Por un giro del destino, Iviqi y Jax, dos aventureros de poca monta, llegan a la importante ciudad portuaria de Melay, donde va a tener lugar un torneo de Jhassai, el ancestral arte de la lucha. Sin pretenderlo, Iviqi y Jax se verán envueltos en las intrigas de los distintos y misteriosos bandos que conspiran por hacerse a cualquier precio con el premio del torneo: la legendaria Armadura de la Luz, un artefacto del que se dice que puede otorgar a su poseedor el poder de un dios. Lo que tal vez nadie sospecha es la espantosa maldición que esta armadura arrastra consigo, y que podría significar el fin del mundo.
Escritor. Ciencia-ficción, Fantasía, Terror y lo que surja. Asesor literario, profesor de narrativa y técnicas de narración, crítico literario, fundador de la web literaria Libros Prohibidos. Fundador de la asesoría literaria Autorquía. Mis novelas son Gris era el Páramo (2025, Grijalbo), Ojalá tú nunca (2020, Insólita), La Armadura de la Luz (2017, Minotauro) y Rebelión 20.06.19 (2014, Triskel/Cazador).
Pereza. Eso es lo que me dan las novelas de Fantasía Épica, Espada y Brujería o como demonios las queráis llamar. Descripciones eternas, la misma historia de siempre, el viaje del dichoso héroe y si tienes mala suerte, igual te toca tener que aguantar al típico Elfo pedante que hay en todo grupo, cuanto más heterogéneo posible mejor, de cualquier novela de este estilo que se precie. Así que no, no pensaba leer la novela. Pero por circunstancias de la vida y por su autor, un tío majete con el que he compartido ciertos momentos y grupo de lectura, tenía que hacerlo. No por compromiso ni por amistad; más bien porque alguien que es capaz de sacar adelante un proyecto como Libros-Prohibidos y escribir como escribe allí no podía haber publicado un tostón.
Perdonad el tono, pero esta entrada la escribo bastante cabreado, no solo por la poca repercusión que ha tenido la novela sino por la manía que tenemos de alabar lo de fuera y menospreciar lo nuestro. Porque a pesar de mis prejuicios, la novela me ha parecido un ejemplo de cómo escribir buena Fantasía, de cómo no aburrir al lector, de un excelente desarrollo de personajes, de una trama sencilla de seguir pero no por ello menos interesante, y sobre todo, un ejemplo de cómo meter pequeños y sutiles mensajes críticos sin interferir en la historia. Y ahora, vamos al lío.
Buena lectura de fantasía clásica con toques roleros, que además ha sabido adaptarse muy bien a los nuevos tiempos. Nada que ver con los clásicos de hace décadas, esta es una historia que bebe de esas fuentes, pero lo hace de un modo distinto.
Me ha gustado mucho el estilo narrativo de Javier Miró y lo bien que transmite su iluisón y entusiasmo al lector con su prosa. Esta es una de las novelas de fantasía más entretenidas que he leído en los últimos tiempos. También me ha gustado la pareja protagonista y la extraña relación que existe entre ellos, me ha recordado a una pareja de ancianos que llevan casados 50 años, que no hacen más que quejarse el uno del otro, pero en el fondo no pueden vivir separados.
Por ponerle algún pero, creo que aparecen demasiados personajes, algunos de ellos muy interesantes, pero como hay tantos, nos quedamos sin conocer su trasfondo, algo que me hubiera gustado. A su vez me hubiera gustado que toda la parte interesante, hubiera comenzado antes y no se hubiera centrado solo en el último tercio.
Como siempre os dejo el enlace a mi blog por si queréis darle una ojeada a la reseña más completa que publiqué allí:
A varios amigos de GR este libro les ha gustado mucho, incluso poniéndole cinco estrellas. Pues bien, pero ya veis en lo que se me queda a mí.
Sin cargar las tintas en los defectos que le veo, lo resumo en que bajo un comienzo prometedor, con pocos personajes pero bien equilibrados, nos desemboca al final en vericuetos con múltiples personajes que no aportan nada y organizaciones y conspiraciones extrañas que lo único que consiguen es enmarañarlo todo.
Los párrafos descriptivos me han llegado a aburrir y el sistema de magia no lo veo estructurado.
Hay una gran historia detrás de cada elemento de la novela, el origen de la propia armadura, detrás de cada uno de los personajes... Aventuras, acción y situaciones que te arrancarán más de una sonrisa (muy fan de los juramentos de Jax).
