4’5 Estrellas y media, pero las 5 estrellas van para el personaje de Adam, que se ha comido todo el libro, y para la partitura, ésa gran protagonista de todo el libro.
Creo que puedo decir sin temor a equivocarme que Anna Casanovas lo ha vuelto a hacer. Ha creado una historia de amor preciosa e inolvidable, pero no, no es como “Herbarium”, no se parece en nada a ésta. Ya sabemos que Anna escribe sobre el amor, y los personajes que lo encuentran, pero “La partitura” tiene varias historias de amor, unas bonitas, unas trágicas, y otras muy felices.
¿Qué tenemos en éste libro? Una partitura inacabada, que apareció en un ático en Mallorca, propiedad de la familia de George Sand, la amante del compositor Frédéric Chopin. Éste dato hace pensar al principio de la novela que ésta la compuso Chopin, pero la partitura es mucho más que eso, y los protagonistas de la historia deberán investigar y atar cabos, y resolver el misterio que envuelve a la partitura.
Ahora es cuando llegamos a sus personajes, y lo compleja que ha sido su historia. Charlotte es una pianista americana que se instala temporalmente en Londres para terminar su carrera de música. Una pérdida cercana la ha hecho encerrarse en sí misma y en Londres nada le interesa, no está allí para hacer amigos ni estrechar lazos, sólo quiere cumplir una promesa. Lo que nunca imaginaría es que daría con una extraña partitura, que no parece que sea de Chopin, ni con un hombre que está a punto de descubrirle un amor maravilloso por el que merece la pena luchar.
Y aquí llegamos a Adam. Sí, repito, Adam se ha comido el libro entero. Es de esos protagonistas que marcan, que dejan su huella, son puro amor, por sus acciones, por su manera de ser, por su forma de llevar la vida, por la esperanza, la energía y la superación que despiertan. Adam es compositor de profesión, pero meses atrás tuvo un bloqueo en su trabajo y posteriormente sufrió un accidente que lo dejó ciego. Cabría imaginar que podríamos encontrarnos a un hombre que debido a su accidente ha cambiado y tiende a la autocompasión: pues no, Adam no es nada de eso. Sí, cambia, cambió como persona y para mejor, y si el resultado de ello fue perder la vista, lo prefirió, pero lo más asombroso es que Adam se adaptó con gran paciencia y solemnidad a su nueva situación, y no, no la cambiaría. Sólo hay una cosa que cambiaría, y sería volver a “sentir” la música.
¿Y Adam “sintió” la música de nuevo? Sí, cuando entró en la librería musical que regenta su amigo Gabriel y oyó a Charlotte tocar el piano. Su manera de tocar lo atrajo como una polilla a la luz, descubrió que había alguien que podía tocar como él lo hacía, y sentir la música como él lo hacía. Adam le propone un trato a Charlotte, que le ayude a terminar la partitura inacaba de Chopin, y ella acepta. A partir de aquí empezará la historia entre ellos, una historia que se cuece muy lentamente, como a mí me gusta, y que no tiene nada del insta-love al que Anna nos ha acostumbrado en algunas de sus novelas. Un amor lento, pausado, y muy complejo, sí, ésta sería la palabra adecuada, pues todo lo que define al personaje de Charlotte, su vida, y sus decisiones, son complejas.
De un modo subjetivo, la historia me ha encantado. El romance de sus protagonistas me ha emocionado mucho, y lo he disfrutado como he disfrutado de muchos de los romances de Anna, y vuelvo a repetir, es gracias al personaje de Adam. Desgraciadamente Charlotte no me ha llenado tanto, de hecho ha habido algunas partes que me ha resultado insoportable e insufrible, no he empatizado con ella como me habría gustado. No he entendido muchas de sus acciones, ni sus decisiones, me ha parecido muy cobarde y me ha hecho cabrearme mucho, aunque finalmente puedes entenderla al final del libro, pero no, Charlotte no ha sido santo de mi devoción.
Y finalmente llegamos al otro gran personaje de éste libro: la Partitura. Ésta nos narrará algunos de los episodios de su vida, desde su primer creador, hasta los posteriores que dieron su granito de arena para componerla, además de adentrarnos en la historia europea de los últimos doscientos años. Éste recurso en la novela me ha encantado
Como conclusión, no es una novela perfecta, creo que “Herbarium” sí podría calificarla como tal, pero “La Partitura” es una novela distinta y no me parece justo compararlas. Hay cosas que podrían cambiarse, sí, yo cambiaría el personaje de Charlotte, su negatividad y pasividad. Podría parecer que Adam, debido a lo que le ocurrió es el que necesita la salvación, pero no, en la novela es Charlotte quien necesita ése empujón y una segunda oportunidad. Y ésa oportunidad es el amor tan sincero y desinteresado que Adam le brinda.
Sin duda es una novela que recomiendo, pero también recomiendo a quienes leyeron “Herbarium” y les encantó, que no busquen algo parecido, son novelas muy diferentes, pero en ésta historia tenemos lo mejor que Anna puede escribirnos, una historia preciosa que habla de las segundas oportunidades, y sobre todo del amor más puro y desinteresado que existe.