Es una colección de siete relatos (ordenados en dos partes, aunque no he logrado captar el motivo) que he disfrutado mucho.
Hace unos meses, dediqué un episodio del podcast a analizar el realismo en ciencia ficción, es decir, la tendencia, en mi opinión cada vez más presente, de emplear los temas de la ciencia ficción como escenario, en algunos casos, y como amplificador o metáfora, en otros, de historias de corte realista.
En todas las historias hay un claro elemento de ciencia ficción: un androide, el descubrimiento de vida extraterrestre, un viaje en el tiempo, la realidad virtual inversiva, las colonias lunares, mensajes enviados al cosmos, un astronauta… y, sin embargo, la atención siempre está centrada en los problemas de los protagonistas. Unos problemas que no parecen variar demasiado debido a la incorporación de esos avances científicos.
Quizás el ejemplo más evidente sea el del relato que da título al libro, en el que el protagonista está más atento a un problema familiar que al descubrimiento de vida extraterrestre en la luna de Jupiter.
Por el minimalismo con el que trabaja los textos y sus finales abiertos el estilo, por momentos, me ha recordado al de Raymond Carver, lo cual es mucho decir.
Un libro que sé que no es para todos los lectores pero que recomiendo. En mi caso, me he quedado con ganas de leer El desierto blanco, la novela con la que López Carrasco ganó el premio Herralde.