Es uno de estos libros que compré para disfrutarlos, devorarlos rápidamente en unas pocas sesiones en el parque, bar o donde toque; debo decir que no me ha defraudado. Aunque hace mucho que no leo libros de fantasía, este me ha hecho pasar un rato genial - y es que sencillamente es un libro muy bueno. Eso por varias razones: En primer lugar, porque me gusta mucho el estilo del autor. Las novelas de fantasía no tienen por qué tener peor taller y creo que esto queda manifiesto en La Armadura.. He disfrutado mucho de ambos libros del autor, pues me parece que maneja muy bien los registros, sabe usar el idioma para que divierta, sorprenda, describa y nos guíe fluidamente por la trama. El lenguaje es visible y se aprecia mucho, pero jamás llega a ser pretencioso o artificial. Segundo, porque La Armadura de la luz hace exactamente lo que tiene que hacer una novela fantástica. Te transporta a otro mundo: pero la ambientación es muy conseguida pues la intriga está inserta en la Historia Mundi, pero el lector entra en ella con facilidad y con profundidad, sin tener que aprenderse genealogías infinitas. Luego la intriga esta muy bien hilada y por supuesto tiene repercusión para el destino de Melay y del mundo tal y como lo conocen los protagonistas (y nosotros): si no, no tendría tanta gracia. Y como no, en esta aventura en el camino de los protagonistas se antepone toda clase de carácteres indispensables: sectas secretas y más secretas aún, magos, guerreros y guerreras, bajos fondos, buscavidas, cazarecompensas... Sin que se sepa a ciencia cierta quién es el bueno y quién es el malo. No faltan giros de acontecimientos, algunos de verdad inesperados (¡gracias!), y soluciones narrativas muy imaginativas - ¡yo me quedé fascinada con todo lo que pasó en el torneo!- Así que la trama engancha de verdad (tres tardes largas con cervezas a mano me ha robado).
Es fácil de cogerle cariño a los personajes: tienen algo de cómico, algo de serio, algo de admirable - son cercanos y entrañables. Espero no tener que despedirme de ellos, ya que aunque la trama está muy bien hilada, como todo libro de fantasía en condiciones La armadura de la luz deja algunos cabos sueltos que permiten ver futuras lineas de continuación.
Así que: yo quiero saber quién es Iviqi, eso pa empezar. Quiero saber qué pasará tras el final del libro (que no es sino inicio de otra cosa), quiero saber que será de algunos personajes (no tan) secundarios. Y sobre todo, del destino de Umheim. Por eso deseo de verdad - y seguro que muchos lectores compartirán esta opinión conmigo - de que La Armadura de la luz sea el primer libro de una serie un poco más larga.
Esta ha sido una lectura muy apasionante no solo por la originalidad de la trama sino por los continuos giros que me han hecho disfrutar mucho. Dos ladrones de poca monta se verán envueltos en un torneo para conseguir la mítica armadura de la luz que otorga a su portador poderes casi milagrosos. Quizás muchos personajes para una mente pequeña (la mía) que me hicieron perderme en alguna ocasión pero que eran esenciales para que la historia cogiera profundidad. Me asombró la gran capacidad del autor por crear ambientes y su tremenda originalidad en las escenas de acción propia de una mente cinematográfica. Necesitaba una novela de fantasía de estas características ya que ha sido un soplo de aire fresco a los continuos clichés que asolan las novelas de fantasía. ¡Javier Miró te seguiré muy de cerca!
Dudaba entre ponerle tres estrellas o cuatro, por diversos motivos que voy a exponer a continuación. Tiene un ritmo muy bueno, capítulos cortos y personajes con carisma que narran la historia. Escenas de acción bien escritas, que te transportan a la batalla. Pero. Los capítulos a veces son tan cortos que te da la sensación que ciertas escenas no deberían cortarse tantas veces. Me viene a la cabeza la parte final con Adaveia (no haré spoiler). Tengo la sensación de que cierta parte de la novela en realidad no sirve para nada más que el autor desarrolle un escenario que tenía en mente, pero que a nivel narrativo apenas aporta nada: si, el torneo. En resumen es una buena novela, me he divertido leyéndola y tiene puntos muy interesantes. Sería más bien un 3'75. Reseña completa: https://cafedetinta.com/2018/09/05/la...
A día de hoy creo que Javier es uno de los mejores escritores nacionales a nivel estilístico. La fluidez, estética y corrección con la que corren sus párrafos es realmente notable. Desde luego, la parte formal de esta novela es excelente. No he conectado con los personajes ni con el tono general de la narración, pero eso es otra historia.
