Ésta es la historia de cientos de traders, banqueros y economistas que primero se adueñaron del negocio latinoamericano de los bancos de inversión, después del grifo del dinero para América latina y terminaron siendo árbitros y sumos sacerdotes de la crisis financieras de principios de siglo, incluyendo, especialmente, el derrumbe de Argentina.
¿Quiénes y cómo son esos Golden Boys que han conseguido hacerse un lugar en las catedrales de la imponente Wall Street, cuyas decisiones afectan los destinos de países emergentes de los cuales provienen y que a simple vista parecen cortados por la misma tijera? ¿Es Wall Street un club de cogotudos y ricachones que se contratan unos a otros y sólo les importa los intereses de su clase o, más allá de su origen o círculo de influencias, todos ellos tienen que probar día a día que merecen estar donde están, el lugar más exigente de las finanzas mundiales? ¿Qué diferencia hay entre los yuppies y los cosmócratas, la clase dominante probablemente más meritocrática de la historia? ¿Cómo funcionan estas nuevas elites? Los relatos, hasta ahora, han sido casi siempre borrosos y esquemáticos.
Hernán Iglesias Illa realizó una gran crónica de época: una formidable investigación, de gran intensidad narrativa, que revela los secretos y los motivos de un mundo poderoso del que se habla mucho y se sabe poco.
"Los dos ejes narrativos de Golden Boys son igualmente interesantes: la sociología de estos argentinos que hicieron la América sin proponérselo y la historia del espectacular ascenso y la estridente caída de la Argentina como estrella de los mercados hasta terminar en el corralito y la devaluación (...) Iglesias Illa hizo un gran trabajo." –Quintín, Diario Perfil
"Su gran hallazgo es justamente el plan de la obra: detectar que en esas historias había una crónica social densa, que en vidas como las de Daniel Canel (hijo de un mecánico y una ama de casa, criado en Congreso, pionero de las finanzas latinoamericanas desde Wall Street) puede condensarse un gran fresco de nuestra vida contemporánea". –Ernesto Martelli, Rolling Stone
"El autor también acierta al pintar en algunos capítulos ese mundo desde la primera persona del plural, con un "nosotros" que habla por todos ellos y muestra costados humanos y cínicos, como las rivalidades, la contradicción de ir a misa los domingos sin creer en Dios, la decisión de bajarse para siempre de la calesita enloquecedora, el lamento porque hoy ha disminuido la avidez de Wall Street por nuestros boys". –Jorge Urien Berri, La Nación
"'Golden Boys' is a brave book. It's not easy to go against conventional wisdom. (...) Iglesias Illa draws his portraits with a fine sense of the history of the period, from the development of the Latin American debt market in the early 80s through the aftermath of the 2001 crisis". –Peter Kingstone, Americas Quarterly
“El precio justo no existe... un día salía de un restaurante con un amigo, llovía a cántaros y había un tipo vendiendo paraguas. ¿Cuanto cuesta?, le pregunto mi amigo. Diez dólares. Dame uno. El tipo agarra el billete y dice : Te lo hubiera vendido a cinco. Y mi amigo le contesta : Y yo te habría pagado quince”.
Llegué a este libro por Doble piso, el newsletter del Chino sobre el mercado bursátil. Tiene ya diecisiete años de publicado y sólo lo conseguí en PDF pero me atrajo la promesa de que ayuda a entender ciclos, tendencias, especulaciones y consensos, sobre todo en países tan volátiles e inciertos como Argentina. Y cumple. Encontré un relato ágil donde confluyen las voces de los protagonistas de una manera muy fluida, una crónica al estilo del Luis Majul de Los Nuevos Ricos de la Argentina: investigación, entrevistas y mucho off-the-record. Para quienes éramos chicos en los 80’s nos trae un resumen muy ameno de lo que era Argentina a nivel social, económico, político y financiero y cómo fue cambiando en los 90’s y hasta el 2007. El autor agregó al final dos artículos ya de 2008 post-estadillo burbuja subprime en el mismo tono. Todo el conjunto se lee como una novela y los personajes tan pintorescos -reflejo de nuestra sociedad- me recordaron a Jorge Asís, sobre todo la primera mitad. Es fascinante espiar el micromundo de Greenwich transformado en un San Isidro yanqui, lleno de argentinos de Wall Street recreando los rituales y la forma de relacionarse de su país.
El estereotipo del trader -sobre todo el de las últimas épocas- me hizo recordar a quienes fueron las estrellas desde 2008 hasta 2022 por lo menos (¿en reemplazo de los traders tal vez?): los programadores. Nerds redimidos, de sueldos de seis y hasta siete cifras en dólares, reyes de Silicon Valley y del mundo, trabajan en las compañías más valiosas del mundo (mucho más que los bancos en su mejor momento). Quizá hoy 2023/24 con los lay-off, vuelta forzada a oficinas y la inteligencia artificial como amenaza estén viviendo algo parecido a ese 2007 fatídico donde los traders empezaron a ver desinflarse la burbuja.
