“La sencillez, no penséis que es cobarde. La sencillez es una prenda invisible que arropa la valentía. El amor, en todas sus vertientes, es un sosegador del alma, y si lo repartes, una tenue sonrisa brillará en tus ojos y te sentirás contento contigo.
La rebeldía debe ser el inconformismo de no querer ser una oveja del rebaño con la cabeza bajada por miedo a mirar los ojos llenos de oro de quien, de mil maneras, te oprime y no te permite, si eres cobarde, ver la luz de algo que debemos tener todos los hombres todos los días, que es la libertad; pues, sin ella, comeremos por comer hambre, por beber sed y soñaremos para olvidar; y a la mañana siguiente…”vuelta la burra al trigo”.
Son las cosas como yo las pienso, no como tienen que ser; como tienen que ser ya os las dicen los que están en el poder.
En este su segundo poemario, Manolillo Chinato nos invita a abrazar la libertad, a través de veredas por las que sopla el viento. Su característico lenguaje sencillo y coloquial, con amor a los elementos de la naturaleza, te transporta a un mundo simple anhelado por el autor, en el que habla temas como el amor, propio y ajeno, la importancia de quererse y aceptarnos tal y como somos en la soledad, el amor a la tierra y la naturaleza donde vivimos y sobre todo su gran amiga, la libertad