El mundo de la fantasía se nutre de la aventura pura y dura para mantener en marcha el motor de muchas novelas. Esto lo consigue con gran habilidad el sevillano Javier Miró en su nueva obra La Armadura de la Luz, una historia que reúne a un puñado de personajes (muchos de ellos fácilmente reconocibles por el aficionado a la literatura fantástica) para enfrentarse en un torneo plagado de trampas y amenazas ocultas. Con una trama plagadas de referencias 'roleras', mucha acción en su tramo final y bastantes sorpresas durante todo el desarrollo de la historia se convierte en una entretenida lectura en la que solo se echa en falta una mayor evolución en algunos de sus personajes. Javier Miró opta por embarcarnos en una narración con un claro tono de "aventura de colegas" con la que rápidamente se mete en el bolsillo al lector. Iviqi y Jax son una pareja de mercenarios poco comunes: ella es una joven inexperta llena de ganas de aventuras, mientras que él es un veterano de vuelta de todo que solo trata de evitar los problemas. Evidentemente esta mezcla solo servirá para meterlos de cabeza en todo tipo de líos y embrollos. Su vida errante los acabará llevando hasta la ciudad de Melay, donde descubrirán que se está reuniendo una gran cantidad de guerreros que pretenden enfrentarse en un torneo con un premio digno de los dioses: la legendaria y todopoderosa Armadura de la Luz. En esa misma dirección viajan el noble Haslor, futuro marqués de Erjkeraal, y su prometida Adaveia, una joven de origen humilde. La precaria situación económica de Haslor lo obligará a tratar con mercaderes y comerciantes para tratar de vender algunas de sus posesiones y así salvar la situación de su familia. Sin embargo, un robo inesperado lo hará embarcarse en una caza sin cuartel en pos de aquellos que lo han despojado de lo que es suyo. Casi sin proponérselo todos estos personajes y un puñado más se verán envueltos en un juego de traiciones, dobles intenciones, secretos y engaños donde todos están dispuestos a apostarlo todo para hacerse con la mítica armadura. La novela tiene un arranque más pausado y lento, en la que el autor se toma su tiempo para presentar a toda esta amplia gama de personajes. Aunque hay algunos que son realmente atractivos desde el principio (la pareja desigual que forman Jax e Iviqi da mucho juego, sobre todo gracias al desconcierto continuo del primero y la tendencia a dejarse llevar por sus impulsos de la segunda), otros en cambio se vuelven demasiado pesados (sobre todo Adavela, a la que la falta de una evolución a lo largo de la novela la vuelven tan previsible y cargante que cuesta soportarla). El papel de Haslor como estereotipado noble prepotente y cargante resulta más comprensible de cara su rol en la aventura narrada, pero reconozco que como lector esperaba algo más de su joven prometida. De una forma inteligente la novela apuesta por una circunscribir la trama a lo que ocurre en la ciudad de Melay, y aunque es cierto que el autor nos ofrece más detalles sobre un mundo que se adivina mucho más amplio, con numerosos pormenores de su historia o sus características más allá de esta sencilla urbe portuaria, no llegan a apabullar al lector. Eso si, en algunos momentos hay algunos personajes que revelan de golpe una cantidad de información nueva que hasta a los propios personajes les cuesta asimilar o creer, lo que puede ocurrirle también al lector. Aunque como ya he comentado los dos primeros tercios de la novela son más pausados, en el momento en el que empieza el torneo propiamente dicho la obra coge mucho más ritmo. Se convierte una aventura imparable con un aire rolero muy entretenido, en el que los numerosos personajes se enfrentan a un sinfín de retos y amenazas, donde las espadas y la hechicería se desatan con todo su poder, y que nos lleva hacia un gran tramo final, sin duda la mejor parte de toda la novela. El escritor sevillano logra montar una novela con un aire muy clásico y multitud de elementos que todos reconocemos fácilmente de la fantasía, con un tramo final sumamente aventurero y plagado de acción. La Armadura de la Luz cumple como novela de aventura fantástica, gracias una narración centrada en multitud de personajes que nos lleva a una ciudad donde esta plétora de guerreros, magos y mercenarios se enfrentarán para conseguir una legendaria armadura divina. Aunque quizá la novela se toma demasiado tiempo para sentar las bases de la aventura, una vez arranca el torneo su ritmo se vuelve mucho más dinámico, plagado de acción y con numerosas sorpresas para el lector. Solo se echa en falta una mayor evolución de algunos personajes (como la señalada Adaveia), pero el resto de protagonistas cumplen a la perfección con los roles que el lector puede esperar de ellos. El libro cierra todas las tramas abiertas con cuidado, aunque apuesta por un final ligeramente abierto, previsiblemente a la espera de nuevas aventuras que Javier Miró pueda ofrecernos en un mundo del que parece que todavía queda bastante por explorar.
Obviamente comparar a Javier Miró con Joe Abercrombie son palabras mayores, pero no está de más empezar por señalar que por ahí van los tiros en lo que a estilo narrativo se refiere.
"La Armadura de la Luz" es fantasía épica ágil y muy amena, con toques de humor y aventura a raudales; con personajes muy humanos, terrenales, con defectos y virtudes, tridimensionales y con carisma, lo que sin duda ayuda al lector a sumergirse en la historia, pues realmente uno desea saber qué les pasará a todos y cada uno de ellos, buenos o malos.
El mundo que aquí se presenta es complejo sin llegar a ser apabullante. El homenaje al rol, con mazmorra incluida, quizá ha sido la parte que a mí se me ha hecho un poquito más pesada (sin llegar a serlo), pero a los amantes del subgénero o los juegos les encantará esa parte y toda la aventura.
No estoy segura de si esta novela pudiera ser primera parte, pues funciona perfectamente como aventura individual, pero sin duda genera interés más que suficiente por saber más de lo que sucede tanto a los personajes como a estos países imaginarios.
Un libro impecable. Un trabajo de lenguaje que tiene su propia voz y que encamina al lector a donde precisamente quiere. Sin duda, una obra de la que vale la pena hablar por horas, de las que deja notar que hay un trabajo arduo tras bambalinas. Tenía las expectativas por el cielo, y el resultado ha llegado hasta el espacio.
¿Una palabra? Sólido. Este libro es un bloque de sabiduría de cómo el género en español debe proceder si es que quiere ganarse un lugar dentro del cánon fantástico mundial.
