Desde su juventud se había dedicado a la poesía, y a los veinte años estrenó su primera obra teatral, Los apuros de un sábado. Tiempo después estrenó la obra Calandria, en la que narra la historia de un gaucho rebelde, que al final de la obra termina por integrarse a la sociedad a través del trabajo.
Su especialidad como narrador, autor teatral y poeta fue la descripción de la vida del campo. Adscrito al modernismo, realizó una síntesis entre esa corriente literaria y la literatura gauchesca.