En resumen, si bien no da consejos de inversión ni nada por el estilo es mucho más útil que varios libros que supuestamente más prácticos. Vemos el detrás de escena, entendemos un poquito más a qué se llama mercado, los incentivos de un trader, de un banco, de un organismo internacional o de un gobierno. Hasta explica al pasar con mucha claridad conceptos como subprime, high yield, derivados, hedge funds, swaps para ayudar a contextualizar el relato. Además brinda una muy buena bibliografía al final de papers, artículos, entrevistas y libros para quien quiera profundizar en estos temas. Pienso que sería muy interesante una segunda parte con la mirada del autor hasta el 2024 con las tres presidencias kirchneristas, la de Macri, la de Milei y todos los idas y vueltas de estos años.
Algunas frases que me gustaron: “Hombres grises de quienes envidiaba el sueldo pero no su trabajo ni su filosofía de vida.” “Pude respirar algo de sus vidas cotidianas, ese veneno que destruye mitos y matrimonios.” “Siendo la argentina una cocina mucho más de materias primas que de recetas secretas.” “Siempre se sintió más cómodo en el borde del mercado que en el centro.” “Cuando se queman con leche, los mercados ven una vaca y lloran, pero sólo cinco minutos: después ya están todos otra vez peleándose por ordeñarla.” “Muchos traders ganábamos más plata que nuestros jefes y a nadie le parecía un escándalo.” “Argentina siempre ha sido un país más conocido por sus personajes que por sus sistemas.” “Argentina es el paraíso de reglas poco estrictas donde la vida es fácil y tibia, el Estado no aprieta tanto y podés vivir bien sin tener que esforzarte al cien por ciento todos los días.” “En Argentina con el 25% de nuestras pilas nos va bien pero acá necesitamos poner el 95%, por que si no, nos pasan por arriba.” “En Argentina vos tenés lo que yo llamo ‘patrimonio de uso’” (ej. usar la quinta con pileta de otro) “La austeridad puede enviar señales equivocadas. Puede parecerse al fracaso o al estancamiento.” "Hay que saber qué piensa el resto del mercado sobre qué significa la información." "El secreto del buen trader es aprender a vivir con un grado de incertidumbre mayor al del promedio." "Los verdaderamente buenos son los que sobreviven a las crisis." "Los analistas no analizan nada: su laburo es fotocopiar, corregir pruebas de las presentaciones (...)" "Mundo de ritos y señales, donde todos sobreactuaban unos personajes de dureza y competitividad completamente desconectados del mundo real." "Para mi el valor del research siempre ha sido saber dónde está el consenso." "Las rachas positivas siempre duran un poquito menos que lo previsto por los analistas." "Quilmes ganaba más guita treideando lúpulo, cerveza y su propia plata que vendiendo cerveza." "Le gustaba la cosquilla del riesgo pero intentaba rascarse con la mayor precisión posible." "Él gastaba menos que sus subordinados argentinos, que ganaban la mitad que él." "Envidia que a veces sufrimos los periodistas con nuestras fuentes: cansados de nuestro comercio de palabras, siempre una o dos capas de sentido por encima de la vida real, vemos a nuestras fuentes modificar el mundo de una manera concreta -moviendo plata, decretos, balones, películas, cadáveres- y nos duele que el nuestro sea un trabajo para espectadores, escribas de lo que hacen las personas verdaderamente importantes, que siempre son otros." "Enseguida, como cada vez que Argentina creyó que tenía una vida cotidiana, todo empezó a cambiar."
Con esta clase de libros que hablan de cifras, situaciones grandilocuentes, etc. me pasa que le pierdo el hilo muy rapido ya que no se cuanto hay de verdad y cuanto de fantasía por parte del autor. Estoy seguro que si algunas de las personas nombradas en este libro contara su propia historia, me encontraria con relatos distintos al que se leen aqui y ahi es cuando se vuelve dificil decir a quien se le cree. Pero bueno, para quien quiera pasar un rato y reirse un poco, quizas le sirva.
Excelente. Por un lado, conocer de cerca, contando como es (o era) la vida y el trabajo de los banqueros de inversión. Además, por otro lado, cuenta la experiencias de los argentinos viviendo y trabajando en el extranjero, experiencias contadas directamente por los protagonistas.
Muy interesante para sumergirse un rato en las grandes ligas del mundillo financiero a partir de la historia de muchos argentinos que llegaron a Wall Street, sumado al contexto económico argentino (fin de la convertibilidad).
Ideal para entender cómo fue la vida de los argentinos en wall st hasta el 2008. Muy recomendable para los interesados en el mundo financiero internacional