La Armadura de la Luz es la ultima novela de fantasía escrita por Javier Miró y editada por Planeta. Además, es autor de otros libros como “Rebelión”, una novela de ciencia ficción editada por Triskel en abril de 2014. La Armadura de la Luz la adquirí en el Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, Sevilla. En este encuentro, Javier participo en una mesa redonda centrada en la literatura fantástica, donde presento su último libro.
En el comienzo del libro, la introducción que presenta el autor de la historia es sencilla y directa. En pocas paginas es capaz de ponerte en situación, provocando que rápidamente tengas una idea de cómo se va a desarrollar, que estilo va a llevar el autor, y, sobre todo, una visión sobre el núcleo de ese argumento. Esto provoca que, desde el inicio, el lector tenga ese gusanillo de querer saber más, de preguntarse… ¿Cómo se va a desarrollar esta historia?
Por otro lado, el cuerpo de la historia te mantiene inmerso en ella a lo largo de su desarrollo, siendo posible leer un gran numero de paginas sin cansarse. Esto se debe a los fantásticos cambios en el argumento que realiza el autor. Admito que mas de una vez he llegado al punto de pensar “vale, esta parte es genial, pero creo que va a terminar de cierta manera”, para después terminar, no solo de diferente manera, sino de una forma totalmente sorprendente e inesperada. Esto provoca un aumento del interés del lector, en esos momentos en los que empezados a comenzar el desarrollo de la historia como algo monótono.
Sin embargo, el final de la historia es la razón de que no le dé la máxima puntuación al libro. Esto no significa que el final sea malo, sino que, desde mi opinión, al desenlace le falto algo. Es cierto que fue algo inesperado, pero me hubiese gustado algo mas de desarrollo o explicación, ya que no llegué a entenderlo del todo. No obstante, la forma de terminar el libro me ha dejado con ganas de seguir la historia de Jax e Iviqi, los dos protagonistas que tantas aventuras han tenido a lo largo del libro.
En cuanto al estilo del autor, para ser el único libro que he leído de él, me ha gustado mucho. La historia está separada en capítulos, los cuales divide en diferentes secciones para resaltar los cambios de personaje. Esta forma de escribir permite una lectura muy fluida, principalmente en el desarrollo de los personajes. Es sencillo situar el lugar en el que estas, el personaje protagonista en ese momento y en que momento cambia de situación.
Además, me encanta su uso de la novela río. Una forma en la que divide la historia, contándola desde el punto de vista de diferentes personajes, para ir enlazando la historia de cada uno de los personajes hasta que acaban confluyendo en la línea principal de la historia. Esto permite que no se convierta en una lectura pesada, ya que, aunque habrá personajes que te gusten menos, la gran rotación de personajes hará una historia amena y atractiva.
En conclusión, mi valoración de La Armadura de la Luz es de 4/5, tirando mas para el 4’5/5. No solo me ha gustado el argumento, sino que la forma de escribir del autor me parece novedosa y atractiva. Por esa, tengo ganas de leer su anterior libro “Rebelión” u otros libros que saque en el futuro. Dicho esto, recomiendo encarecidamente la lectura de este libro a cualquier amante de la fantasía.
Este libro me ha parecido una maravilla. La vuelta a la fantasía épica de antes, que llevaba mucho tiempo sin leer (y menos de la mano de un autor español) es una genialidad. No quiero extenderme mucho con la reseña aquí, porque en breves estará en el blog. Pero de verdad que ha sido un libro que me ha encantado y del que ojalá haya una segunda parte.
Iviqi y Jax son dos aventureros de poca monta, una pareja de mercenarios que rondan los caminos en busca de viajeros a los que saquear y así sobrevivir un día más con las pocas monedas que consigan. Un día, tras cruzarse con el carruaje de un marqués, acaban huyendo y escondiéndose en Melay, una ciudad portuaria donde va a tener lugar el torneo de Jhassai, el ancestral arte de la lucha, y por el cual Iviqi tiene un interés especial. El premio del torneo es una armadura mágica, la conocida Armadura de la Luz, un artefacto del que se dice que puede otorgar a su poseedor el poder de un dios. Por ese motivo la ciudad se inunda de personas dispuestas a alzarse con ese exquisito manjar. Lo que nadie sabe es la maldición que recae sobre la armadura mágica, una maldición que podría significar el fin del mundo.
La Armadura de la Luz es una historia de fantasía épica cargada de acción y misterio, una historia típica en este tipo de género donde el mal trata de alzarse con el poder, de resurgir de las cenizas y poner fin al mundo tal y como se conoce, mientras que el bien lucha con los medios de los que dispone para impedir o retrasar su avanzadilla. En este caso, lo original se encuentra en la forma en la que se desarrolla, a través de un torneo donde todo el mundo participa con el fin de alzarse ganador y conseguir el tan aclamado premio: una armadura que le otorga a quien la posee la fuerza de un dios pero, lo que muy pocos saben es que esa armadura de luz está ligada a otra conocida como la Armadura de la Oscuridad y, con la caída de su dueño milenios atrás, espera en silencio la llegada del día en el que el uso de la Armadura de la Luz la traiga de vuelta y pueda volver a fusionarse con su poder, provocando a su vez la destrucción que esconde en su interior. Los escenarios están muy bien plasmados y las descripciones, sin entrar mucho en detalles, me han resultado esenciales y perfectas para que el lector pueda meterse en situación sin cansarle con excesiva información y páginas y páginas de narración en cuanto a escenarios, paisajes y leyendas de antaño. El autor ha sabido explicar bien cada cosa en su momento, sin saturar, y es algo que se agradece mucho en este género donde, como es habitual, y más en los libros introductorios de sagas, la información que se relata sobre el mundo creado, la magia que se aplica, la mitología y un sinfín de detalles más, suele ser excesiva y volver loco al lector si no se lleva con moderación. [...]
