escribió a Silvina Ocampo:
"Querida Silvina, el cielo es tan azul, tan tierno, muy parecido a tu sonrisa. Pero ayer a las 20 horas no fue así pues no sé por qué, sobre el celeste gris rosa del crepúsculo vino una nube enorme, enorme, y también negra, y también erizada, como hecha de la materia de un gato electrizado, quiero decir de la piel de ese gato que por otra parte nunca vi sino dibujado en una historieta".
Es una edición hermosa, pero me quedé con ganas de más. Me parece que desde la edición la cuidaron mucho. En general son cartas que le escribe a sus amigxs y en las que exponen siempre un mismo lado: las ganas de escribir, las ganas de estar en Europa, y chiquitajes de te mando unos libros, mandame el ejemplar tal. No sé, siendo una escritora y poeta con una vida densa y difícil de llevar, seguramente le haya escrito a sus afectos cosas más interesantes y profundas. Es una lástima.
Una de las mejores maneras para conocer a los autores, sin duda, es la correspondencia. Te deja ver parte de la persona sin editar y tal cual es. Los textos de sus cartas son exquisitos y en ellos se aprecia la combinación entre la familiaridad con la poesía, y deja ver su evolución y crecimiento como escritora.
Leer correspondencia me hace querer escribir cartas a mis amigos y familiares a pesar de vivir en una era «numérique». Pero realmente me apasiona leer todo lo que A. P. tenía que decirle a sus amigos.
Destacar que me encanta cuando lee poemarios, relatos y novelas de sus amigos y procede a comentarlas en la carta. Me parece una forma tan peculiar de retroalimentación literaria... Por otra parte amo cuando habla sobre su propia poética. Se nota que sus corresponsales eran conscientes del poder poético que poseía Pizarnik y por ello sus palabras solían nutrirles.
Algunas cartas estaban escritas en francés. Sin duda Pizarnik era una gran bilingüe que conseguía hacer juegos de palabras incluso en otro idioma que no sea el nativo. Ivonne Bordelois y Cristina Piña han hecho un gran trabajo en esta recopilación.
Mis cartas favoritas han sido sin duda a Silvina Ocampo:
«Quien siente mucho, se jode y no encuentra palabras y entonces no habla y es ésa su condena.» «Que no haya más finito ni infinito. Que solamente el amor vuelto fuego perdure.» «Oh Sylvette, si estuvieras. Claro es que te besaría una mano y lloraría, pero sos mi paraíso perdido.»
A Julio Cortázar...
«Julio, fui tan abajo. Pero no hay fondo.»
Entre muchísimos más. Pongo los más significativos para la vida de Alejandra pero realmente muchas de sus cartas me impactaron. Su humor sigo sin entenderlo. Pero su sentimiento siempre forma parte de mí.
No es una despedida, Alejandra. Pero aquí te dejo, ya leí todo de ti (mi propósito de año nuevo se cumplió, leer toda la obra de A. P.) Ahora toca descansar de ti para retomarte dentro de unos meses con fuerza y releer tu poesía, porque nunca es suficiente el poder de empaparse con tus palabras, maldita poeta.
Por ahora, no haces bien para mí. Demasiada tristeza acumulada entre tus papeles, frágil niña. Te sigo queriendo después de destrozarme aún así. Mi poeta favorita por los siemprenes de la eternidad.
Lo he empezado a leer y es impresionante. Como fan conocedora de Pizarnik puedo decir que no era solo una persona triste y melancólica. En nueva correspondencia tenemos el privilegio de leer y ver a la verdadera Alejandra y su personalidad tan humorística e interesante como en sus cartas expresa y en el prólogo de su querida amiga Ivonne. En pocas palabras, esta mujer es simplemente hermosa en todos los sentidos.
Es el primer libro de correspondencia que leo y el que más me gustó por ahora, creo que este libro lo termine de leer en 4 días. Las cartas hacia Silvina Ocampo fue lo que me hizo sentir realmente mal, pero compré el libro solo por eso. A pesar de todo eso, me gustó leerlo mucho, podría volver a leerlo en alguna ocasión en el que me sienta realmente aburrida.
«hemos perdido sin haber empezado. es que no hay comienzo. ni fin. sólo hay la palabra. la única palabra, la gran impedidora, la que nos encadena en una sed sin desenlace. no obstante, la única palabra por la que vale el vivir».
mi tan querida alejandra, siempre serás eterna dentro de mí 💌
siento q haber arrancado a leerla por su obra epistolar fue una GRAN decisión. soon 🔜 meterme de lleno en sus diarios y poesías, deséenme suerte. pd: TERRIBLES los problemas de salud mental de esta mujer
Me encantan las cartas en general, y me parece increíble lo mucho que la correspondencia puede alumbrar sobre el carácter de la persona que escribe. En las cartas de Alejandra podemos advertir su creatividad y cómo su manera de expresar las emociones no se limita al formato poético tradicional, pero tambien podemos ver lo reflexiva que era sobre algunos temas, lo mucho que admiraba a sus pares y maestros, lo mucho que amaba a sus amigos y familiares. De alguna manera leer algo en origen tan íntimo me hizo sentir más cerca de Alejandra, como si la conociera más, y me sorprendió lo divertida, inteligente y mordaz que podía ser incluso en momentos melancólicos. Admiro mucho a Pizarnik y me encantó aproximarme un poquito más en su mundo a través de estas cartas bellísimas, lo disfruté un montón.