Desde muy niña Anastasia debe asumir una abrumadora adultez, una vez que su único hermano ha sido expulsado de la casa por su padre, y se ha refugiado en las tierras familiares de Kimy, un ínfimo villorrio de una isla griega de la costa egea. La mirada escrutadora, objetiva y despojada de todo sentimentalismo de Anastasia es el mejor lente para acercarnos a esta familia donde conviven con pasmosa naturalidad, el patetismo y la alegría de vivir en estado salvaje