Fantasía de corte clásico, muy aventurera y "rolera" (incluye un "dungeon"), con un numeroso elenco de protagonistas (aunque sean dos los principales, son muchos los que participan en la historia) que da una visión muy amplia de la acción, aunque no todos los personajes se encuentren a la altura de lo que se requería de ellos.
Con una parte de intriga y misterio, y mucha de acción, la construcción de los usos y costumbres del mundo a veces tiene alguna falta de verosimilitud, pero se lee con agrado.
Lo más positivo es la desbordante imaginación y el exhaustivo trabajo llevado a cabo por Javier Miró. Casi sería necesaria una enciclopedia para poder entender la cantidad de referencias a ese Mundo que él ha creado y del que solo podemos conocer una pequeña parte. Desde luego, La Armadura de la luz se trata de una novela grande en muchos sentidos. Si os lanzáis a leerla, sabréis ver a qué me refiero.
Ni un respiro: eso es lo que pienso cada vez que recuerdo mi lectura de La armadura de la Luz, segunda novela de Javier Miró. Y es que, tras un prólogo que nos narra la leyenda milenaria de cómo se creó la armadura que da título a la obra, enganchándonos ya por todo lo que deja entrever, Javier nos suelta en medio de un mundo de fantasía cargado de objetos mágicos, seres ancestrales y profecías. Para ello nos pone en la piel de Jax e Iviqi: el primero, un viejo mercenario que solo piensa en retirarse y tener una vida tranquila; la segunda, una jovenzuela inquieta y con ganas de aventura. Juntos son como el día y la noche. Pero vayamos por partes:
HISTORIA: Como era de suponer, la trama de la novela gira en torno a la armadura sagrada que podéis ver en la portada del libro, un objeto codiciado por muchos y que llevará a Jax e Iviqi a verse envueltos en un conflicto entre dos facciones que luchan por su posesión. Si a eso le sumamos que hay una profecía que presagia el fin de Umheim, mundo donde se desarrolla la historia, y que pronto dará comienzo un torneo cuyo premio es la Armadura de la Luz, os puedo asegurar que el ritmo imprimido a esta novela es de taquicardias. Robos, persecuciones, altercados de taberna, duelos a muerte y situaciones que ponen a todos los personajes, principales y secundarios, contra las cuerdas en más de una ocasión. Todo esto se acentúa cuando comienza el torneo y vemos a decenas de personajes luchando para sobrevivir a sus pruebas. Sin embargo, la parte que más me ha gustado del libro ha sido la que ocurre tras el torneo. Es obvio que llegados a este punto estamos en el clímax de la novela, pero ¡joder!, es una locura de situaciones límite y giros inesperados que dejan una muy buena satisfacción lectora. De infarto.
PERSONAJES: Aunque el peso de la acción recae principalmente sobre Jax, Iviqi y Haslor, personaje con el que la muchacha entra en conflicto al principio de la novela, y que dará lugar a varios de los mejores momentos de la misma, lo cierto es que La armadura de la luz está cargada de un nutrido elenco de secundarios de lo más interesantes. Seres ancestrales, un mentalista misterioso, un grupo de amazonas con los ovarios más grandes que Saturno y Urano juntos, un caballero portador de tantos objetos mágicos como historias que contar… La lista es muy grande. Esto, sin embargo, puede ser un arma de doble filo para algunos lectores. La historia que dejan ver detrás de sí cada uno de los personajes hace que queramos saber más y más sobre ellos y su pasado, cosa que, teniendo en cuenta que la historia se desarrolla a lo largo de unos pocos días, no sucede. Es por eso que escribo esto con mayúsculas: ¡JAVIER, QUEREMOS SABER MÁS COSAS SOBRE SERGIVS, DALEID, LAS AMAZONAS Y TODO CUANTO RODEA A LOS PERSONAJES QUE APARECEN! (¡qué bien me he quedado!) Lo que me lleva al siguiente apartado.
AMBIENTACIÓN: Uno de los mejores apartados, sin duda. El curro que se intuye detrás del mundo creado es abrumador; todo el libro está lleno de matices que lo hacen más grande a cada página, lo que es un logro teniendo en cuenta que el grueso de la acción (un 85%) transcurre en Melay, una gran ciudad portuaria. La habilidad de Javier a la hora de recrear escenarios se nota en cada línea. Un párrafo le basta para sumergirte en medio de un mercado lleno de vida, con gentes de todo tipo; en callejuelas que se retuercen para ir a parar a los lugares más insospechados; en montañas plagadas de peligros, todo ello dejando, como siempre, ver más de lo que se intuye a simple vista. Porque no estamos ante el típico mundo medieval; Umheim es diferente, con lugares diferentes y en diferentes estados de desarrollo. ¡Coño, si Jax lleva consigo una pistola de plasma! Es este bueno gusto de atención al detalle lo que hace que La armadura de la Luz gane en profundidad. Imaginar de dónde pueden venir ciertas expresiones ya deja ver todas las historias que aún se tienen que contar. Los que lo hayáis leído sabréis que solo Sergivs ya da para una antología de relatos sobre sus aventuras. Queremos más, Javier, queremos más.
Resumiendo: Si eres un amante del género fantástico, y has llegado hasta aquí en la reseña, ya sabes que tienes una cita pendiente con la novela de Javier Miró, una historia clásica e innovadora a la vez, llena de acción y con unos personajes originales y profundos en un mundo aún más profundo.
Lo peor: La historia puede resultar un cliché para los más radicales. El tono de humor (todos sabemos que el humor es muy subjetivo) que tiene la obra puede echar para atrás a quien busque un tono serio más propio del grimdark.
Lo mejor: Una historia clásica bien construida. Personajes carismáticos. Ritmo trepidante. Descripciones bellas y capaces de mostrar mucho en muy poco. Todo el worldbuilding.
La armadura de la luz es un excelente libro de fantasía, para leer y devorar, que narra las peripecias de dos infelices aventureros en un mundo donde, como no podía ser de otra manera, pululan oscuras sectas, semidioses, magos, crueles señores feudales, mercenarios, amazonas, inquietantes ascetas y multitud de personajes de toda clase y condición, unos llenos de codicia y otros llenos de bondad, pero todos obnubilados ante la posibilidad de hacerse con el poder que atesora la mágica y sagrada armadura. Es un libro digno de darle una oportunidad, tanto si os gusta la fantasía como si no, que me ha sorprendido por dos cualidades; la primera es la bella construcción del mundo en el que los protagonistas desarrollan sus aventuras (eso que los anglosajones llaman world-building), pudiendo considerar a la propia ciudad portuaria de Melay, casi como un personaje más de la historia, donde se aprecia sin esfuerzo el inmenso trabajo del autor, que ha levantado todo un universo detallado y creíble, que además es capaz de presentar al lector de forma sencilla y clara, no siendo necesario un mapa o un listado de nombres de personajes para orientarse y eso es algo que personalmente agradezco. La segunda cosa que me ha sorprendido gratamente es el viraje de la acción que encuentras hacia la mitad del libro. Si en el comienzo del mismo Javier Miró se toma su tiempo para presentar personajes y para darles profundidad y realismo, en el momento en el que empieza el torneo la historia se lanza en picado, con el cuchillo entre los dientes y la pistola de plasma al cinto, a repartir mandobles, patadas, sablazos, mordiscos y disparos, momento en el que, si el lector ha sido paciente y ha sabido esperar ya no va a poder hacer otra cosa que devorar el libro. Termino, no sin antes señalar que es una historia redonda, con principio y fin, aunque no cierra la puerta a futuras aventuras, no decide maltratar al lector con un cliffhanger de esos que presagian trilogías; si la historia merece una trilogía lo será por su calidad, por su trabajo y porque es una novela jodidamente entretenida.
¡Terminado! ¡Vaya subidón de final! Pura adrenalina estas últimas 50 páginas. La novela se convierte en un circo de varias pistas donde cada personajes tiene su peso y su importancia, donde todos van cruzándose y descruzándose con maestría y en la que en ningún momento puedes prever un final claro.
Iviqi, la protagonista
El pobre Jax,
Los demás personajes, sin estar tan desarrollados como estos dos, también tienen una buena aportación y son muy interesantes, sobre todo Aezhel y Deilei (no se escribe así).
La trama, que por el título yo me esperaba algo en plan Caballeros del Zodiaco, es un maremagnum de conspiraciones, traiciones, órdenes secretas y secretos dentro de secretos que me ha encantado. No me esperaba para nada un libro así: adictivo a más no poder, con giros y golpes de timón a cada rato y acción a raudales.
Una novela muy, muy entretenida y recomendable. Todo un descubrimiento este Javier Miró.
Aparte de algunos problemas para arrancar la trama, la novela es muy disfrutable. La química entre Iviqi y Jax me encanta, la novela se siente como meterse de lleno sin querer en un lío de proporciones cósmicas, y está lleno de personajes que muestran un mundo muy grande y que se siente realmente abierto. Al contrario de lo que parecía en un primer momento, la novela se siente muy fresca y no algo que parece sacado de la fantasía de los ochenta; y es una obra bastante adulta en el tono de testigo que toma en algunos momentos, en los que nos presenta comportamientos y pensamientos muy nocivos que no glofica ni criminaliza, solo los pone a través de los personajes y nos deja que saquemos nuestras propias conclusiones. Me ha gustado bastante y la he leído en un único día, así que yo la recomiendo tanto si se tiene un amplio bagaje fantástico como si te acabas de iniciar en el género.
La Armadura de la Luz es una novela fantástica con todas y cada una de las letras que definen el género. Un desborde de imaginación, trabajo, soltura y excelencia que me ha llevado a revivir la fantasía épica más clásica, pero con personajes que se encuentran más adaptados a los tiempos actuales. Lenguaje enriquecedor, personajes muy verosímiles, diálogos trabajados y realistas (pero de estructura clásica), acción trepidante, magia, reflexión, descripciones, detalles sin desperdicio y muchos otros elementos componen el completo universo fantástico de Umheim. La Armadura de la Luz supone, en conclusión, un trabajo admirable y que me ha dejado con ganas de más y que, además, cuenta con sutiles y justos toques de humor y amoríos que la complementan a la perfección.
Una novela interesante, llena de aventuras y muchos enredos. Empezó a arrancar a partir de la segunda parte, cuando ya se empieza a atisbar un poco más lo que había detrás de algunas tramas y, aunque para mí bajó un poco en algunas partes, luego vuelve a retomar hacia el final. A pesar de ser Jax otro de los protagonistas y la otra mitad del dúo de aventureros, me ha gustado mucho más la relación de Iviqi con otros personajes. Recomendable para amantes de las aventuras (aunque he echado de menos algo más de magia).
La armadura de la luz es una novela increíblemente ligera para su extensión, con una lectura ágil y divertida que se devora con una rapidez sorprendente.
No me lo pasaba tan bien leyendo un libro desde que el verano pasado descubrí La sombra del viento de Patrick Rothfuss. No soy un gran lector de fantasía épica pero libros como estos son los que están consiguiendo que me aficione al género. Se lee casi del tirón, no solo porque esté escrito de una forma muy agradable sino porque estás deseando saber cómo sigue la historia. La única pega que le pongo es que se acaba. Crucemos las dedos para que tenga continuación.
Conocéis esa sensación al abrir las páginas de un libro? Esa que os dice que habéis elegido algo que os va a encantar? Pues esa es la que tenía yo al principio y la que me ha quedado al acabarlo. Javier Miró nos sorprende con una historia de fantasía épica, en la que un grupo de personajes se combinan para conseguir la armadura de luz, desgranando a cada paso del libro sus historias sin aburrirnos, en la que no faltan los toques de humor ni de repulsión con algún personaje, y en la que según vas leyendo va dejándote expectante sobre lo que ocurrirá en la siguiente página. Miró consigue que todos sus personajes te transmitan sensaciones, que la historia te sumerja en el libro....y el final? La batalla? Espectacular... Una historia autoconclusiva en la que en el último capítulo deja la puerta abierta a otras historias...
La forma en la que los personajes van construyendo su día a día hasta fijarse un objetivo final es lo que le da a esta novela el toque brillante para mi gusto. En su lectura encuentro reflejado el sentido de la frase "no importa la llegada, sino el viaje". Vas disfrutando cada encuentro, cada logro, cada contratiempo. La leyenda detrás de la armadura engancha desde el principio y te mantiene intrigado hasta el final. Recomiendo su lectura sin lugar a dudas.
Advierto de antemano, que tal vez salga por allí algún destripe. Así, que si han llegado hasta aquí, perfectamente pueden dar la vuelta y regresar por donde vinieron o tal vez entrar a otro de los Salones de esta Torre Oscura. Trataré de ser cauteloso, pero no prometo nada.
Prosa: sencilla, directa y sin muchas florituras, aunque a veces sentí que uso palabras que no calzaban, términos que no me convencieron. Además, aquí va uno de mis problemas con la obra: nunca entendí si el autor estaba escribiendo fantasía juvenil, si estaba impulsando la fantasía épica, decostruyendola, haciendo una parodia o un chiste.
Lo que si me pareció muy logrado, es que supo darle, a algunas personajes, su propia voz. A veces, viendo el párrafo inicial ya se sabía que este fragmento tenía que ver con X o Y personaje.
Construcción de Mundo: este punto es interesante, porque está entre lo convencional y lo nuevo. Nombra muchos territorios, ciudades, dioses y cosas por el estilo que me llamaban la atención, es más en esa parte me recordaron a Fritz Leiber, en especial las expresiones de Jax. También me gustó mucho ese peso que tenían las profecías. La versión que está en mi poder, no tenía mapa, así que tuve que dejar en un área gris todos esos reinos que nombraba.
Pero lo que me pareció interesante, fue como mostró el avance de la tecnología con las armas de fuego, barcos de vapor y la pistola alquímica de Jax. Sin contar que metió la psionica en la novela. Este es un mundo rico e interesante, pero muestra muy poco de él, lo que deja con la intriga.
Punto negativo: no nos describen las armaduras. Las artes Jhassai y las armaduras son unos jodidos McGuffin, pero no nos dicen nada sobre ello, ni los vemos. Especialmente las primeras.
Personajes: esta fue la parte más complicada para mí. Primero no me quedó claro el villano. Quien aparece como malo al final es… gris. El malo no se siente durante toda la trama, aunque hay un personaje que genera esa sospecha, pero no terminan de decir si es o no malo.
Hay otro personaje que hace de antagonista, es el heredero del marques Haslor, que es una caricatura del noble. Este es el personaje, por la forma de hablar y comportarse, que me hizo pensar que el autor estaba haciendo algo juvenil, mientras que a rato me hacía pensar que estaba reventando el género, haciendo una parodia. Este personaje es todo un cliché, una caricatura. Un malo que cae mal desde el inicio, bien ridículo e insoportable, que tiene un final… burdo, que no se merecía.
Luego tenemos a Iviqi y Jax, los protagonistas menos atractivos de la historia. El ultimo es un treintón al que todo le duele y le molesta —coño, eso lo entiendo— que es un cobarde (eso lo paso) pero que tiene una extraña actitud hacia Iviqi que va más allá de la tensión sexual o de la sensación de hermandad o paternidad. Jax es un tipo controlador, obcecado y —odio este término— pero hasta toxico. Su gran problema con Iviqi es que esta no le hace caso, ni para tener una relación ni con sus consejos. Para mí, el personaje no tuvo ni un momento brillante o que destacara.
Iviqi es una cría insoportable. Va de problema en problema sin ponerse a meditar. Al final trata de enmendar y ponerse seria, pero ya no convence. Un mar de defectos insufrible. Coye he visto personajes similares, pero tienen sus momentos. Es más impertinente que un kender, y ya es mucho decir. Por otro lado, el autor trata de que encaje en el rol del elegido —arquetipo propio de este tipo de literatura— pero no lo logra. No sé si el autor lo hizo adrede. En caso de que así fuera, me plantea una serie de dudas sobre la finalidad de la novela.
Verán, Iviqi tiene rasgos de un Mary Sue, pero no llega a ser una, porque todo lo que hace le sale de chiripa. Tiene una apariencia extraña: piel como canela, cabello pinchudo, ojos dorados. Un trasfondo desconocido e inusual: tal vez sea una amazona y de paso a pesar del tamaño y la apariencia tal vez una jodida adolescente. Es una gran exploradora y ladrona, pero es irracional e irreflexiva. Tiene obsesión y fijación por la magia, tanto que no medita cuando se trata de saciar su curiosidad. Logra acceder a cierto don del arte Jhassai —que por cierto el autor no explica y no muestra con claridad— pero no va más allá. En algunos momentos Iviqi es más una carga que un motor.
Luego tenemos a un personaje Aezhel. Este es un monje con dotes psíquicas, que usa a Iviqi durante toda la novela. No sabemos si es malo o bueno, te da la impresión, hasta el final que es un mal tipo, pero al final no te queda claro. Es manipulador, está obsesionado con Iviqi, razón que no entendí. Y su agenda nunca queda clara. Es un vistoso despliegue de poderes, pero no va más allá de ello.
Luego están los secundarios que son interesantes, como Sergvis, pero apenas vemos de lo que es capaz. Daelid, que lo más interesante del personaje es la forma cultivada y arcaica de hablar. Aixa, la arquera que puede ver el futuro inmediato. Salen unas amazonas, que son unas pesadas (esto es un cliché, todas las amazonas que salen en la fantasía son unas pesadas. Pero aun, todos los pueblos guerreros son unos pesados desde las amazonas de Negrete, pasando por los Dothraki del gordo, hasta los pueblos nómadas de nuestro mundo) la novela tiene secundarios muy buenos, pero desaprovechados.
Trama: hay una sola línea, aunque hay varios puntos de vista. Sencilla y predecible, parece una sucesión de desastres. La forma como se resuelve no me convence, es un ciclo repetitivo. De verdad, de verdad, de verdad, se resuelve de una forma estúpida. Supera cualquier solución de Dragonlance y su jodido lema: el mal se vuelve contra sí mismo.
La mejor parte de la novela es el torneo, que viene siendo una gran mazmorra, que me recordó mucho los juegos de rol. Una suerte de Battle Royale muy interesante.
Uno de los comentarios o críticas a la novela, fue que tenía escenas de más. Concuerdo, la historia de Adaveia, especialmente cuando se pierde en la ciudad estaba de más. Y las largas que le da a la historia de Haslor también. Otra cosa estaba de mas, es lo q pasa después de resolver el conflicto principal.
Conclusión: mi primera impresión es que es entretenida. La segunda es que esto parece más un encargo que un libro que nació del corazón del señor Miró (sale un personaje superpoderoso, con un aspecto muy manga, para hacer de jefe final, su nombre es Djrim[1]. ¡Coño! Cuando tiene un villano con un nombre tan difícil de decir, que apenas hace algo o dice algo en toda la jodida novela, ya tiene que hacer ruido). La tercera que es una oportunidad desperdiciada. La cuarta es que si la van a leer, háganlo para divertirse, no esperen nada más.
Por ultimo diré: que lo mejor de esta novela fue su portada.
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Me encantó! El mundo que se construyó el autor es realmente fascinante, los personajes son muy carismáticos y la prosa se nota que fue pulida incontables veces hasta dejarla de maravilla. Espero que Javier saque otro libro pronto, de ser así, ya tiene otro lector asegurado.